..................................Cambiando Paradigmas .... Psicóloga. Verónica D. Montes ................
Mostrando entradas con la etiqueta alimentacion conciente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alimentacion conciente. Mostrar todas las entradas
martes, 18 de junio de 2013
los adictos al azúcar ... necesidad de ser amados
El azúcar refinado es una forma cristalina, de
manera que los adictos a ella pueden vibrar especialmente con los
cristales, siendo el cuarzo transparente especialmente útil. Sin
embargo, el cuarzo rosa es la piedra principal del chakra cardiaco , ten cerca un cuarzo rosa, medita con èl, duerme cerca de un cuarzo rosa.
domingo, 19 de mayo de 2013
El proceso febril en la infancia desde la medicina antroposofica
Lo que durante generaciones fue natural para toda madre, hoy es inaudito
Uno de los síntomas más alarmantes, que delatan el distanciamiento de la
naturaleza por el que atraviesa el hombre de nuestra época es el que,
de día en día, va perdiendo más el sentido necesario para interpretar
los hechos fundamentales de la vida, o sea, para comprender la relación
que existe entre la salud y la enfermedad. Se encuentra desamparado ante
los procesos de su propio organismo, al haber disminuido su instinto de
discriminación entre lo saludable y lo nocivo.
Tanto es así que, hoy en
día la mayoría de la gente sólo ve en la enfermedad un suceso molesto, y
con frecuencia hasta peligroso, que debe eliminarse cuanto antes,
preferentemente empleando vacunas preventivas, o bien con medicamentos
de efectos radicales, aún cuando sólo se trate de una inofensiva fiebre
catarral. Aquello que durante generaciones ha sido evidente y natural
para toda madre, al hombre de nuestro tiempo le parece un concepto
totalmente nuevo e inaudito.
Nos referimos al hecho de que toda
enfermedad propiamente dicha, o bien sus síntomas de carácter
secundario, como la fiebre, puede tener como motivo un fin oculto de
vital trascendencia para el desarrollo físico y anímico del individuo.
El miedo a la fiebre
Especialmente en el caso de las enfermedades infantiles los padres,
conscientes de su responsabilidad y en su afán de velar por un ser
indefenso y dependiente de la ayuda de sus semejantes, ven con angustia y
espanto los aspectos, al parecer sólo negativos y peligrosos, de las
enfermedades.
Muchos padres, ignorando la relación de los hechos
fundamentales entre sí, exigen del médico que elimine la fiebre con la
mayor rapidez posible y algunos, neciamente, incluso juzgan la aptitud
de aquel en función de la velocidad con que logre reducirla o
extinguirla.
Esta actitud tiene su origen en la falsa suposición de que
la fiebre es una enfermedad en sí misma.
En efecto, hoy en día el mercado ofrece numerosos medicamentos por medio
de los cuales el médico está en condiciones de disminuir, e incluso
eliminar la fiebre en el término de pocas horas. Pero, lamentablemente,
se le presta muy poca atención al hecho de que se hace cada día más
necesario poner en el mercado nuevas "drogas prodigiosas" más potentes,
debido a que las anteriores dejan de surtir efecto.
Sin embargo parece
ser que la relación "drogas peligrosas-eliminación de la
fiebre-curación" carece de fundamento. A qué se debe, si no, el que a
pesar de todo los médicos cada día tengan más trabajo y los hospitales
no den abasto? Sin duda alguna, gran número de enfermedades en estado
agudo pierden rápidamente su carácter violento gracias a esa clase de
medicamentos, pero después de estos tratamientos se ve con frecuencia
que el paciente no ha sanado en la verdadera acepción de la palabra -no
se restablece del todo- aquejándole, a veces muy pronto, otro tipo de
trastornos, pues los anteriores no han sido curados realmente, sino sólo
tratados sintomáticamente, es decir, reprimidos.
El motivo de que se presenten más y más enfermedades sin estados
febriles, tal como se observa hoy en día, no residirá quizás en que el
hombre ha perdido el hábito de generar la "fiebre curativa" a raíz del
empleo de medicamentos violentos?
Sea como fuere, es un hecho
indiscutible que el hombre civilizado apenas conoce en la actualidad la
sensación de disfrutar de plena salud, se encuentra en un continuo
estado de "suspenso" entre una especie de "semienfermedad" y
"semisalud".
Hasta hace poco esta evolución se había limitado a los adultos.
Sin
embargo, es de lamentar que los "éxitos" médicos descritos se vayan
extendiendo paulatinamente a grupos de individuos de edades cada vez
menores, es decir, a escolares e incluso a párvulos y lactantes.
Hay
actualmente niños de dos o tres años que no responden a estos
tratamientos, debido a que han tenido ya amplio contacto con los
antibióticos existentes, y como los diversos gérmenes se han ido
haciendo resistentes a tales medicamentos, la fiebre no se deja
reprimir.
Cada dos o tres semanas vuelven a presentar alguna enfermedad
febril aguda. En ese momento se puede percibir la desesperada vehemencia
con la que el niño que ha nacido sano desea experimentar y hacerle
frente a una enfermedad, aunque sólo sea por una vez.
Ese niño está
vacunado contra todo, pero a pesar de ello, quiere ponerse a prueba a sí
mismo en una enfermedad, quiere que le dejen hacer uso de sus propias
capacidades curativas para fortalecer con ello su constitución.
Es obvio que en los casos de abuso de medicamentos nos encontramos ante
manifestaciones degenerativas de nuestra civilización, degeneraciones
que, por el momento, aún no constituyen normas. Pero tampoco cabe duda
de que estas tendencias van en ascenso, de que el número de esos
desdichados niños es ya enorme y de que seguirá en aumento.
Del sentido de la fiebre
En la historia de la Medicina probablemente no haya habido ningún gran
médico que no haya instruido a sus discípulos con gran énfasis en el
hecho de que la fiebre no es una enfermedad sino algo semejante a un
arma, de la que dispone y que produce el enfermo en su lucha contra la
enfermedad.
Para el médico que trata a sus pacientes aplicando
principios biológicos, este concepto es obvio y en los últimos tiempos
ha sido totalmente confirmado por la Medicina Académica. El profesor O.
Westphal de Friburgo, quien ha vuelto a investigar los procesos
febriles, dice al respecto:
"La fiebre es sólo uno de los síntomas de
una enfermedad. Hoy sabemos con toda certeza que la fiebre en sí es todo
lo contrario de una enfermedad, es decir, que la fiebre es parte de los
mecanismos de defensa del organismo contra las enfermedades
infecciosas."
Ya hemos destacado que se pueden presentar complicaciones y recaídas y,
ante todo, una convalescencia prolongada, a raíz de hacer desaparecer la
fiebre prematuramente, sin combatir la enfermedad en sí en forma
curativa.
Además, extinguiendo la fiebre antes de tiempo, el organismo,
con frecuencia, no genera inmunidad alguna contra esa determinada
afección, de modo que, por ejemplo, una escarlatina cortada con
antibióticos puede reincidir varias veces. Y es que el cometido real del
médico no debe consistir en mitigar la fiebre, sino que sus esfuerzos
deben dirigirse a la vigilancia de su evolución biológica, permitiéndole
ejercer su función de factor beneficioso.
