..................................Cambiando Paradigmas .... Psicóloga. Verónica D. Montes ................
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viernes, 30 de agosto de 2013

Anahata, mantra

En ciertos lugares del cuerpo físico, existen concentraciones de varios de los canales del sistema energètico, tambièn conocidos como nadis, meridianos, los cuales conforman nuestros cuerpos energèticos; el encuentro de estos canales  da nacimiento a los “chakras”...  vórtices, ruedas de energía que conectan los campos del aura.
los nadis constituyen una especie de arterias intangibles. 

La palabra «nadi» procede del sánscrito y significa aproximadamente «tubo», «vaso» o «arteria». Su función consiste en conducir el «prana» o energía vital a través del sistema energético no material.
La palabra sánscrita «prana» puede traducirse por «energía absoluta». 
En el ámbito cultural chino y japonés esta fuerza vital universal se denomina «chi» o «ki». Representa la fuente original de todas las formas energéticas y se manifiesta en diferentes áreas existenciales mediante frecuencias distintas.
 A través de los chakras, los nadis de un cuerpo energético están unidos con los nadis del cuerpo energético vecino... 
Los canales energéticos más importantes son:
 «sushumna», «ida» y «pingala». 

Los chinos y japoneses conocen un sistema similar de canales energéticos que denominan meridianos (del conocimiento de estos meridianos se desarrolló la acupuntura).
En el sistema energético del hombre los chakras sirven de estaciones receptoras  transformadoras y distribuidoras de las diferentes frecuencias del «prana». Absorben, directamente o a través de los nadis, las energías vitales de los cuerpos energéticos no materiales del hombre, de su entorno, del cosmos y de las fuentes que son el fundamento de cualquier manifestación, la transforman en las frecuencias que necesitan las diferentes áreas del cuerpo físico o de los cuerpos inmateriales para su conservación y desarrollo, y la retransmiten a través de los canales energéticos. Además, irradian energías al entorno. Mediante este sistema energético, el hombre efectúa un intercambio con las fuerzas que actúan en los diferentes planos del ser en su entorno, en el universo y en la base de la creación.

En general, se distinguen cuatro cuerpos energéticos:
1) El cuerpo etérico.
2) El cuerpo emocional o astral.
3) El cuerpo mental.
4) El cuerpo espiritual o causal.
Cada uno de estos cuerpos no materiales posee su propia frecuencia de vibración fundamental.



La tradición hindú lo fundamenta con exactitud científica: 
en las representaciones de los chakras, cada pétalo representa uno de los canales que llega a estas plataformas de intercambio. 

El chakra del corazón, o Anahata,tiene doce pétalos. 

Cada pétalo està asociado a una letra del alfabeto sánscrito 
KAM-KAHAM-GAM-GAHAM-NAM -KAM CHAM -IAMIAHAM - NIAMTAM-THAM, 
y  cantando a la vez física y mentalmente cada uno de ellos, dinamizamos estos canales y podemos llegar a armonizar nuestros chakras.

 La apertura de este centro es directamente correlativa a la merma del ego, pues es el centro a través del cual amamos; a través del cual fluye la energía de la conexión con toda forma de vida. 
Cuanto más abierto está este centro, mayor es nuestra capacidad de amar un círculo de vida cada vez más amplio. 
Cuando este centro se halla en funcionamiento, nos amamos a nosotros mismos y a nuestros hijos, cónyuges, familiares, animales domésticos, amigos, vecinos, compatriotas y extranjeros, a todos nuestros semejantes y a todas las criaturas de la tierra.
El Anahata nos enseña una lección fundamental y en ocasiones, difícil de asimilar, que es, que en realidad no hay un camino ascendente o descendente, si no que el camino es hacia el interior. La única inteligencia del corazón es recordar el amor











El mundo que creemos percibir con sus leyes científicas es sólo una representación parcial que nos hemos fabricado del mundo real y un intento de reducir a 3 dimensiones el universo multidimensional en el cual existimos verdaderamente.

PAZ


 
Cuando creamos imágenes de Paz 
dentro de nuestros corazones, 
alteramos la vibración de todos los corazones... 
Porque todos los corazones están enlazados... 
Nosotros creamos un Sueño Unificador que eventualmente alcanzará al inconsciente colectivo, 
sanando la mente colectiva.. 
la sanación nace desde el corazón Uno de la Humanidad..
tenemos ese poder en nuestro interior.. 
un Espacio Sagrado que tiene la capacidad de alterar al mundo externo por completo...
En ese Espacio Sagrado un niño puede mover montañas.. 
porque un niño posee la magia de creer en lo que siente
 y la creatividad necesaria para vivir 
en un eterno Presente


