..................................Cambiando Paradigmas .... Psicóloga. Verónica D. Montes ................
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sábado, 18 de enero de 2014

La Neuroplasticidad

Neuroplasticidad es la propiedad que emerge de la naturaleza y funcionamiento de las neuronas cuando éstas establecen comunicación, y que modula la percepción de los estímulos con el medio, tanto los que entran como los que salen.  
Esta dinámica deja una huella al tiempo que modifica la eficacia de la transferencia de la información a nivel de los elementos más finos del sistema.  
Dichas huellas son los elementos de construcción de la cosmovisión, en donde lo anterior modifica la percepción de lo siguiente.

La neuroplasticidad es la posibilidad que tiene el cerebro para adaptarse a los cambios o funcionar de otro modo modificando las rutas que conectan a las neuronas. 

Esto genera efectos en el funcionamiento de los circuitos neurales y en la organización del cerebro.
Todo lo que nos hace humanos: conocimientos, recuerdos, deseos y valores, están tallados en una telaraña de 100.000 millones de neuronas donde cada una puede conectarse con hasta otras 10.000.  Se sabe que las neuronas “conversan” entre sí a través de zonas de unión llamadas sinapsis, donde un axón toma contacto con una dendrita o con el cuerpo de otra. 
En un sistema nervioso maduro, los impulsos eléctricos que circulan a través de estas redes permiten que la información se transmita de una neurona a la otra.
La neuroplasticidad positiva crea y amplia las redes, la negativa elimina aquellas que no se utilizan. 

La neuroplasticidad puede dividirse por sus efectos en cuatro tipos:
Neuroplasticidad reactiva: 
para resolver cambios ambientales de corta duración.
Neuroplasticidad Adaptativa: 
modificación estable de una ruta de conexiones que se genera con la memoria y el aprendizaje. Piaget descubrió dos factores que caracterizan a la evolución del psiquismo humano. La  asimilación logra que ninguna conducta, aunque sea nueva, constituya un comienzo absoluto, se relaciona con esquemas anteriores (función de la memoria). La acomodación es la modificación  de la estructura  causada por los elementos que se asimilan (función del aprendizaje).
Neuroplasticidad  reconstrutiva: 
recupera  parcial o totalmente las funciones perdidas.
Neuroplasticidad evolutiva: 
proceso de maduración en virtud del cual los patrones de conexión son modificados por la influencia ambiental predominante


Los genes son  responsables del 10 % de las redes, pero el 90% se forma por las experiencias y los conocimientos adquiridos. 
Los lóbulos prefrontales son lo último que se forma en el cerebro y completan su maduración a los 21 años, con la mayoría de edad. 
La forma de ver y actuar en el mundo, los planes y proyectos, el desarrollo personal, dependen de su funcionamiento. 

Son los pilares de la neuromodelación conciente que dan  el poder de planear el destino, como una vía de escape al condicionamiento que los genes  imponen. Permiten seguir o cambiar, remodelar lo que ya no se desea o crear nuevas redes  para que los proyectos puedan concretarse exitosamente.

El cerebro es considerado como un órgano extremadamente dinámico en permanente relación con el medio ambiente, por un lado, y con los hechos psíquicos o los actos del sujeto, por otro.  
Esto demuestra que la red neuronal es extremadamente sensible a los cambios y a la contingencia. 
La interacción de los diferentes acontecimientos acaecidos en las distintas zonas de la psiquis, modula el acontecimiento y las potencialidades de la experiencia, que siempre pueden modificar el estado anterior.
El cerebro se modela con la actividad que se realiza.  



La Universidad de Londres en estudios realizados recientemente comprobó que los taxistas mejoraban cada año el hipocampo, la región que regula la memoria espacial. En 2002 comprobaron en Alemania que los músicos tenían más desarrollada la circunvolución de Heschl.  En 2004 se verificó lo mismo en personas bilingües.  
La conclusión  es que la actividad  crea neuronas.  
Los ejercicios físicos preservan la salud cardiovascular, los cognitivos preservan la mental.
Si queremos ser sabios al llegar a la vejez  debemos reformatearnos. 
Usamos más el hemisferio izquierdo que automatiza las respuestas adquiridas, es lo que llamamos experiencia. 
El que aprende lo nuevo es el derecho y lo delega en el izquierdo que así adquiere la capacidad para reconocer. 
Si por rutina comodidad dejamos de investigar se detiene la marcha de la neuroplasticidad. 

Como dijo Platón “La virtud, como el arte, se consagra a lo que es difícil de hacer, y cuanto más dura es la tarea, más brillante es el éxito”. 
La edad no es una traba pero la conquista es diaria. 
Desarrollo no es lo que tenemos sino que hacemos con eso. 
Si decidimos parar estancamos el cerebro. 
La gimnasia mental crea neuroplasticidad si relaciona  conocimiento, imaginación y actividad, porque como dijo Einstein 
 en épocas de crisis la imaginación es más importante que el conocimiento.

martes, 2 de abril de 2013

la ConVivencia Escolar

Convivencia... Viviendo Con

Cómo se logra una buena convivencia escolar?

  •   implementando acciones donde los códigos transmitidos por:
- familias
- grupo docente
- alumnado
y
- comunidad social 


  se encuentren en armonía. 


Todos los actores de la escena educativa tienen vital importancia.
Los niñ@s aprenden viviendo , haciendo , con otros.
Y la manera mas creativa de hacer es la de base lúdica. Tanto para niños como para los adultos 


Awka


martes, 12 de marzo de 2013

Juegos cooperativos para niños y niñas pequeños


Las mujeres y los hombres 
sólo son personas de verdad cuando juegan.