Se sobrentiende que toda
enfermedad puede presentar una evolución grave. En esos casos la
naturaleza del tipo de fiebre pone en manos del médico importantes
indicios para diagnosticar precozmente tales situaciones. Por lo tanto,
es necesario consultar al médico cuando se presenten temperaturas altas,
con el fin de que vigile el curso de la fiebre.
Sin embargo, es imprescindible que la persona que está al cuidado del
enfermo esté persuadida de la acción benéfica de la fiebre y sepa que
una potente reacción febril ayuda al paciente a restablecer la armonía
perdida entre los procesos que tienen lugar en su organismo.
La inquietud interior inherente al temor a la fiebre y sus
complicaciones, de las que quizás se haya oído hablar en alguna
oportunidad, se transmite lamentablemente con demasiada rapidez al
paciente, dificultando con ello los procesos de curación.
Estas consideraciones son aplicables muy en especial a los estados
febriles de los niños. Hay niños vigorosos que presentan temperaturas
hasta de 41 grados y a los dos o tres días están completamente sanos.
Los padres que tienen experiencia ya han aprendido a recibir con agrado
los estados de alta fiebre que acompañan a las afecciones agudas, como
la gripe, anginas, o las enfermedades infecciosas infantiles
?principalmente el sarampión y la escarlatina. Reconocen en ellos el
gran vigor con el que sus hijos se defienden de la enfermedad.
Igual que todas las crisis por las que se atraviesa en la vida, también
la fiebre viene frecuentemente acompañada de manifestaciones
desagradables. Puede causar una considerable afluencia sanguínea al
cerebro con dolores de cabeza bastante fuertes.
Se sobrentiende que, o
bien el médico o bien la madre, intentarán detraer la sangre de la
cabeza, ya sea con compresas frías en las pantorrillas, o poniéndole al
niño medias mojadas, o haciéndole lavados de agua tibia con vinagre.
También hay que tener en cuenta el hecho de que algunas enfermedades se
tornan sólo peligrosas cuando presentan alguna inflamación sin la alta
fiebre correspondiente.
La fiebre es, por consiguiente, una
exteriorización plena de sentido de la vitalidad del enfermo.
El sarampión
Los padres que observan con atención el desarrollo de sus hijos tienen
experiencia de que toda enfermedad infantil, siempre que se sobrelleve
de modo adecuado, redunda en beneficio del niño. En el sarampión es
donde se observa con mayor claridad. Un sarampión fuerte se presenta con
una especie de esponjamiento de la piel y las mucosas, lo que produce
constipado o catarro, conjuntivitis, tos con secreción de flemas y,
sobre todo, un ablandamiento de las facciones. Los rasgos se tornan
borrosos, de modo que a menudo se observa una transformación hacia una
fisonomía casi grotesca. Pero, una vez transcurridos dos o tres días, la
hinchazón desaparece y, tanto la fiebre como las manifestaciones
catarrales de ojos, nariz y bronquios, disminuyen. Paulatinamente, pero
siempre con mayor claridad, aparece una expresión hasta entonces
desconocida en el rostro del niño y, transcurrido un tiempo, a los
padres alertas les llama la atención que hasta el parecido al padre o a
la madre, que había tenido hasta entonces el niño, ha disminuido también
y que ha surgido un rostro nuevo de expresión más individual. Se
observan también otros cambios en el niño y desaparecen particularidades
y dificultades que se habían observado hasta entonces en su carácter.
Evidentemente el niño ha entrado en una nueva fase de su desarrollo.
Para expresarse con toda exactitud podría decirse: ?El niño ahora está
mejor encarnado: su cuerpo y su alma han llegado a una mejor
compenetración?.
Sólo es posible hallar una explicación más precisa para
estos sucesos si se profundiza en el estudio de la más íntima relación
entre los procesos que ocurren en el ser humano. Con ayuda del proceso
febril, el niño ha conseguido vencer ciertas características adoptadas
por transmisión hereditaria, logrando así encontrarse a sí mismo.
Su
propio ser, aquello que representa su propia personalidad, se ha
impuesto. -con la ayuda del sarampión y la cooperación de la fiebre-.
Con esto nos hemos acercado a la comprensión del verdadero sentido de
este tipo de enfermedades: el Yo del niño, es decir, su propio ser, que
actúa dentro de él mismo, hace uso del aumento de temperatura al que
nosotros llamamos fiebre para lograr su realización.
Es a través de esa
experiencia como consigue hacerse dueño y señor dentro de su propio
reino.
La fiebre escarlatina
Todavía no se reconoce suficientemente que en el organismo humano toda
manifestación fisiológica no es tan solo un fenómeno químico, sino que
simultáneamente, es también un instrumento de los procesos anímico ?
espirituales.
Esto queda demostrado brevemente en el ejemplo de la
fiebre escarlatina.
Cuando en su senda hacia una alta meta, que considera digna de esfuerzo,
al hombre se le presentan obstáculos difíciles de superar, a veces
exclama montando en cólera: "Estoy que exploto!"
Es decir, está que "se
sale de sus casillas", de su envoltura, en la que se siente aprisionado.
Su rostro enrojecido, la vena frontal hinchada, demuestran que su
conmoción se extiende también a todo su cuerpo físico.
Su energía
volitiva acumulada quizás se descargue dando un puñetazo en la mesa, y
así como en una exteriorización volitiva de esta especie los músculos
del brazo son los instrumentos de un alma con voluntad propia que se
levanta en cólera, así reside también, por ejemplo en la cavidad
muscular del corazón, o sea, en cada uno de sus latidos, la voluntad
espontánea de vivir que se genera en nuestra alma.
Sí, efectivamente
todo proceso térmico fisiológico generado en nuestro cuerpo es un
transmitir de las fuerzas ocultas espontáneas de nuestro ser espiritual y
anímico, siempre y cuando disponga de carácter volitivo.
El calor es el
portal a través del cual nuestra voluntad de vivir, que tiene su origen
en el núcleo de nuestro ser, invade nuestro cuerpo, anidando en nuestro
mundo emocional.
Por eso no establecemos simplemente una comparación al darle a la fiebre
la denominación de cólera o ira orgánica, instintiva o espontánea.
En
realidad, cada uno de los procesos febriles es motivado por un
incremento de nuestra voluntad de vivir.
El enfermo de escarlatina se
libera literalmente de su "envoltura", de su piel enrojecida que
frecuentemente cae a jirones en un justificado ataque de ira y toma
posesión de su cuerpo, de esa corporeidad que puede oponerle más de un
obstáculo y más de una traba oculta a la ocupación del alma y del
espíritu.
Ese enfermo está tratando con vehemencia de poner en
consonancia con sus necesidades el "modelo" que le ha impuesto su
corriente hereditaria, ya que no siempre le viene bien. Precisamente una
enfermedad dramática como ésta nos ilustra sobre el motivo oculto
anímico-espiritual de la fiebre.
Por lo tanto, toda ingerencia violenta
en los procesos febriles representa al mismo tiempo un choque para el
ser espiritual del hombre, significa debilitar su voluntad de vivir.
La reincidencia de los perjuicios provocados al eliminar la fiebre de
manera inadecuada, en lugar de guiarla con inteligencia, ejerce,
especialmente en los organismos en desarrollo, una acción perniciosa
sobre la evolución de la personalidad, creando disposiciones a la
abulia, o sea, a debilitar la voluntad y a cohibir la iniciativa vital,
pudiendo llegar incluso a conducir a estados de melancolía y depresiones
en la edad madura.