domingo, 19 de mayo de 2013

Las enfermedades en la infancia.. medicina antroposófica

Todavía hoy recuerdo con claridad el paño rojo sobre la lámpara. A pesar de haber transcurrido más de 40 años desde mi sarampión, aún persisten imágenes nítidas de aquellos momentos. Estar transitando una enfermedad eruptiva en aquella época era todo un acontecimiento en el que se mezclaban momentos de fastidio por la enfermedad y otros esperados como la visita de las tías que siempre traían revistas nuevas o algún juguete.
Por aquellos años no teníamos televisor, y cuando me sentía mejor y ya había leído todas las revistas, ejercitaba mi imaginación con las manchas de humedad de la pared.
Todas estas vivencias formaron parte de mi infancia, siempre bajo la figura tranquilizadora de mamá, quien pacientemente alargaba los pantalones después de cada fiebre, porque en aquella época la fiebre y las enfermedades eruptivas eran parte de la infancia de todos los niños.
Hoy, en el siglo XXI, parecería que los progresos científicos de las ultimas décadas, que permitieron evitar el padecimiento de ciertas enfermedades a través de las vacunas, han producido una nueva clasificación de las mismas y, con una visión estrecha, se podría concluir que si es posible evitarlas es porque son malas y sus complicaciones más graves de lo que parecen. En esta línea de pensamiento se tiende a combatir los síntomas naturales de defensa del organismo como si fueran la verdadera enfermedad, por ejemplo la fiebre.
Como padres, nada nos genera más angustia que ver a un hijo enfermo. Ver a nuestro pequeño en aparente estado de indefensión debiendo soportar el trance de la infección hace que nos invada un sentimiento de impotencia y, si pudiéramos, seriamos capaces de tomar su lugar para evitarle el sufrimiento.
Ante este cuadro muchos padres, presionados por el miedo e influenciados por la costumbre de eliminar los síntomas, tratan desesperadamente de bajarle la fiebre al niño a cualquier precio y le practican baños de agua fría, compresas heladas y utilizan medicamentos antitérmicos, a veces más de uno y en altas dosis, para asegurarse que la temperatura se normalice lo mas rápido posible.
Así, en la desesperación, eliminan la primera respuesta efectiva del organismo ante la infección, como si a ese pequeño que está intentando balbucear sus primeras palabras lo hicieran callar violentamente.
Debemos comprender que la fiebre es un mecanismo inicial de respuesta, común a todas las infecciones, que permite defenderse al organismo mientras comienza a organizarse la respuesta específica de los anticuerpos que a veces puede tardar varios días en ser efectiva. La ciencia ha comprobado en trabajos de investigación que por cada grado de elevación de la temperatura corporal la replicación viral disminuye exponencialmente.
Para la medicina de concepción antroposófica las enfermedades infantiles acompañadas de fiebre cumplen un rol fundamental en el desarrollo del niño. El desafío de tener que enfrentarse a organismos ajenos a su individualidad obligan al niño a ejercer acciones de defensa en las que interviene su Yo a través de una voluntad orgánica que no es consciente pero que fortalece y afianza la Voluntad (consciente) en cada triunfo sobre la enfermedad, preparándolo para los desafíos y dificultades que se le presentarán en la vida futura.
En la lucha contra las enfermedades infecciosas, se activan procesos en el cuerpo, como la fiebre y la inflamación, que producen destrucción y eliminación de proteínas. Este hecho representa para el niño la oportunidad de renovar su constitución corporal formada a partir de las proteínas que aportaron sus padres en la concepción, y así construir su cuerpo con nuevas proteínas que posean un exclusivo sello propio. Por lo tanto, un niño con sus procesos febriles cambia sus proteínas y llega a los 7 años con un cuerpo renovado, totalmente adecuado a esa personalidad única e irrepetible.
Si miramos al Ser Humano desde la visión antroposófica, en su estructuración cuaternaria, con un Cuerpo Físico o térreo, con un Cuerpo Vital o acuoso, con un Cuerpo Astral o cuerpo de sensaciones sustentando en el organismo aéreo y un Espíritu u Organización para el Yo manifestado en el organismo calórico, comprenderemos mejor la acción del Yo en la fiebre, como también la participación de éste en el sistema inmunológico que representa lo más elevado de nuestra individualidad corporal, capaz de discernir eficientemente lo que es propio de lo que es ajeno. Si consideramos los procesos febriles en toda su magnitud y actuáramos respetándolos como hechos naturales con consecuencias trascendentes estaríamos contribuyendo al desarrollo adecuado de nuestros hijos.