Friederich Schiller

  • ¿CUÁL ES EL APORTE DE LOS JUEGOS COOPERATIVOS?
    Los Juegos Cooperativos ayudan a las niñas y niños a:
    1. •Tener confianza en sí mismos.
    2. •Tener confianza en las otras personas.
    3. •Poder experimentarse y experimentar aquello que sienten.
    4. •Poder interpretar y aceptar .los comportamientos de las otros.
    5. •Poder transformar sus comportamientos en función de las otros.
    6. •Comprenderse mejor a sí mismos y a las demás.
    7. •Superar sus angustias, sus culpabilidades y la sensación de sentirse juzgados.
    8. •Vivir en grupo y sentirse responsable de sí y de las otros.
    9. •Comunicarse positivamente con las otros.
     
     

el juego es la pedagogía de la Vida



enlace de descarga y/ o lectura del libro JUEGOS COOPERATIVOS Y SIN COMPETICIÓN para la educación infantil. con niñas y niños de dos, tres, cuatro y cinco años.

sábado, 9 de febrero de 2013

El adulto libre: el desaprendizaje

«Serás libre,
 no cuando tus días no tengan
preocupaciones ni tus noches penas o necesidades,
sino cuando todo ello aprisione tu vida y, 
sin embargo, 
tú logres sobrevolar, desnudo y sin ataduras»

Jalil Gibran


Lo que se trae a la consciencia puede curarse o desprogramarse. Lo que se queda en el inconsciente nos ata sin remedio.
El inconsciente se forma con las capas de sedimento de las experiencias, los aprendizajes, las emociones y los recuerdos que van conformando los cimientos de la consciencia. Resulta más difícil librarse de estas capas del inconsciente que de las propias emociones conscientes que vivimos a diario, porque aquellas se han acumulado a lo largo de mucho tiempo, tanto, que hemos olvidado su procedencia.
La emoción del momento puede reprimirse, pero el inconsciente sigue dictando de forma silenciosa nuestro comportamiento, como una hoja de papel que ha sido enrollado durante mucho tiempo: podemos mantenerla lisa con la palma de la mano, pero en cuanto la soltamos se enrolla de nuevo.

Sócrates recomendaba a sus discípulos el trabajo de anamnesis, un diálogo consigo mismo para recordar y acceder así a la verdad oculta tras el olvido. Siglos más tarde el trabajo individual con la mente y con las emociones sigue siendo necesario para llegar a la raíz de nuestras inclinaciones, analizarlas y empezar a deshacerlas. 
Es un proceso lento, que exige dedicación, sobre todo en las fases iniciales cuando tenemos que reconsiderar, poco a poco, cada creencia y prejuicio. Este proceso de limpieza es parecido al que un buen jardinero lleva a cabo en el jardín: para que las flores puedan embellecer, quitamos las malas hierbas y sembramos en primavera; en invierno podamos los árboles y plantamos; en primavera segamos, en verano regamos. 
Nuestras emociones y nuestra mente exigen un trabajo de mantenimiento: recordar, desbrozar, descubrir, añadir, plantar y alimentar.
Este trabajo de mantenimiento nos llevará a descartar viejas creencias y actitudes, a fortalecer otras y a descubrir nuevas formas de pensar y de sentir. 

Decía el escritor Alvin Toffler: 
«... en el futuro, la definición del analfabetismo no será la incapacidad de leer, sino la incapacidad de aprender, desaprender y volver a aprender».

Durante este proceso aprenderemos, y también desaprenderemos, aquello que representa un obstáculo en nuestra vida.
Bertrand Russell, uno de los intelectuales más influyentes y carismáticos del siglo XX, cuenta en su Autobiografía que la Universidad de Cambridge, el lugar donde pasó los años más felices de su vida, «fue importante para mí porque allí trabé amistades y descubrí la experiencia de la discusión intelectual. Pero no fue importante por la instrucción académica. Dediqué muchos años posteriormente desaprendiendo los hábitos de pensamiento que adquirí allí. El único hábito de pensamiento valioso que aprendí en la universidad fue la honestidad intelectual. Esa virtud la tenían no sólo mis amigos, sino también mis profesores»

Debiéramos exigir por encima de todo a nuestro sistema educativo —escuelas y universidades— que enseñen el mecanismo que lleva a la honestidad intelectual: la capacidad para cuestionar cada a priori, de mirar críticamente, de no perder la objetividad, de ser capaz de escuchar y analizar todas las facetas de una experiencia, de aprender y de desaprender. Este es un hábito intelectual imprescindible y básico para la evolución mental y emocional de las personas. La honestidad intelectual nos obliga, tarde o temprano, a reconsiderar buena parte de las verdades —nuestras verdades— aprendidas en el hogar de nuestros padres y en el mundo exterior, creando un caparazón emocional y mental que nos impide a menudo movernos en la dirección que realmente desearíamos.

Muchas personas pasan su vida entera al dictado de las verdades de los demás y al final pierden la capacidad de saber quiénes son ellas de verdad y qué desean aportar al mundo. No son ya capaces de escuchar lo que les dicta el corazón y la intuición. Viven de acuerdo a criterios prestados, algunos bienintencionados y otros muchos que responden a intereses sociales y económicos descarados. 
Han sido entrenados desde la infancia para aprender sin cuestionar.