Ocurre exactamente lo contrario con aquellos seres
humanos que, en su infancia, han logrado poner en consonancia su
individualidad con el "instrumento cuerpo" en formación, valiéndose de
los procesos patológicos que haya exigido el giro de su destino. Estos
seres seguirán siendo más sanos físicamente y más elásticos
anímicamente.
Con respecto al problema de las vacunaciones
Partiendo de lo expuesto, nos encontramos ante un nuevo aspecto de la
gran responsabilidad que debemos asumir al vacunar, sin reflexionar, a
nuestros niños contra todas clase de enfermedades infantiles.
Nuestro
concepto de que cada una de las enfermedades infantiles desempeña una
profunda misión en el destino evolutivo de la personalidad, demuestra
que el eliminar artificialmente las posibles enfermedades no es tan
beneficioso, y de ningún modo tiene aspectos tan positivos, como se
desea ver hoy en día.
Sin embargo, si con continuas vacunaciones
evitamos al organismo del niño la típica controversia con las
enfermedades infantiles, tan beneficiosa en la mayoría de los casos,
asumimos en pago -según Rudolf Steiner-, en nuestra función de médicos y
de educadores, la obligación de activar y armonizar las fuerzas
anímicas de nuestros niños con medidas pedagógicas adicionales, tal como
se hace por ejemplo en la pedagogía de las Escuelas Waldorf.
Por otra parte, el educador deberá tener conciencia de que toda medida
pedagógica provoca reacciones.
Así como, por ejemplo, los accesos de
cólera de un padre, o la educación exclusivamente intelectual del
colegio, debilitan y perjudican el organismo infantil, la formación del
individuo dirigida a cultivar y desarrollar su intelecto en equilibrio
armonioso con su centro emocional y su voluntad, actúa fortaleciendo la
relación entre el cuerpo y el alma y acrecienta con ello la resistencia
del organismo contra las tendencias patológicas.
No se ha reconocido aún
lo suficiente la benéfica influencia que desempeña a este respecto, por
ejemplo, la euritmia, adaptada al organismo en desarrollo y cuya
aplicación es ya posible en la edad preescolar.
Nos limitamos aquí al ejemplo del sarampión y la escarlatina para
exponer el sentido oculto de las enfermedades infantiles.
Aquél que
comprenda el encadenamiento fundamental aprenderá a ver los maravillosos
procesos de la fiebre con otros ojos.
Los observará con esmero y
atención, pero ya no tratará de intervenir prematuramente y de manera
abrupta en el curso de la curación partiendo de estrechos temores.
El
lugar del temor lo ocupará la admiración hacia estos sabios procesos de
la naturaleza, así como la confianza en las fuerzas vivas de cada ser
humano en desarrollo, que está tratando de abrirse paso hacia su
corporeidad de las más variadas e individuales maneras.
Artículo publicado en Perceval - Revista Espiritual de Occidente Nº 4 - Editorial Antroposófica
Las enfermedades en la infancia.. medicina antroposófica
Todavía hoy recuerdo con claridad el paño rojo sobre la lámpara. A pesar
de haber transcurrido más de 40 años desde mi sarampión, aún persisten
imágenes nítidas de aquellos momentos. Estar transitando una enfermedad
eruptiva en aquella época era todo un acontecimiento en el que se
mezclaban momentos de fastidio por la enfermedad y otros esperados como
la visita de las tías que siempre traían revistas nuevas o algún
juguete.
Por aquellos años no teníamos televisor, y cuando me sentía mejor y ya
había leído todas las revistas, ejercitaba mi imaginación con las
manchas de humedad de la pared.
Todas estas vivencias formaron parte de mi infancia, siempre bajo la
figura tranquilizadora de mamá, quien pacientemente alargaba los
pantalones después de cada fiebre, porque en aquella época la fiebre y
las enfermedades eruptivas eran parte de la infancia de todos los niños.
Hoy, en el siglo XXI, parecería que los progresos científicos de las
ultimas décadas, que permitieron evitar el padecimiento de ciertas
enfermedades a través de las vacunas, han producido una nueva
clasificación de las mismas y, con una visión estrecha, se podría
concluir que si es posible evitarlas es porque son malas y sus
complicaciones más graves de lo que parecen. En esta línea de
pensamiento se tiende a combatir los síntomas naturales de defensa del
organismo como si fueran la verdadera enfermedad, por ejemplo la fiebre.
Como padres, nada nos genera más angustia que ver a un hijo enfermo. Ver
a nuestro pequeño en aparente estado de indefensión debiendo soportar
el trance de la infección hace que nos invada un sentimiento de
impotencia y, si pudiéramos, seriamos capaces de tomar su lugar para
evitarle el sufrimiento.
Ante este cuadro muchos padres, presionados por el miedo e influenciados
por la costumbre de eliminar los síntomas, tratan desesperadamente de
bajarle la fiebre al niño a cualquier precio y le practican baños de
agua fría, compresas heladas y utilizan medicamentos antitérmicos, a
veces más de uno y en altas dosis, para asegurarse que la temperatura se
normalice lo mas rápido posible.
Así, en la desesperación, eliminan la primera respuesta efectiva del
organismo ante la infección, como si a ese pequeño que está intentando
balbucear sus primeras palabras lo hicieran callar violentamente.
Debemos comprender que la fiebre es un mecanismo inicial de respuesta,
común a todas las infecciones, que permite defenderse al organismo
mientras comienza a organizarse la respuesta específica de los
anticuerpos que a veces puede tardar varios días en ser efectiva. La
ciencia ha comprobado en trabajos de investigación que por cada grado de
elevación de la temperatura corporal la replicación viral disminuye
exponencialmente.
Para la medicina de concepción antroposófica las enfermedades infantiles
acompañadas de fiebre cumplen un rol fundamental en el desarrollo del
niño. El desafío de tener que enfrentarse a organismos ajenos a su
individualidad obligan al niño a ejercer acciones de defensa en las que
interviene su Yo a través de una voluntad orgánica que no es consciente
pero que fortalece y afianza la Voluntad (consciente) en cada triunfo
sobre la enfermedad, preparándolo para los desafíos y dificultades que
se le presentarán en la vida futura.
En la lucha contra las enfermedades infecciosas, se activan procesos en
el cuerpo, como la fiebre y la inflamación, que producen destrucción y
eliminación de proteínas. Este hecho representa para el niño la
oportunidad de renovar su constitución corporal formada a partir de las
proteínas que aportaron sus padres en la concepción, y así construir su
cuerpo con nuevas proteínas que posean un exclusivo sello propio. Por lo
tanto, un niño con sus procesos febriles cambia sus proteínas y llega a
los 7 años con un cuerpo renovado, totalmente adecuado a esa
personalidad única e irrepetible.