La práctica médica diaria nos muestra que los niños de los últimos años poseen menos defensas naturales; bastaría comparar el recuento de glóbulos blancos de niños sanos actuales con registros de hace 20 años y veremos una marcada disminución en los primeros.
Vivir en la sociedad del siglo XXI implica gozar de grandes beneficios pero también resignar ciertas libertades. Por un lado, el desarrollo tecnológico nos permitió mejorar cada vez más la calidad de vida y extender las expectativas de vida. Por otro lado, estamos obligados a vivir en un ambiente cada vez más artificial y contaminado, además debemos cumplir con programas de vacunación obligatorios para nuestros hijos que los privan de la posibilidad de contraer las enfermedades infantiles habituales que representaban un antes y un después en su desarrollo.
Debemos considerar también el tipo de alimentación que podemos ofrecer, con frutas y hortalizas, carnes y cereales tratados para su conservación, con lo que se pierde muchas veces la condición de producto fresco. Hasta la leche, el clásico alimento de los niños, se comercializa esterilizada (libre de bacterias); y si pretendemos aportarles lactobacilos debemos comprarlos por separado en yogures y alimentos probióticos que están adicionados con edulcorantes y conservantes químicos. De esta manera, reducimos drásticamente el ingreso al organismo de pequeñas cantidades de bacterias contenidas en los alimentos naturales que son útiles para estimular las defensas a través del intestino.
Si a ese panorama sumamos el abandono precoz de la lactancia materna y el ingreso temprano de bebes muy pequeños a los jardines maternales, exponiéndolos así a infecciones virales frecuentes antes de que estén capacitados para defenderse, obtendremos como resultado a niños inmunológicamente débiles con una muy aumentada probabilidad de padecer enfermedades alérgicas, asma y enfermedades autoinmunes, siendo también más propensos al cáncer durante la vida adulta.
Para quienes vivimos en la ciudad resulta casi imposible escapar de esta realidad, entonces debemos tratar de reducir los impactos negativos sobre la inmunidad de nuestros hijos con acciones simples pero concretas. Por ejemplo:
  • Ofrecer una alimentación lo más natural posible, eligiendo alimentos frescos y si es posible orgánicos; con un mínimo contenido de aditivos. Recomendamos leer la composición de los alimentos envasados.
  • Prolongar la lactancia materna hasta mas allá del año de vida.
  • Desalentar el consumo de golosinas, jugos artificiales y comida chatarra.
  • Retrasar el ingreso de niños muy pequeños a jardines maternales.
  • Respetar la evolución natural de las enfermedades febriles evitando el uso de antitérmicos, dando así al organismo la posibilidad de crear defensas adecuadas.
  • Evitar el uso indiscriminado de antibióticos; recordemos que más del 90 % de las enfermedades infantiles son virales y no son necesarios.
  • Evitar la aplicación de vacunas fuera de las estrictamente obligatorias. Reclamar al medico la aplicación de toda nueva vacuna que aparece es distraer la inmunidad del niño, y en algunos casos, quitarle la oportunidad de padecer enfermedades benignas en la infancia que pueden ser graves en el adulto. Ninguna nueva vacuna garantiza inmunidad de por vida; por lo tanto, si evitamos un padecimiento para el cual está preparado en la infancia lo desprotegeremos en la vida adulta. La única inmunidad duradera es la que se adquiere con la enfermedad.
  • Estimular las actividades que impliquen contacto con la naturaleza, evitar la vida sedentaria moderando el tiempo de exposición ante computadoras y televisores.
  • No fomentar las actividades intelectuales en niños pequeños, ya que desgastan la vitalidad que necesitan para sus defensas y su crecimiento.
Sabemos que podemos considerar muchas medidas más, pero si comenzamos a poner en practica las que están a nuestro alcance, estaremos orientando ya a nuestros hijos hacia un futuro más saludable.
Miguel Ángel Fernández (médico pediatra de orientación antroposófica)