LOS LADRILLOS EMOCIONALES DEL HOGAR

Un HOGAR se construye a partes iguales con ladrillos de barro y con emociones. 
La calidad de los materiales constructivos de nuestro hogar, sin embargo, no es ni mucho menos tan determinante en nuestra tasa de felicidad como los recursos emocionales de quienes lo habitan. 
Nuestra mente nos permite comprender el mundo de forma racional. Nuestras emociones, en cambio, determinan cómo sentimos el mundo, consciente e inconscientemente. 
Si nuestras emociones están reprimidas o son sobre todo negativas, así sentiremos el mundo: frustrante y negativo. 
Aunque nuestra cultura nos dice que la vida es lo que pensamos que somos, en realidad la vida trata acerca de lo que sentimos que somos. En el fondo instintivo y profundo de nuestro ser no pensamos, sentimos. Estamos hechos de emociones.
Elegimos cuidadosamente las telas y los materiales de nuestras casas, pero no solemos considerar con detenimiento los criterios básicos de convivencia necesarios para disfrutar de un hogar acogedor, un continente seguro que ofrezca amparo a los miembros de la familia y que permita a cada uno desarrollarse de acuerdo a sus necesidades. 
Nos dan las llaves del piso y nos instalamos sin haber elegido los mimbres emocionales que conforman un verdadero hogar. Dejamos lo más importante al azar.
Sin embargo, cuando elegimos pareja y formamos nuestro hogar quisiéramos por encima de todo evitar aquellas trampas de la convivencia que hemos observado en las casas de algunos amigos o en el hogar de nuestros propios padres. Tenemos grabadas en la mente las imágenes de alguna amiga, antaño íntima, que ahora discute con su pareja por cualquier motivo. Hace tiempo que ya no hablan del viaje que querían hacer a Roma o de la búsqueda del trabajo que les haría más felices. Los años han agriado su convivencia y su hijo de 3 años campa a sus anchas por una casa que se ha tornado inhóspita para los amigos. Si miramos hacia el pasado, las escenas no suelen ser mucho más alentadoras. Como la casa de Marta el hogar de nuestros padres encerró sus propias dosis, sutiles o descaradas, de dolor, traición y resignación. Y nos prometimos, antes de formar nuestro propio hogar, evitar las trampas de la convivencia y del desencuentro. Pocos lo logran. Aun con la mejor
voluntad, la rutina y el estrés diario crean un caldo de cultivo en el que surgen el resentimiento y el reproche. El tiempo va generando pequeños rencores y desencuentros que parecen acumularse de forma imperceptible. Resulta difícil aceptar que la vida no es exactamente, o ni siquiera de forma remota, lo que habíamos esperado. 
Es muy tentador achacar nuestras decepciones y expectativas defraudadas a los que nos rodean. Con el paso del tiempo ellos son los culpables de nuestro dolor, o al menos, no hicieron todo lo que pudieron por ayudarnos a vivir mejor. No nos quisieron lo suficiente. Son las semillas del desamor.

La convivencia armoniosa, a pesar de la buena voluntad, no surge de forma espontánea e instintiva. El esfuerzo de todos parece centrarse en controlar las emociones negativas en vez de generar emociones positivas. 
Pocos parecen conseguir de forma instintiva ese hogar seguro y estable donde los miembros de la familia se aceptan incondicionalmente, son sinceros los unos con los otros sin herirse y no culpan a los demás por sus fracasos y sus penas. Donde uno puede sentirse mal sin sentirse culpable. Donde hay tiempo suficiente para escucharse y recursos emocionales para comprenderse y apoyarse. 
¿Cómo lograrlo?
Las relaciones humanas no son fáciles. Como demuestra la cifra de divorcios de segundos matrimonios —hasta un 80 por ciento de los que se vuelven a casar también se vuelven a divorciar— mejorar la convivencia entre personas y lograr un hogar más feliz no depende de cuántas veces lo intentemos. Sólo depende de si conseguimos descifrar nuestras emociones y las de los demás. 

Comprender el sentido de nuestras vidas tiene un impacto enorme sobre nuestra felicidad personal y sobre la forma de relacionarnos con los demás, porque afecta directamente nuestra forma
de sentir el mundo, de emocionarnos. Y allí radica una de las claves básicas del bienestar emocional de nuestro hogar.

LAS EMOCIONES HEREDADAS
 Cada persona encierra dentro de sí un amasijo de sentimientos y emociones tras los recuerdos y las memorias, los fracasos, las pérdidas o la alegría vivida. 
Como el respirar o el dormir, sentimos y nos emocionamos de forma instintiva. Allí dentro, en la caja oscura del cerebro, grabadas en cada célula y cada nervio del cuerpo, mandan nuestras emociones —sobre todo las emociones de nuestro pasado, que condicionan de manera poderosa nuestra forma presente de sentir el mundo—.
Los especialistas dividen el mundo emocional de las personas en dos tipos de emociones, negativas y positivas. 
Esta distinción resulta útil en algunos aspectos pero también entraña confusión, porque tendemos a creer que determinadas emociones negativas —por ejemplo, el miedo, la ira o la tristeza— deben ser evitadas. Éste es un error de base. 
Las emociones, tanto las positivas como las negativas, cumplen un papel evolutivo, es decir, existen porque sirven para ayudarnos a sobrevivir en un entorno complejo. Las emociones negativas, en concreto, son fundamentales para ayudarnos a sobrevivir en un entorno amenazante o potencialmente peligroso.
El miedo permite huir o mantenerse inmóvil ante determinados peligros. 
La ira nos da fuerzas para reaccionar y defender nuestro entorno y a nuestros seres queridos. 
La tristeza es una brújula muy útil: fomenta la introspección, que nos permite detectar
cuándo algo va mal para intentar remediarlo. 
En este sentido las emociones negativas también cumplen una función positiva en nuestras vidas si aprendemos a descifrarlas.
 Algunas personas desconfían del carácter instintivo de las emociones y las reprimen porque temen sufrir o incluso perder el control de sus vidas. Pero intentar vivir y pensar al margen de nuestras emociones es una falacia: no sólo nos limita sino que las emociones reprimidas pasan al inconsciente y son mucho más incontrolables desde esa parte de nuestra mente