Si miramos al Ser Humano desde la visión antroposófica, en su
estructuración cuaternaria, con un Cuerpo Físico o térreo, con un Cuerpo
Vital o acuoso, con un Cuerpo Astral o cuerpo de sensaciones
sustentando en el organismo aéreo y un Espíritu u Organización para el
Yo manifestado en el organismo calórico, comprenderemos mejor la acción
del Yo en la fiebre, como también la participación de éste en el sistema
inmunológico que representa lo más elevado de nuestra individualidad
corporal, capaz de discernir eficientemente lo que es propio de lo que
es ajeno. Si consideramos los procesos febriles en toda su magnitud y
actuáramos respetándolos como hechos naturales con consecuencias
trascendentes estaríamos contribuyendo al desarrollo adecuado de
nuestros hijos.
La práctica médica diaria nos muestra que los niños de los últimos años
poseen menos defensas naturales; bastaría comparar el recuento de
glóbulos blancos de niños sanos actuales con registros de hace 20 años y
veremos una marcada disminución en los primeros.
Vivir en la sociedad del siglo XXI implica gozar de grandes beneficios
pero también resignar ciertas libertades. Por un lado, el desarrollo
tecnológico nos permitió mejorar cada vez más la calidad de vida y
extender las expectativas de vida. Por otro lado, estamos obligados a
vivir en un ambiente cada vez más artificial y contaminado, además
debemos cumplir con programas de vacunación obligatorios para nuestros
hijos que los privan de la posibilidad de contraer las enfermedades
infantiles habituales que representaban un antes y un después en su
desarrollo.
Debemos considerar también el tipo de alimentación que podemos ofrecer,
con frutas y hortalizas, carnes y cereales tratados para su
conservación, con lo que se pierde muchas veces la condición de producto
fresco. Hasta la leche, el clásico alimento de los niños, se
comercializa esterilizada (libre de bacterias); y si pretendemos
aportarles lactobacilos debemos comprarlos por separado en yogures y
alimentos probióticos que están adicionados con edulcorantes y
conservantes químicos. De esta manera, reducimos drásticamente el
ingreso al organismo de pequeñas cantidades de bacterias contenidas en
los alimentos naturales que son útiles para estimular las defensas a
través del intestino.
Si a ese panorama sumamos el abandono precoz de la lactancia materna y
el ingreso temprano de bebes muy pequeños a los jardines maternales,
exponiéndolos así a infecciones virales frecuentes antes de que estén
capacitados para defenderse, obtendremos como resultado a niños
inmunológicamente débiles con una muy aumentada probabilidad de padecer
enfermedades alérgicas, asma y enfermedades autoinmunes, siendo también
más propensos al cáncer durante la vida adulta.
Para quienes vivimos en la ciudad resulta casi imposible escapar de esta
realidad, entonces debemos tratar de reducir los impactos negativos
sobre la inmunidad de nuestros hijos con acciones simples pero
concretas. Por ejemplo:
- Ofrecer una alimentación lo más natural posible, eligiendo alimentos frescos y si es posible orgánicos; con un mínimo contenido de aditivos. Recomendamos leer la composición de los alimentos envasados.
- Prolongar la lactancia materna hasta mas allá del año de vida.
- Desalentar el consumo de golosinas, jugos artificiales y comida chatarra.
- Retrasar el ingreso de niños muy pequeños a jardines maternales.
- Respetar la evolución natural de las enfermedades febriles evitando el uso de antitérmicos, dando así al organismo la posibilidad de crear defensas adecuadas.
- Evitar el uso indiscriminado de antibióticos; recordemos que más del 90 % de las enfermedades infantiles son virales y no son necesarios.
- Evitar la aplicación de vacunas fuera de las estrictamente obligatorias. Reclamar al medico la aplicación de toda nueva vacuna que aparece es distraer la inmunidad del niño, y en algunos casos, quitarle la oportunidad de padecer enfermedades benignas en la infancia que pueden ser graves en el adulto. Ninguna nueva vacuna garantiza inmunidad de por vida; por lo tanto, si evitamos un padecimiento para el cual está preparado en la infancia lo desprotegeremos en la vida adulta. La única inmunidad duradera es la que se adquiere con la enfermedad.
- Estimular las actividades que impliquen contacto con la naturaleza, evitar la vida sedentaria moderando el tiempo de exposición ante computadoras y televisores.
- No fomentar las actividades intelectuales en niños pequeños, ya que desgastan la vitalidad que necesitan para sus defensas y su crecimiento.
Sabemos que podemos considerar muchas medidas más, pero si comenzamos a
poner en practica las que están a nuestro alcance, estaremos orientando
ya a nuestros hijos hacia un futuro más saludable.
Miguel Ángel Fernández (médico pediatra de orientación antroposófica)
viernes, 22 de marzo de 2013
Reset Intestinal
El ayuno trae múltiples beneficios: descanso
digestivo, autofagia que permite una gran desintoxicación y curar todas
las enfermedades. Para diferentes cuadros se necesitan diferentes
programas de ayuno los que, en algunos casos son muy largos...
La limpieza Reset Intestinal nos reporta en medio día un beneficio que se obtiene en una ayuno prolongado, de unos 7 o más días con enemas diarias; me refiero a la limpieza intestinal, que además de toxinas, barre parásitos, alcaliniza, limpia de mucosas y excretas de años. Esta limpieza cura el cáncer.
Combina un yoga kriya (técnicas de limpieza orgánica) que se hace bebiendo agua de mar o salada y la teoría de Tulio Simoncini sobre el cáncer, la cual comparto.
Técnica:
Al levantarte, en ayunas se bebe una botella* de agua* con 11 cucharaditas* de Bicarbonato de sodio (NaHCO3), luego, al rato otra botella con 9 cucharaditas y luego otra con 7. A partir de ahí seguimos tomando botellas de sólo agua hasta defecar agua limpia, lo cual tomará toda la mañana.
Es importante beber varias botellas de sólo agua, mínimo 3, para eliminar no sólo las excretas sino también el bicarbonato.
Botella:750 ml
Agua: desclorada (reposada, de filtro, etc.)
Cucharaditas: de las de té al ras.
El bicarbonato aumentará el movimiento peristáltico procurando evacuarlo, arrastrando las excretas y parásitos a su paso. Se puede experimentar hinchazón por un rato hasta que los sólidos se abran paso por los intestinos. Si éstos están cargados o hay constipación, el agua puede no avanzar a tiempo y estaríamos bebiendo con el agua aún en el estómago lo que provocará deseos de vomitar.
Es conveniente realizar movimientos estomacales cómo el uddiyana bandha o movimientos ondulatorios cómo los de la danza del vientre para favorecer el tránsito intestinal.
Conviene hacer unos días previos de alimentación que favorezca el tránsito intestinal (hojas verdes y otras verduras, frutas, semillas) Eliminar productos de origen animal, lácteos y refinados.
Resulta genial cómo forma de vaciar los intestinos al comenzar un ayuno, cuando se experimenta dispepsia, gases, constipación crónica y cómo terapia contra el cáncer.
Esta técnica no reemplaza la terapia colónica que puede ser más eficaz a la hora de limpiar excretas de años, mucosas, parásitos y costras endurecidas que tapizan los intestinos, causadas por la ingesta sostenida de lácteos, harinas refinadas, carnes, alimentos cocidos y, en el caso de lxs fumadorxs endurecidas cómo yeso por la nicotina.
Tempoco reemplaza los múltiples beneficios del ayuno que limpia a nivel sanguíneo, histológico y celular.
Dragon Ecologista ( http://www.dragonecologista.com.ar )
La limpieza Reset Intestinal nos reporta en medio día un beneficio que se obtiene en una ayuno prolongado, de unos 7 o más días con enemas diarias; me refiero a la limpieza intestinal, que además de toxinas, barre parásitos, alcaliniza, limpia de mucosas y excretas de años. Esta limpieza cura el cáncer.
Combina un yoga kriya (técnicas de limpieza orgánica) que se hace bebiendo agua de mar o salada y la teoría de Tulio Simoncini sobre el cáncer, la cual comparto.
Técnica:
Al levantarte, en ayunas se bebe una botella* de agua* con 11 cucharaditas* de Bicarbonato de sodio (NaHCO3), luego, al rato otra botella con 9 cucharaditas y luego otra con 7. A partir de ahí seguimos tomando botellas de sólo agua hasta defecar agua limpia, lo cual tomará toda la mañana.
Es importante beber varias botellas de sólo agua, mínimo 3, para eliminar no sólo las excretas sino también el bicarbonato.
Botella:750 ml
Agua: desclorada (reposada, de filtro, etc.)
Cucharaditas: de las de té al ras.
El bicarbonato aumentará el movimiento peristáltico procurando evacuarlo, arrastrando las excretas y parásitos a su paso. Se puede experimentar hinchazón por un rato hasta que los sólidos se abran paso por los intestinos. Si éstos están cargados o hay constipación, el agua puede no avanzar a tiempo y estaríamos bebiendo con el agua aún en el estómago lo que provocará deseos de vomitar.
Es conveniente realizar movimientos estomacales cómo el uddiyana bandha o movimientos ondulatorios cómo los de la danza del vientre para favorecer el tránsito intestinal.
Conviene hacer unos días previos de alimentación que favorezca el tránsito intestinal (hojas verdes y otras verduras, frutas, semillas) Eliminar productos de origen animal, lácteos y refinados.
Resulta genial cómo forma de vaciar los intestinos al comenzar un ayuno, cuando se experimenta dispepsia, gases, constipación crónica y cómo terapia contra el cáncer.
Esta técnica no reemplaza la terapia colónica que puede ser más eficaz a la hora de limpiar excretas de años, mucosas, parásitos y costras endurecidas que tapizan los intestinos, causadas por la ingesta sostenida de lácteos, harinas refinadas, carnes, alimentos cocidos y, en el caso de lxs fumadorxs endurecidas cómo yeso por la nicotina.
Tempoco reemplaza los múltiples beneficios del ayuno que limpia a nivel sanguíneo, histológico y celular.
Dragon Ecologista ( http://www.dragonecologista.com.ar )
Ku Klux Klan de la Salud
Venenos blancos que son
usados cómo alimentos
causando verdaderos estragos en nuestra salud.
Leche y productos lácteos:
(...)
La industria láctea es un negocio multimillonario y para sostenerlo lisa y llanamente te están mintiendo.
Con justa razón se afirma: "Hay más crueldad en un vaso de leche que en un pedazo de carne". Y adhiero a muchos autores en una controvertida consideración: “Es más peligroso para la salud humana el consumo de lácteos que el de carne”.
La industria láctea es un negocio multimillonario y para sostenerlo lisa y llanamente te están mintiendo.
Con justa razón se afirma: "Hay más crueldad en un vaso de leche que en un pedazo de carne". Y adhiero a muchos autores en una controvertida consideración: “Es más peligroso para la salud humana el consumo de lácteos que el de carne”.
¿Cómo se obtiene la leche?
Para que una vaca produzca leche debe estar embarazada. En la jerga de la industria láctea el recinto donde se insemina artificialmente a las vacas se denomina "potro de violación". La vaca es encerrada y un veterinario se pone un guante de látex (¡Hasta el hombro!) e introduce su brazo completo en la vagina de la vaca. Cuando nazca su becerro, para robarle la leche en beneficio (sólo monetario) de l@s human@s, es necesario privarle, a aquel, de su alimento. Será separado de su madre, con desesperación y sufrimiento de amb@s; es sabido que el ferviente instinto materno de protección y el estrecho vínculo con su cría son una constante en la naturaleza. La cría será alimentada con una mezcla líquida e inmovilizada para evitar el desarrollo muscular. Esto le causará una Anemia Ferropénica, con lo que su "carne" será blanda y pálida y, a los pocos meses de vida, será enviada al matadero, para ser convertida en carne de ternera. Para extender el tiempo y producción de leche (hasta 10 veces lo natural), la vaca es inyectada con Hormona de Crecimiento Vacuno (prohibida en Europa por cancerígena. Ver documental La Corporación), que le causa mastitis sus mamas, que a menudo llegan hasta el suelo con forúnculos que supuran pus y sangre, experimentando mucho dolor continuo. La producción de leche merma, de todos modos, por el ciclo natural del destete y la vaca es violada otra vez, separada de su cría otra vez y así varias veces a lo largo de una penosa vida en la que pasará horas enchufada a una máquina que a menudo además de leche, no infrecuentemente arrancará de sus mamas también pus y sangre. La llamada "vaca lechera", que incluso en la India termina sus días en el matadero (Ver documental Earthlings), será enviada enferma y exhausta al matadero cómo carne de segunda, tras 4 o 5 años de esta tortura infernal, cuando en libertad habría vivido 20.
Todo ese estrés y adrenalina es consumido por la “humanidad lactante” que paga el karma de la cosificación de la vida con sus tortuosas enfermedades. No es casual que la ingesta de lácteos esté directamente relacionada con el cáncer de mama.
Harinas Blancas:
Son
altamente mucogénicas. Te recuerdo que con harina blanca y agua
formamos engrudo, también llamado cola de trigo, la cual tiene un poder
de adherencia 20 veces mayor que la cola vinílica. Éste pegamento
empasta la vellosidad intestinal, impidiéndonos asimilar los nutrientes
de los alimentos; de tres longitudes de la vellosidad, la más cercana a
la pared intestinal está dedicada a la absorción de vitaminas, con lo
que al comer harinas blancas (panes, fideos, galletitas, tortas,
pastas, pizzas, etc.) estamos debilitando enormemente nuestro sistema
inmunológico. Ésta mucosa es sustrato y alimento ideal para que se
desarrolles parásitos que comen de la energía que debería estar
disponible para vos, te debilitan y te enferman.
Los órganos de depuración del cuerpo (hígado, riñón, pulmones) son cómo esponjas. ¿Te imaginás lo difícil que es limpiar una esponja llena de pegamento? Las harinas blancas aportan al cuerpo calorías vacías, requieren mucho esfuerzo de digestión y consumen las reservas de micronutrientes.
Lo mínimo es reemplazarlas por harinas integrales y mejor aún por el grano entero integral, siendo lo ideal relegar los cereales a una acotada proporción de la dieta y consumirlos germinados y crudos, pudiendo utilizarse en preparaciones deshidratadas o fermentadas, leches de semillas, etc.
Azúcar Blanca:
Los órganos de depuración del cuerpo (hígado, riñón, pulmones) son cómo esponjas. ¿Te imaginás lo difícil que es limpiar una esponja llena de pegamento? Las harinas blancas aportan al cuerpo calorías vacías, requieren mucho esfuerzo de digestión y consumen las reservas de micronutrientes.