El problema surge cuando, a través del estrés y de los patrones emocionales negativos, las emociones negativas llegan a condicionar nuestras vidas en un sentido destructivo
 Y es que no sólo las situaciones objetivamente peligrosas nos estresan. 
El simple recuerdo negativo e inconsciente de un afecto, situación o lugar puede contaminar nuevas vivencias, aunque éstas en principio no tengan por qué presentar los mismos peligros. 
Este miedo a volver a sufrir genera un estrés que nos afecta, fisiológica y psíquicamente, como si nos estuviese ocurriendo lo que en realidad sólo tememos. 
De hecho los expertos aseguran que el estrés causado por los sentimientos de abandono,
de ser apartado, olvidado o despreciado, de la falta de amor y de seguridad, hacen estragos peores que el de muchos accidentes traumáticos.
 Conocer nuestras emociones nos ayuda, pues, a controlar nuestras ansiedades, no
sólo aquellas de tipo patológico —como es el caso del estrés postraumático— sino las
numerosas asociaciones negativas que arrastramos de forma inconsciente, fuente de
tantos problemas y desajustes psicológicos que lastran nuestra vida diaria. 

Los patrones emocionales negativos echan raíces en nuestra psique debido al conjunto de
eventos y experiencias con los que aprendimos a lo largo de la vida. 
Pueden ser costumbres, acciones y palabras sutiles, repetidas a lo largo de muchos años, que erosionan lentamente nuestra autoestima y conforman creencias profundas acerca de nosotros mismos y de los demás.  
En este sentido el peso de lo que Richard Dawkins llama, cuando se refiere a patrones genéticos heredados, el código de los muertos, también puede aplicarse a los patrones emocionales inconscientes que heredamos de nuestros padres y del entorno. Son patrones emocionales ajenos que, sin embargo, conforman poderosamente nuestra forma de sentir y vivir la vida diaria. Con ellos aprendimos que ciertas emociones son lícitas y otras no. Y en función de ello respondemos a la vida con patrones emocionales aprendidos en la infancia. 
Por eso es fácil que cada día nuestro hogar se parezca más al hogar de nuestros padres.

Los patrones emocionales de nuestros padres no tienen por qué ser erróneos o rechazables, pero son patrones personales, difícilmente transferibles, ya que ellos desarrollaron sus respuestas emocionales ante un determinado entorno: sus propios padres, sus amigos, su colegio y la sociedad que les rodeaba, con sus valores pertinentes. Ellos además tenían su propio temperamento, su propia forma de ser. El problema que entraña asumir las respuestas emocionales de nuestros padres en bloque es que es muy probable que no sean las adecuadas para nuestra forma de ser, nuestras aspiraciones o el entorno en el que vivimos.
Si hemos intentado a lo largo de nuestra infancia, como les ocurre a tantos niños, adaptar nuestro temperamento y nuestros sueños para que sean éstos los que encajen con los patrones emocionales heredados de nuestros padres, habremos instalado en nuestra psique un programa que no es el adecuado para nuestras necesidades.

Desaprender se convierte, pues, en parte intrínseca y necesaria del desarrollo del adulto para poder así recuperar la brújula emocional peculiar y única de cada persona.  

No podremos sentirnos bien en un traje emocional que no es el nuestro, reprimiendo nuestras necesidades, emociones y deseos propios en aras de convenciones sociales y prejuicios arraigados en el pasado. La media de vida de los seres humanos, en los países occidentales, está en torno a los 78 años y es demasiado tiempo para sentirse mal con uno mismo. 
De entrada pone muy difícil la convivencia con los demás. ¿Cómo transmitir serenidad y felicidad si uno intuye que está encerrado en la vida equivocada? ¿Cómo no culpar a los demás?
También resultará difícil que tras tanto sacrificio personal, justificado o injustificado, aceptemos que otros quieran tomar su propio camino. Si nosotros hemos sufrido, si nos hemos adaptado, ¿por qué no ellos? A nuestros hijos, a nuestros amigos, a nuestra pareja, al mundo entero intentaremos convencer de que no existe otro camino. Ignorar y reprimir las propias emociones implica, generalmente, ridiculizar y rechazar las emociones de los demás, sobre todo las de los niños.

En resumen, no tomamos una sola decisión que no esté influida por las emociones que hierven en el subconsciente. 
Y lo peor de todo es que constatamos que nadie nos ha enseñado a gestionarlas. Hemos aprendido un sinfín de cosas sin sentido, pero no sabemos cómo incidir sobre nuestra conducta cotidiana gestionando mejor lo único, o casi lo único, que la determina. 

Para reconocer y modificar nuestros patrones emocionales necesitamos herramientas de alfabetización emocional

Afortunadamente, y gracias a la extraordinaria plasticidad del cerebro, resulta posible, a cualquier edad, aprender a reconocer nuestras emociones y a convivir con ellas y con las de los demás, desarrollando así nuestra inteligencia emocional y social.
 
Comprender o vislumbrar el porqué de nuestras vidas puede transformarlas.

Elsa Punset





jueves, 17 de enero de 2013

Equivocaciones

  No se equivoca el río cuando, al encontrar una montaña en su camino, retrocede para seguir avanzando hacia el mar.

Se equivoca el agua, que por temor a equivocarse,
se estanca y se pudre en la laguna.

No se equivoca la semilla cuando muere en el surco para hacerse planta; se equivoca la que, por no morir bajo la tierra, renuncia a la vida.

No se equivoca el pájaro que ensayando el primer vuelo cae al suelo; se equivoca aquél que por temor a caerse renuncia a volar por la seguridad del nido.

No se equivoca el hombre que ensaya distintos caminos para alcanzar sus metas; se equivoca aquél que por temor a equivocarse nunca acciona.

Pienso que se equivocan aquellos que no aceptan que ser hombre es buscarse a sí mismo cada día, sin encontrarse nunca plenamente.

Creo que al final del camino no te premiarán por lo que encuentres, sino por aquello que hayas buscado honestamente.