Lo mínimo es reemplazarlas por harinas integrales y mejor aún por el grano entero integral, siendo lo ideal relegar los cereales a una acotada proporción de la dieta y consumirlos germinados y crudos, pudiendo utilizarse en preparaciones deshidratadas o fermentadas, leches de semillas, etc.
Azúcar Blanca:
Es un
psicoactivo de uso legal con el que nos drogamos y drogamos a l@s
niñ@s.
Tiene efecto ansiolítico y antidepresivo; genera euforia. Es
altamente adictivo, alimento del cáncer y altamente acidificante. El
azúcar común es sacarosa, un disacárido compuesto por glucosa y
fructosa. Al ser desprovisto, en el proceso de refinamiento, de las
enzimas, vitaminas y minerales que naturalmente lo acompañan en la caña
de azúcar o la remolacha, el cuerpo realiza un esfuerzo enorme para su
metabolismo, ya que requiere de todos esos micronutrientes. Al igual
que el harina blanca son calorías vacías y combustible celular de
absorción muy rápida, por lo que en el momento de ingerirla se genera
un pico de glucosa en sangre. La híperglucemia (subidón de energía) se
debe al esfuerzo del cuerpo por devolver el equilibrio, equivalente a
darle un latigazo a un caballo. Los nutrientes que pasan a la sangre
deben ser usados o bien almacenados. La ingesta de azúcar refinado
siempre representa un exceso, ya que equivale a agregar un montón de
hojas secas a una fogata, ésta arderá por un corto tiempo y luego se
extinguirán las llamas. El cuerpo no puede simplemente arder aumentando
el calor por lo que deberá transformar el azúcar en grasa,
sobrecargando el hígado. Rápidamente vendrá el pico de hipoglucemia
(bajón anímico-energético). Éstos picos de concentración de la glucosa
en sangre, generan adicción. Pronto no podremos "divertirnos" o pasarla
bien sin esa droga, que además genera acostumbramiento y vuelve tosco
el paladar por lo que deberemos aumentar la dosis. Esa es la causa por
la que muchas personas pierden el gusto por los alimentos naturales,
simplemente no les sienten sabor. Así comenzamos a degenerar nuestra
alimentación consumiendo todo tipo de productos llenos de aditivos
químicos.
Podés empezar sustituyéndola por hojas de Estevia (Hierba dulce) que además de endulzar es una planta medicinal y ayuda a regular la glucosa en sangre. Es además no-calórico, sin las desventajas de los edulcorantes artificiales (aspartamo, acesulfame k, etc) que son cancerígenos, Frutas pasas, con las que podés elaborar una miel hidratándolas en y procesándolas con agua o Miel de ágave.
Podés empezar sustituyéndola por hojas de Estevia (Hierba dulce) que además de endulzar es una planta medicinal y ayuda a regular la glucosa en sangre. Es además no-calórico, sin las desventajas de los edulcorantes artificiales (aspartamo, acesulfame k, etc) que son cancerígenos, Frutas pasas, con las que podés elaborar una miel hidratándolas en y procesándolas con agua o Miel de ágave.
Otros endulzantes naturales
pero que han pasado por procesos calientes que han destruido sus enzimas son: Estevia en polvo o extracto, azúcar
integral, chancaca (panela,
rapadura, azúcar mascabo), melazas,
arropes, siropes, miel de cereales... es interesante el hecho que los
cosechadores de caña de azúcar, a pesar de pasarse la jornada
masticándola, presentan un índice normal de glucemia en los análisis de
sangre.
Lo ideal es plantear una estrategia para salir de la adicción y poder volver a disfrutar del exquisito sabor de las frutas y alimentos vegetales al natural. A tal fin, un proceso efectivo es pasar una onda encantada (13 días) sin féculas ni frutas. Pudiendo consumir verduras, proteínas vegetales y grasas vegetales (Ver clasificación en el apartado Trofología. Más sobre el azúcar: Ver libro Sugar Blues.)
¿La sal de la vida o sal asesina?
La sal marina, flor de sal y sal del Himalaya, son algunas sales
naturales, todas tienen la misma exacta proporción de minerales que
nuestro plasma sanguíneo (84 minerales esenciales en contraposición con
sólo dos elementos en la sal refinada) esto es simplemente porque la
vida se originó en el mar. Otra opción es la “sal vegetal” obtenida de
tostar y moler algas de mar. Todas estas sales naturales son
alcalinizantes.
El consumo de sal refinada es causa de diversas
enfermedades tal cómo hipertensión, gota, esclerosis, celulitis,
aumento del ácido úrico, cálculos en hígado y riñones, osteoporosis,
artritis; es acidificante. Se utilizan químicos para blanquearla, y
antiaglutinantes cómo el silicoaluminato de sodio que es causante de
Alzheimer.
Es importante no cocinar la sal ni el aceite, sino agregarlos al final de la preparación y disolver la sal marina antes de agregarla, ya que si la añadimos en forma sólida gran parte no se llega a ionizar y eso nos da sed que es un síntoma de envenenamiento. La sal marina puede ser evaporada al sol o por hervor, lo ideal sería averiguar cual es la procedencia y método de evaporación y elegir la que no ha pasado por calor y constatar que no tenga proceso de refinamiento.
Otra opción es salar con agua de mar, incluso se pueden cocer alimentos en agua de mar. Hay que tener en cuenta la dosis. En un litro hay 35 gramos de sal marina. La dosis recomendada por la OMS es de 2,5 a 6 gramos por día, eso lo encontramos en 70 y 170 gr o ml de agua de mar respectivamente. Una cucharadita de sal representa 5 gr que los encontramos en 140 gr o ml de agua de mar. (También hay variación de concentración de sales entre diferentes mares y conviene averiguarlo antes. Averiguar también si la presencia de contaminantes en el lugar de donde se extraerá supera los máximos saludables).
Todas las células de todos los organismos regulan la presión osmótica con sodio, es decir que los alimentos naturalmente tienen sal y no es necesario añadirla. Sin embargo dado que la sal marina ayuda a la desintoxicación del organismo y a contrarrestar los efectos de la dieta equivocada y el medioambiente contaminado, sobre todo por su contenido en magnesio y oligoelementos, considero que podemos beneficiarnos con un uso comedido de sal natural.
Salar y condimentar los alimentos, tanto cómo las transformaciones culinarias y combinación de sabores inhibe el centro de saciedad llevándonos a comer de más. Los alimentos deshidratados nos permiten comer sin hambre. El “hambre selectivo” no es verdadero hambre sino ansiedad o glotonería, si no tenemos hambre para una manzana significa que aunque nos apetezca y “nos entre” una galletita, no tenemos en ese momento disposición ni capacidad digestiva para beneficiarnos con ese alimento.
Es importante no cocinar la sal ni el aceite, sino agregarlos al final de la preparación y disolver la sal marina antes de agregarla, ya que si la añadimos en forma sólida gran parte no se llega a ionizar y eso nos da sed que es un síntoma de envenenamiento. La sal marina puede ser evaporada al sol o por hervor, lo ideal sería averiguar cual es la procedencia y método de evaporación y elegir la que no ha pasado por calor y constatar que no tenga proceso de refinamiento.