El error más grande lo cometes cuando, por temor a equivocarte,
te equivocas dejando de arriesgar en el viaje hacia tus objetivos.


 Rabindranath Tagore

domingo, 4 de noviembre de 2012

Juegos y aprendizajes en las culturas ancestrales.. el kimün mapuChe

Los niños se van apropiando simbólicamente del mundo que los rodea por medio del juego, lo lùdico les permite incorporar y expulsar, potenciar habilidades, desarrollar mente cuerpo y espiritu. 
los niños aprenden en movimiento, aprenden compartiendo con otros, aprenden experimentando, aprenden siendo lo que juegan.
formas, colores y sonidos.. una tríada perfecta para aprender.

El juego en la cultura mapuche, el Awkantü,  tiene un significado educativo, por medio de los awkantü los niños y niñas se fortalecen para la vida, adquieren habilidades sociales y se educan de manera lùdica para desenvolverse en el medio natural.
Pablo Manquenahuel refiriendose al awkantün nieky, el jugar, dice: 
 Podemos distinguir a lo menos dos clasificaciones de los juegos que demuestran la capacidad de la cultura mapuche para preservar  y  recrear conocimientos o saberes ancestrales y también para adoptar y adaptar otros ajenos a la cultura otorgándoles  una pertinencia cultural y social es así como tenemos los kuifike aukantu y los ayekan aukantu.
KUIFIKE AWKANTüN :  fueron practicados intensamente por los antepasados y que hoy llegan a través de la memoria oral de generación en generación. Por medio de estos juegos el cuerpo del niño adquiere  destreza física.  Entre ellos podemos enumerar los siguientes : el choyketun ( juego del avestruz); el palintun, el pilmatun. Lefun, runkutun , riñitun, wutruwetun, aukantun trokiñ weichafe y otros.
AYEKAN AWKANTüN:  Se refiere a los juegos sociales y recreativos donde se hacia competencia cooperativa o kuden  poniéndose a prueba las capacidades individuales y colectivas de niño y joven mapuche. Las competencias ponían ha prueba los valores de solidaridad, trabajo en equipo y disciplina necesarios para cumplir y conseguir el triunfo dependiendo del esfuerzo personal y en espíritu comunitario de trabajo. Algunos de estos juegos son: El peukutun, mau ka millan, el elkawun, awar kuden, kuneu,el allim allim y otros.

CHOIKETUN: Iniciar al niño en la mística de la danza del choike purum, la danza del ñandú, familiarizarlo con los movimientos y el actuar del ave misma,  permitir que el niño socialice conocimientos y valoresdel kimün ( saber ancestral)."  El adulto entregaba un breve epeu (cuento, relato) donde se narraba las aventuras del choike; luego el adulto asumía la actitud de choike para que los niños lo imitaran en sus movimientos acompañado por el kultrun y a la orden de inan choike los niños imitan y siguen al adulto que realiza giros alrededor de un anum de plantas nativas, los niños intentan atrapar al choike  que solo se salva cuando alguien dice kuram choike y todos deben  asemejar a como pone un huevo esta ave., si es atrapado antes el niño que logro atraparlo toma el lugar y realiza los movimientos que deben ser imitados y a la orden de inan choike   corre para no ser atrapado"
El juego termina con la danza del choike purrum  al ritmo de los instrumentos acompañado del siguiente canto:
             Pue, pue, pue, pue
             Chalintu choike, cholintu choike
             Ngum lonko me choike, ngum lonko me 
             Mupu me choike, mupu me choike
             Chiwud, chiwud, choike, chiwud chiwud.
             Runkunu choike, runkunu choike
             Purupe choike, purupe choike
             Kuram choike, kuram choike
             Aukantu choike, aukantu choike
             Pue, pue, pue, pue,



 PALINTUN
 El palintun  o juego de la chueca corresponde a un juego ancestral que tiene un significado social y espiritual para el pueblo nacion mapuche, a través de él  se fortalece el vinculo con los valores culturales y permite la comunicación entre diversos  territorios. El palintun fue dejado por los antepasados para que cada ve que se juegue el mapuche haga wiñotuy es decir volver a las costumbres sagradas del pasado. Dependiendo del ad mapu, del lugar físico, donde se vaya ha realizar puede ser desde la mañana hasta que se ponga el sol o desde la mañana al medio día. Un pali o pelota de madera o cuero del tamaño de una papa, una cancha de ciento cuarenta metros de largo por catorce de ancho, no menos de nueve jugadores  por lados y más de doce, cada jugador con un wiño que  es un palo encorvado enla punta inferior con forma de bastón. Se acuerda tener un juego de palin  y se encomienda a un werken o mensajero la misión de desafiar a otro lof o comunidad, si aceptan el reto se fija la fecha  y el lugar ha efectuarse. 
 Llegado el día del encuentro, muy de mañana se juntan todos llevando cada uno su wiño y se realiza un Ngillatun donde se invoca al espíritu de los antepasados para que se complazcan con el palin.
 
 

 MAU KA MILLAN
 Desarrollar el sentido auditivo, agilizar los movimientos  corporales.
Se organiza una ronda de niños y en el centro se colocan dos con la vista vendada; uno es mau y el otro millan. Millan persigue a mau que lo llama con su grito. Los otros niños avivan al mau. Forman un círculo entrelazándose uno al otro por los antebrazos para formar una cadena resistente y en su interior están el mau y el millan, el juego finaliza cuando la mayoría  han participado como mau y millan.
  
AWAR KUDEN: Juego de las habas 
LEFKANTUN: Carreras (a pie)
PÜÑEÑKANTUN: Jugar a las muñecas 

PALIN: Juego de la "Chueca"
AWKANTUFE: Jugador 

PALI: Bola o pelota
WEWFE: Triunfador (siempre) 

PALIWE: Cancha del palin
WEWLU: Ganador (En un partido) 

WIÑO: Palo de la chueca

 "El entendimiento y el amor por las leyes naturales es el principal legado que nos dejaron nuestros antepasados. Es por eso, que toda nuestra cosmovisión está regida por tales leyes y no por las de la mente o creación humana. Es así como los mapuche entendemos y miramos al mundo y su biodiversidad, la misma de la cual nos sentimos un elemento más, necesario y capacitado para destrozar o mantener el equilibro de tal orden.
La espiritualidad mapuche es el resguardo de todos los
quehaceres en el pasado, presente y futuro. En consecuencia las actividades cotidianas físicas e intelectuales, no pueden estar separadas de dicha espiritualidad; todo está relacionado porque todo está hecho de una sola cosa. La música acompaña a los juegos, al deporte y a las actividades físicas e intelectuales. La música junto a la religión y espiritualidad mapuche son instrumentos necesarios e inseparables. Es así como entendemos que las actividades físicas e intelectuales no pasan por un hecho meramente competitivo o para alcanzar una meta personal o comunitaria, sino que son elementos de socialización religiosos muy importantes y necesarios en la vida de nuestro pueblo. Si nos olvidáramos de esto, sería como perder una gran parte de nuestra herencia milenaria."


«PORQUE SOY LA FUERZA DE LO INNOMBRADO» 
He soñado en la luna creciente
y he trabajado los campos
Antes que las palabras y que las flores fui
(y más lejos)
Para mis hijas construyo
la casa de plata
mientras con el cabello al viento
cabalgo sobre el arco iris
Soy el agua que corre
Dormido va el mar en mí
y despierta la montaña
Porque soy la fuerza de lo innmombrado, 
dice corona del sol: 
tu canto.
 
Elicura Chihuailaf Nahuelpán

 

jueves, 11 de octubre de 2012

Aprendo jugando

Una de las mejores maneras de enseñar a los niños nuevas capacidades emocionales y sociales es a través de la diversión y de juegos estimulantes.
Los juegos son una forma particularmente efectiva de enseñar capacidades relacionadas con el CE, coeficiente emocional, porque a los niños les gusta jugarlos una y otra vez.
A través de los juegos, podemos brindar a los niños las oportunidades de aprender y practicar nuevas formas de pensar, sentir y actuar, y al participar en estos juegos, podemos convertirnos en parte integral del proceso del aprendizaje emocional.
Tiempo, interés y deseo de disfrutar los desafíos de educar a los niños son los tres ingredientes esenciales para facilitar en un niño un CE elevado.
 

martes, 28 de agosto de 2012

el método Montessori

“Los niños y niñas aprenden por sí solos” 
es el principio que rige este mètodo en palabras de  la Doctora Montessori , quien desarrolló el concepto de:  

“Ambientes preparados, donde los alumnos eligen libremente dentro de un número de actividades apropiadas para su desarrollo"

 "La palabra Educación no debe ser entendida como enseñar, 
sino cómo ayudar al desarrollo psicológico del niño.  
Ya no se debe pensar en impartir conocimientos  
sino que se debe tomar un nuevo camino que busque 
 liberar el potencial humano que todos tenemos" 
María Montessori


Un futuro de éxitos se proyecta siempre y cuando uno tiene autoestima desde temprana edad.  
El programa Montessori  está basado en actividades no competitivas que ayudan al niño en el desarrollo de su propia imagen y al afianzamiento de su confianza para enfrentar retos y cambios con optimismo.
 Los maestros imparten las lecciones individualmente o en pequeños grupos
abordando una amplia variedad de temas de acuerdo con los intereses del alumno
 Existen reglas y límites que no pueden ser traspasados de ninguna manera y son explicados clara y lógicamente a los pequeños. La guía permanece en el fondo observando, ayudando, presentando al niño los nuevos materiales que a él le han interesado o que piensa le puedan interesar, interfiriendo en las relaciones entre los niños solamente cuando es absolutamente necesario. Existen "círculos" en donde todos los niños juntos observan temas de interés general. El respeto es mutuo en todo momento y no se aplican castigos sino consecuencias lógicas.

 El método nació de la idea de ayudar al niño a obtener un desarrollo integral, para lograr un máximo grado en sus capacidades intelectuales, físicas y espirituales, trabajando sobre bases científicas en relación con el desarrollo físico y psíquico del niño.
María Montessori basó su método en el trabajo del niño y en la colaboración adulto
- niño. Así, la escuela no es un lugar donde el maestro transmite conocimientos, sino un lugar donde la inteligencia y la parte psíquica del niño se desarrollará a través de un trabajo libre con material didáctico especializado.
 
Todo el material utilizado en Montessori, proporciona conocimiento al niño de una manera sistemática, en forma que el orden se hace evidente y se ayuda al niño a analizar el mecanismo y funcionamiento de su trabajo.

 Los principios de la filosofía Montessori se fundan directamente en las leyes de la vida. El niño posee dentro de sí, desde antes de nacer, directrices para desarrollarse psíquicamente. Los adultos somos simples colaboradores en esta construcción que hace de sí mismo. El niño necesita del amor y cuidado de sus padres, pero necesita también que el adulto le proporcione un medio ambiente preparado en donde sea posible la acción y la selección. 

"Nadie puede ser libre a menos que sea independiente" 


 La Dra. Montessori sostenía que cada individuo tiene que hacer las cosas por si mismo porque de otra forma nunca llegará a aprenderlas. 
Un individuo bien educado continúa aprendiendo después de las horas y los años que pasa dentro de un salón de clase, porque esta motivado interiormente por una curiosidad natural, además del amor al aprendizaje.