Otra opción es salar con agua de mar, incluso se pueden cocer alimentos en agua de mar. Hay que tener en cuenta la dosis. En un litro hay 35 gramos de sal marina. La dosis recomendada por la OMS es de 2,5 a 6 gramos por día, eso lo encontramos en 70 y 170 gr o ml de agua de mar respectivamente. Una cucharadita de sal representa 5 gr que los encontramos en 140 gr o ml de agua de mar. (También hay variación de concentración de sales entre diferentes mares y conviene averiguarlo antes. Averiguar también si la presencia de contaminantes en el lugar de donde se extraerá supera los máximos saludables).
Todas las células de todos los organismos regulan la presión osmótica con sodio, es decir que los alimentos naturalmente tienen sal y no es necesario añadirla. Sin embargo dado que la sal marina ayuda a la desintoxicación del organismo y a contrarrestar los efectos de la dieta equivocada y el medioambiente contaminado, sobre todo por su contenido en magnesio y oligoelementos, considero que podemos beneficiarnos con un uso comedido de sal natural.
Salar y condimentar los alimentos, tanto cómo las transformaciones culinarias y combinación de sabores inhibe el centro de saciedad llevándonos a comer de más. Los alimentos deshidratados nos permiten comer sin hambre. El “hambre selectivo” no es verdadero hambre sino ansiedad o glotonería, si no tenemos hambre para una manzana significa que aunque nos apetezca y “nos entre” una galletita, no tenemos en ese momento disposición ni capacidad digestiva para beneficiarnos con ese alimento.
Viabilidad Nutricional de la Dieta Vegana
Sobre la dieta vegana (La cual excluye todo tipo de carnes,
lácteos, huevos y miel) dice la Asociación Americana de Nutrición que,
bien
llevada, “Es saludable para todas las etapas de la vida”.
Debemos comprender que lo caprichoso, extremista e incluso peligroso es aferrarse al paradigma imperante y no conseguir asomarse siquiera por encima de los muros de las costumbres y puntos de vista.
Vivimos en el extremo de la artificialidad y la inconciencia...
Debemos comprender que lo caprichoso, extremista e incluso peligroso es aferrarse al paradigma imperante y no conseguir asomarse siquiera por encima de los muros de las costumbres y puntos de vista.
Vivimos en el extremo de la artificialidad y la inconciencia...
En el Reino del
Revés:
El paladar comanda la dieta.
El paladar comanda la dieta.
Despilfarramos los tesoros de la Naturaleza para satisfacer el deseo y escapar del miedo.
En la carrera de producción y consumo consumimos también nuestra propia vida.
En EEUU el tratamiento médico es la 3ª causa de muerte evitable.
En Argentina, primer consumidor de carne del mundo (72 kg/hab/año) las muertes por enfermedades relacionadas directamente con la dieta a base de carne, tal cómo cáncer y enfermedades cardiovasculares son, por supuesto, también las que encabezan las estadísticas y tenemos una ley nacional que obliga a suplementar el harina con hierro, porque adiviná qué: la carne causa anemia.
Suiza primer consumidor mundial de lácteos es también Nº 1 en enfermedades directamente relacionadas con la ingesta de los mismos, tal cómo cáncer de mama, diabetes y osteoporosis, porque, entre otros efectos, adiviná qué: la leche descalcifica.
Nos acostumbramos a padecer numerosas enfermedades a lo largo de la vida, a tomar fármacos de la cuna a la tumba y que nos llegue la muerte a los 70.
Nos acostumbramos también a la infelicidad y la injusticia, la destrucción ambiental y a que mueran de hambre dos personas por segundo.
No es sorprendente, entonces, que nos resulte extremista e incomprensible la elección de la dieta vegana, estilo de vida frecuentemente motivado por sentimientos altruistas, ecologistas y de compasión.
Pero
veamos
cómo es viable al tiempo que altamente deseable desde el punto de vista
de la
salud.
Si miramos con
atención, las contradicciones y fisuras del
sistema se ven por todos lados.
Empecemos con el mito de las proteínas;
éstas tienen
sobretodo carácter estructural, formando los tejidos del cuerpo. El
momento de
mayor requerimiento proteico de nuestra vida es, por lo tanto, cuando
somos
bebés, ya que estamos formando nuestro cuerpo. El alimento exclusivo
diseñado
por la naturaleza para esa etapa es la leche materna. Resulta
impactante y
esclarecedor ver que el contenido de proteínas de la leche materna es
0,9%
¡Menos del uno por ciento!
Somos primates, frugívor@s, tenemos el pulgar oponible justamente para trepar a los árboles, tomar y pelar la fruta, la cual contiene las exactas proporciones de nutrientes que necesitamos. Es un 80% agua al igual que nosotr@s y contiene alta proporción de fructosa, combustible de fácil absorción, (que no necesita de insulina para atravesar la membrana celular). Alta concentración de vitaminas, enzimas y minerales y una pequeña y adecuada cantidad de proteínas y grasas esenciales.
También demuestra nuestra condición dietaria el largo de nuestros intestinos; l@s carnívor@s lo tienen de una y media a tres veces el largo del cuerpo, lo que le permite obtener beneficio y echar fuera rápidamente las toxinas de la putrefacción, en cambio nosotr@s lo tenemos 8 veces más largo!
Somos primates, frugívor@s, tenemos el pulgar oponible justamente para trepar a los árboles, tomar y pelar la fruta, la cual contiene las exactas proporciones de nutrientes que necesitamos. Es un 80% agua al igual que nosotr@s y contiene alta proporción de fructosa, combustible de fácil absorción, (que no necesita de insulina para atravesar la membrana celular). Alta concentración de vitaminas, enzimas y minerales y una pequeña y adecuada cantidad de proteínas y grasas esenciales.
También demuestra nuestra condición dietaria el largo de nuestros intestinos; l@s carnívor@s lo tienen de una y media a tres veces el largo del cuerpo, lo que le permite obtener beneficio y echar fuera rápidamente las toxinas de la putrefacción, en cambio nosotr@s lo tenemos 8 veces más largo!
El exceso de proteínas es altamente acidificante y tóxico abriendo el terreno para toda clase de enfermedades cómo artrosis, gota y agota... la energía del organismo!
Por eso incluso l@s animales carnívor@s,
quienes
tienen el ácido clorhídrico estomacal 2000% más concentrado que el
nuestro, viven
considerablemente menos que l@s no-carnívoros.
Además las proteínas no usadas para construir células deben ser quemadas cómo combustible, lo cual es altamente ineficiente ya que, deben ser convertidas a glucosa primero o bien antes de eso en grasa para ser almacenada y, en el momento de necesidad fisiológica de energía, ser entonces sí convertida en glucosa para ser metabolizada.
Además las proteínas no usadas para construir células deben ser quemadas cómo combustible, lo cual es altamente ineficiente ya que, deben ser convertidas a glucosa primero o bien antes de eso en grasa para ser almacenada y, en el momento de necesidad fisiológica de energía, ser entonces sí convertida en glucosa para ser metabolizada.
La grasa saturada y cocida es un cancerígeno perfecto.
Somos la
humanidad lactante ¿Será por eso tanta inmadurez?
Nunca en la naturaleza tomamos lácteos toda la vida y mucho menos de
otra
especie.
A los tres años de edad dejamos de producir lactasa, la enzima
que
digiere el azúcar mayoritario de la leche. Tomar leche careciendo de
lactasa es
sinónimo de que ese azúcar será fermentado por microorganismo de la
flora de
nuestros intestinos, desequilibrando su balance y volviéndose
patógenos. Tal es
el caso de la Cándida Albicans.