Ella pensaba, por lo tanto, que la meta de la educación infantil no debe ser llenar al niño con datos académicos previamente seleccionados, sino cultivar su deseo natural de aprender.
“A los niños se les enseña”. Esta verdad simple pero profunda, inspiró a Montessori para buscar la reforma educativa (metodología, psicología, enseñanza, y entrenamiento del profesor) basado todo, en su esmero por fomentar que es uno mismo quien construye su propio aprendizaje, por lo que cada pedazo de equipo, cada ejercicio, cada método desarrollado, fue basado en lo que ella observó, en lo que los niños hacían "naturalmente", es decir, relacionados con la capacidad (casi sin esfuerzo) de los niños, para absorber conocimiento de sus alrededores, así como el interés que estos tenían por materiales que pudieran manipular por sí mismos, sin ayuda de los adultos.


 Según María Montessori, los niños absorben como “esponjas” todas las
informaciones que requieren y necesitan para su actuación en la vida diaria. El niño aprende a hablar, escribir y leer de la misma manera que lo hace al gatear, caminar, correr, etc, es decir, de forma espontánea.
La Dra. Montessori no estaba de acuerdo con las técnicas rígidas y, frecuentemente, crueles que se utilizaban en Europa. 
Basó sus ideas en el respeto hacia el niño y en su capacidad de aprender, partía por no moldear a los niños como reproducciones de los padres y profesores

 En las escuelas tradicionales los niños reciben la educación de manera frontal. Hay un maestro frente al grupo (cuyos integrantes son de la misma edad) y éste se dirige a ellos de manera grupal, por lo que el avance en el programa de estudios es colectivo. Al ser de esta manera, algunos niños se quedan con lagunas en su educación a pesar de la buena voluntad del maestro. En las escuelas Montessori, en cambio, "La meta de la educación debe ser cultivar el deseo natural por aprender”, por lo que se manejan varios grados en cada grupo y existe diversidad de edades.
Los niños más grandes ayudan a los pequeños, los cuales a su vez retroalimentan a los mayores con conceptos ya olvidados.
Cada parte del equipo, cada ejercicio, cada método desarrollado, se basó en sus observaciones de lo que los niños hacían "naturalmente", por sí mismos, sin ayuda de los adultos. 
Por lo tanto, este método de educación es mucho más que el uso de
materiales especializados, es la capacidad del educador de amar y respetar al niño como persona y ser sensible a sus necesidades.

 El educador ejerce una figura de guía, que potencia o propone desafíos, cambios y/ o novedades.

El ambiente Montessori no incita a la competencia entre compañeros, en cambio, se respeta y valora el logro de cada alumno en su momento y ritmo oportuno.

El silencio y la movilidad son elementos indispensables en esta metodología. 

Los niños pueden mover sus mesas, agruparlas o separarlas según la actividad, todo el mobiliario es adecuado al tamaño del niño, siendo las manos las mejores herramientas de exploración, descubrimiento y construcción de dichos aprendizajes.

El error, equivocación o falta, es considerado como parte del aprendizaje, por ello, no es castigado, resaltado o señalado, sino, valorado e integrado como una etapa del proceso. 
Se suele estimular a que el niño haga siempre una auto-evaluación


 Los principios básicos fundamentales de la Pedagogía Montessori son:la libertad, la actividad y la individualidad.


 Otros aspectos abordados en ésta metodología son:

el orden, la concentración, el respeto por los otros y por sí mismo, la autonomía, la independencia, la iniciativa, la capacidad de elegir, el desarrollo de la voluntad y la autodisciplina.

El método Montessori esta inspirado en el humanismo integral, que postula la formación de los seres humanos como personas únicas y plenamente capacitadas para actuar con libertad, inteligencia y dignidad.

Es considerado como una educación para la vida y se sirve de los siguientes aspectos para lograrlo:

- Ayuda al desarrollo natural del Ser Humano.

- Estimula al niño a formar su carácter y manifestar su personalidad, brindándole seguridad y respeto.

- Favorece en el niño la responsabilidad y el desarrollo de la autodisciplina,
ayudándolo a que conquiste su independencia y libertad, esta última como
sinónimo de actividad, libertad para ser y pertenecer, para escoger, para instruir, para desarrollarse, para responder a las necesidades de su desarrollo. 

-Libertad para desarrollar el propio control.

- Desarrolla en el niño la capacidad de participación para que sea aceptado.

- Guía al niño en su formación espiritual e intelectual.

- Reconoce que el niño se construye a sí mismo.

 Elementos que se utilizan para llevar a cabo la metodología Montessori:

 -El ambiente preparado
 Se refiere a un ambiente que se ha organizado cuidadosamente para el niño, para ayudarle a aprender y a crecer. Este ambiente esta formado por dos factores: 
(a) el entorno  y (b) el material, preparado de una manera tal que desenvuelvan en él las partes social, emocional, intelectual, la comprobación y necesidades morales de un niño, pero también que satisfaga las necesidades de orden y seguridad, ya que todo tiene su lugar apropiado.
 
La Dra. Montessori comprobó que preparando el medio ambiente del niño con los materiales necesarios para su periodo de desarrollo en todas las áreas posibles y dejándole escoger su material de trabajo, abriría el camino para un desarrollo completo de su ser, 
"Libertad de elección en un medio ambiente preparado"

 El Papel del docente:

La Dra. Montessori siempre se refirió a las maestras como "Guías" y su papel se diferencia considerablemente del de la maestra tradicional.
Ella ante todo tiene que ser una gran observadora de los intereses y necesidades individuales de cada niño.
La interacción de la guía, los niños y el ambiente da como resultado que no existan dos salones Montessori idénticos en su rutina. 
Cada uno refleja las características individuales de cada guía y de cada grupo de niños.
Algunas guías usan únicamente los materiales diseñados por la Dra. Montessori, otras, en cambio, desarrollan ellas mismas materiales nuevos o adaptan materiales educativos al salón de clases Montessori

Características de la guía
- Conocer a fondo cada una de las necesidades intelectuales, físicas y psicológicas en cada periodo de desarrollo del niño.

- Debe ser capaz de guiar al niño dentro del salón de clases hacia el material o actividad que se requiera para lograr un desarrollo armónico y adecuado a su edad.

- Debe conocer y manejar correctamente el uso y los objetivos de cada material que se encuentre en el espacio.

- Indicar de modo claro y exacto el uso de los objetos y materiales.

- Ser activa cuando se pone al niño en contacto con el material por primera vez y pasiva cuando este contacto ya se ha dado.

- Debe mantener el ambiente siempre limpio y ordenado.

- Atender y escuchar en donde se le llama y respetar el trabajo y los errores de quienes trabajan.

- Deben despertar en el niño, su independencia e imaginación durante su
desarrollo.

- Generar en él autodisciplina, bondad y cortesía.

- Guiar al niño para que éste aprenda a observar, a cuestionarse y a explorar sus ideas de forma independiente, motivando su interés por la cultura y las ciencias 

 Las cuatro áreas del método Montessori

 Vida práctica
Está considerada la parte más importante del salón, ayuda al niño a desarrollar coordinación, concentración, independencia, orden y disciplina. Abarca los ejercicios para la relación social, la tolerancia y la cortesía, el control perfecto y refinamiento del movimiento.

Educación sensorial
Se refiere al desarrollo y al refinamiento de los cinco sentidos: vista, sonido, tacto, olor y gusto. El propósito de los ejercicios es educar los sentidos, así el niño puede aprender sobre el ambiente, y ser capaz de discriminar sus aspectos más sutiles.

        Habilidades de la lengua, lectura y escritura
        El primer paso hacia la lectura y la escritura es sensorial.
Los niños utilizan su dedo índice para conocer sensorialmente cada letra a través del uso de letras contorneadas con papel de lija. 
Esto les ayuda a reconocer las formas geométricas, al mismo tiempo que desarrolla su destreza y aprende las letras fonéticamente. 
Luego se sustituye el dedo por un lápiz para más adelante, escribir.
El aprendizaje de la lectura y la escritura se logra en el niño de forma natural. Al convivir e intercambiar experiencias con compañeros mayores que ya leen y escriben, propicia en el niño su deseo de hacerlo. Según las habilidades e intereses propios de su edad, se creará una atmósfera que favorece su desarrollo.


Matemáticas, introducción a los números
Una vez más la introducción a los números y a las matemáticas es sensorial.
El niño aprende a asociar los números a las cantidades, trasladándose gradualmente a formas más abstractas de representación. 
La educación temprana de este sentido, ayuda al niño a poner la base para la lectura y el aprendizaje de las matemáticas. 
Las actividades desarrolladas con los materiales sensoriales hacen que el niño pase “de lo concreto a lo abstracto” y le ayude a discriminar tamaños, colores, formas, peso, etc 

 

 
Montessori
Tradicional

Énfasis en: estructuras cognoscitivas y desarrollo social.

Énfasis en: conocimiento memorizado y desarrollo individual.

La maestra desempeña un papel facilitador en la actividad del salón. El alumno es un parti- cipante activo en el proceso enseñanza / apren- dizaje.

La maestra desempeña un papel dominante y activo en la actividad del salón. El alumno es un participante pasivo en el proceso enseñanza / aprendizaje.
El ambiente y el método Montessori alientan la autodisciplina interna.
La maestra actúa como la fuerza principal de la disciplina externa.
La enseñanza individualizada y en grupo se adapta a cada estilo de aprendizaje, según el alumno.
La enseñanza siempre es grupal. Está hecha de acuerdo a la necesidad de los profesores.
Grupos con distintas edades.
Grupos de la misma edad.
Los niños son motivados a enseñar, colaborar y ayudarse mutuamente.
La enseñanza es labor de la maestra y la colaboración no se motiva.
El niño escoge su propio trabajo de acuerdo a su interés y habilidad.
La estructura curricular para el niño está hecha con poco enfoque hacia el interés del niño.

El niño formula sus propios conceptos del material autodidacta.
El niño es guiado hacia los conceptos por la maestra.
El niño trabaja durante el tiempo que quiera en los   proyectos   o   materiales   escogidos.
Al niño se le da un tiempo específico, limitando su trabajo.
El niño marca su propio paso o velocidad para aprender.  Establece su propia norma con la información adquirida.
El paso de la instrucción es usualmente fijado por la norma del grupo o por la profesora.
El niño descubre sus propios errores a través de la retroalimentación del material.
Si el trabajo es corregido, los errores son usualmente señalados por la profesora.
El aprendizaje es reforzado a través de la repetición de una actividad e internamente el niño recibe el sentimiento del éxito.
El aprendizaje se refuerza externamente mediante la memoria, repetición y recompensa o desaliento.
Material multisensorial para la exploración física.
Pocos materiales para el desarrollo sensorial y la manipulación concreta.

Programa organizado para aprendizaje del cuidado propio y del ambiente (limpiar zapatos, fregar, etc.).

Menos énfasis sobre las instrucciones del cuidado propio y el mantenimiento del aula.
El niño puede trabajar donde se sienta confortable, donde se mueva libremente y hable en voz baja, sin molestar a los compañeros. El trabajo en grupos es voluntario.
A los niños usualmente se les asignan sus propias sillas estimulando el que se sienten quietos y escuchen durante las sesiones en grupos.
Organizar el programa para los padres, entender la filosofía Montessori y participar en el proceso de aprendizaje.
Los padres voluntarios se involucran solamente para recaudar dinero o fondos. No participan en el entendimiento del proceso de aprendizaje.