Todo muerto por cáncer presenta, al
momento de
su autopsia, una colonización masiva por Cándida; ésta es la
enfermedad, el
cáncer la estrategia del cuerpo para intentar aislarla.
Tod@s somos
intolerantes a la lactosa, sólo que unos organismos felizmente son más
sensibles que otros.
La Caseína, la proteína mayoritaria de la leche, es usada en la industria cómo pegamento, por ejemplo para las etiquetas de las botellas. Ese pegamento es uno de los causantes del cáncer de colon.
La Caseína, la proteína mayoritaria de la leche, es usada en la industria cómo pegamento, por ejemplo para las etiquetas de las botellas. Ese pegamento es uno de los causantes del cáncer de colon.
La leche de vaca
tiene
1000% más caseína que la leche humana (además forma coágulos mucho más
duros y
difíciles de digerir.) y la vitamina B12 es sólo la
quincuagésima
parte (cincuenta veces menos) de la cantidad encontrada en la leche
humana. La
leche humana tiene dos parte de calcio por cada parte de fósforo (esta
es la
proporción necesaria para la absorción del calcio en human@s); en la
leche de
vaca encontramos una proporción de 1,3 partes de calcio por cada parte
de
fósforo, el cuerpo debe completar la proporción descalcificando huesos
y
dientes.
En China donde tradicionalmente nunca se consumieron lácteos,
la
osteoporosis, padecimiento muy raro, es llamada la enfermedad de la
mujer rica
(la única que podía consumir lácteos importados).
Deberíamos
comprender que no sólo es ciencia la
investigación, lo activo, racional, yang, el método
hipotético-deductivo que
conduce muchas veces a resultados falsos, sesgados por los puntos de
vista
(ad-hoc), sino también la observación pasiva de lo que empíricamente
(en la
práctica) funciona.
Y lo que funciona desde siempre, aún antes que la
mente
humana estuviera ahí para intentar explicarlo, es la Naturaleza.
Veamos por un
momento un archivo olvidado de la historia
médica. En 1952, durante la presidencia de Perón, Ramón Carrillo,
primer
ministro de salud de Argentina, con el asesoramiento de la Asociación
Naturista
de Buenos Aires (Naturismo es sinónimo de vegetarianismo) implementó un plan de salud que constaba, entre otras
cosas, de divulgar en radio y diarios los beneficios de comer sin carne
(De esa
época data el libro “1000 recetas sin carne” de Blanca Cotta, famosa
cocinera
argentina) y la necesidad de que en cada comida hubiera algo crudo.
Esto último
debido al conocimiento de los trabajos de Dr. Kouchakoff quien
descubrió que
todo alimento cocido causa un aumento repentino de los glóbulos blancos
en sangre
que es una respuesta común al ingreso de cualquier patógeno o agente
extraño al
organismo, lo que demuestra que este nunca se adaptó a la alimentación
caprichosa.
La carne cocida genera la respuesta más violenta
evidenciando el estado
de envenenamiento.
Los alimentos que naturalmente nos apetecen crudos,
debido a
nuestra constitución biofísico-espiritual son las frutas y las
verduras.
El
Plan Carrillo consistía también en dar dieta vegetariana en los
hospitales.
El
resultado fue que en pocos meses cerraron clínicas y hospitales, entre
ellos el
Hospital Santojani, por falta de enfermos.
A causa (más que a pesar)
del
abrumador éxito, el Dr. Carrillo fue defenestrado y perseguido debiendo
exiliarse en el extranjero, el Plan fue erradicado y pronto olvidado y
borrado
de la historia.
Con lo cual a pocos meses las cosas volvieron a la
normalidad,
es decir, los hospitales volvieron a verse colapsados, abarrotados de
enfermos.
Animate a
asomarte por encima de tus paradigmas y a experimentar!
Viví más, viví mejor, comiendo frutas y vegetales!
Sanar la
contradicción
espiritual que conlleva contradecir nuestra empatía natural por el
viejo mito
del “mal necesario” te devolverá mucha energía y felicidad!
Abra-zoos y salud!
Inti Ari Sol Lunar
(Escrito para Revista Liberación Animal)
Inti Ari Sol Lunar
(Escrito para Revista Liberación Animal)
Ariel Rodriguez Bosio
Arcoiris Universal
lunes, 14 de enero de 2013
La alimentación del niño en la edad escolar, mirada antroposófica
La alimentación del niño en la edad escolar, mirada antroposófica
( de Escuela Waldorf Cuarto Creciente.. cuartocreciente.edu.ar )
El niño que llega a la edad de aprendizaje escolar está más solicitado por sus órganos nerviosos y sentidos. Debe recibir una alimentación rica en raíces como zanahoria, remolacha, nabo, rabanito y ciertas nueces (especialmente avellanas).En la edad escolar podemos diferenciar a los niños, de acuerdo con su temperamento, en cuatro tipos fundamentales:
1- El niño colérico – fogoso, fuerte y dominador, osado y hasta agresivo, de andar fuerte y acompasado, que reacciona a las oposiciones y es autosuficiente. Para esos niños la alimentación rica en hojas y tallos es importante; no se le debe dar avena y sí centeno y frutas. También raíces y de preferencia crudas: zanahoria, apio y nabo. Deberán recibir carne y legumbres (arvejas, porotos, lentejas) en poca cantidad.
2- El niño sanguíneo – leve, aéreo, “burbujeante”, distraído, despierto y activo, en general sin paciencia para comer. Esos niños deberán recibir trigo, centeno, harinas, nueces y así mismo carne para que se vuelvan más ligados a la tierra. Los dulces deben ser evitados. Las sustancias amargas son adecuadas.
3- El niño flemático – El niño es indolente, lento, pausado, muchas veces linfático, alegre y satisfecho de sí y de la vida, y tienen mucho interés por la comida. Para esos niños reducimos los hidratos de carbono y las grasas. Los condimentos para ellos deben ser estimulantes. La leche no es muy recomendada pero cuando se le da, debe ser acidificada. Las frutas ácidas y el limón son muy indicados; vegetales principalmente raíces y frutas (menos banana y palta). De los cereales podemos dar avena y arroz sazonado con curry principalmente.
4- El niño melancólico – Terrestre, muy vuelto para sí, de aspecto precoz, pálido y triste, con dificultad de comunicación “sufridor” y soñador. La alimentación de ese niño deberá constar de frutos dulces, miel, cereales (usar bastante avena y cebada), vegetales de hojas, frutos y flores, condimentos, un poco de carne blanca, dieta mixta y estimulante. Una alimentación pesada no le hará bien.
Si el temperamento es muy unilateral, podemos ayudar a equilibrarlo a través de la alimentación.
En la edad escolar debemos principalmente tener en cuenta el ritmo de la alimentación, pues en el segundo septenio (de los 7 a los 14 años) todo se arraiga profundamente en el ser, tanto las buenas como las malas costumbres alimentarias.
Etiquetas:
alimentacion conciente,
antroposofia,
bioenergía,
desarrollo fisico integral,
educacion biocentrica,
educacion integral,
niños cristal,
niños tercer milenio
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