viernes, 22 de marzo de 2013

Ku Klux Klan de la Salud

Venenos blancos que son usados cómo alimentos 
causando verdaderos estragos en nuestra salud.



 Leche y productos lácteos: 
(...)
La industria láctea es un negocio multimillonario y para sostenerlo lisa y llanamente te están mintiendo.
Con justa razón se afirma: "Hay más crueldad en un vaso de leche que en un pedazo de carne". Y adhiero a muchos autores en una controvertida consideración: “Es más peligroso para la salud humana el consumo de lácteos que el de carne”.

¿Cómo se obtiene la leche?
Para que una vaca produzca leche debe estar embarazada. En la jerga de la industria láctea el recinto donde se insemina artificialmente a las vacas se denomina "potro de violación". La vaca es encerrada y un veterinario se pone un guante de látex (¡Hasta el hombro!) e introduce su brazo completo en la vagina de la vaca. Cuando nazca su becerro, para robarle la leche en beneficio (sólo monetario) de l@s human@s, es necesario privarle, a aquel, de su alimento. Será separado de su madre, con desesperación y sufrimiento de amb@s; es sabido que el ferviente instinto materno de protección y el estrecho vínculo con su cría son una constante en la naturaleza. La cría será alimentada con una mezcla líquida e inmovilizada para evitar el desarrollo muscular. Esto le causará una Anemia Ferropénica, con lo que su "carne" será blanda y pálida y, a los pocos meses de vida, será enviada al matadero, para ser convertida en carne de ternera. Para extender el tiempo y producción de leche (hasta 10 veces lo natural), la vaca es inyectada con Hormona de Crecimiento Vacuno (prohibida en Europa por cancerígena. Ver documental La Corporación), que le causa mastitis sus mamas, que a menudo llegan hasta el suelo con forúnculos que supuran pus y sangre, experimentando mucho dolor continuo. La producción de leche merma, de todos modos, por el ciclo natural del destete y la vaca es violada otra vez, separada de su cría otra vez y así varias veces a lo largo de una penosa vida en la que pasará horas enchufada a una máquina que a menudo además de leche, no infrecuentemente arrancará de sus mamas también pus y sangre. La llamada "vaca lechera", que incluso en la India termina sus días en el matadero (Ver  documental Earthlings), será enviada enferma y exhausta al matadero cómo carne de segunda, tras 4 o 5 años de esta tortura infernal, cuando en libertad habría vivido 20.
Todo ese estrés y adrenalina es consumido por la “humanidad lactante” que paga el karma de la cosificación de la vida con sus tortuosas enfermedades. No es casual que la ingesta de lácteos esté directamente relacionada con el cáncer de mama.

Harinas Blancas: 
Son altamente mucogénicas. Te recuerdo que con harina blanca y agua formamos engrudo, también llamado cola de trigo, la cual tiene un poder de adherencia 20 veces mayor que la cola vinílica. Éste pegamento empasta la vellosidad intestinal, impidiéndonos asimilar los nutrientes de los alimentos; de tres longitudes de la vellosidad, la más cercana a la pared intestinal está dedicada a la absorción de vitaminas, con lo que al comer harinas blancas (panes, fideos, galletitas, tortas, pastas, pizzas, etc.) estamos debilitando enormemente nuestro sistema inmunológico. Ésta mucosa es sustrato y alimento ideal para que se desarrolles parásitos que comen de la energía que debería estar disponible para vos, te debilitan y te enferman.
Los órganos de depuración del cuerpo (hígado, riñón, pulmones) son cómo esponjas. ¿Te imaginás lo difícil que es limpiar una esponja llena de pegamento? Las harinas blancas aportan al cuerpo calorías vacías, requieren mucho esfuerzo de digestión y consumen las reservas de micronutrientes.
Lo mínimo es reemplazarlas por harinas integrales y mejor aún por el grano entero integral, siendo lo ideal relegar los cereales a una acotada proporción de la dieta y consumirlos germinados y crudos, pudiendo utilizarse en preparaciones deshidratadas o fermentadas, leches de semillas, etc.

Azúcar Blanca: 
Es un psicoactivo de uso legal con el que nos drogamos y drogamos a l@s niñ@s. 
Tiene efecto ansiolítico y antidepresivo; genera euforia. Es altamente adictivo, alimento del cáncer y altamente acidificante. El azúcar común es sacarosa, un disacárido compuesto por glucosa y fructosa. Al ser desprovisto, en el proceso de refinamiento, de las enzimas, vitaminas y minerales que naturalmente lo acompañan en la caña de azúcar o la remolacha, el cuerpo realiza un esfuerzo enorme para su metabolismo, ya que requiere de todos esos micronutrientes. Al igual que el harina blanca son calorías vacías y combustible celular de absorción muy rápida, por lo que en el momento de ingerirla se genera un pico de glucosa en sangre. La híperglucemia (subidón de energía) se debe al esfuerzo del cuerpo por devolver el equilibrio, equivalente a darle un latigazo a un caballo. Los nutrientes que pasan a la sangre deben ser usados o bien almacenados. La ingesta de azúcar refinado siempre representa un exceso, ya que equivale a agregar un montón de hojas secas a una fogata, ésta arderá por un corto tiempo y luego se extinguirán las llamas. El cuerpo no puede simplemente arder aumentando el calor por lo que deberá transformar el azúcar en grasa, sobrecargando el hígado. Rápidamente vendrá el pico de hipoglucemia (bajón anímico-energético). Éstos picos de concentración de la glucosa en sangre, generan adicción. Pronto no podremos "divertirnos" o pasarla bien sin esa droga, que además genera acostumbramiento y vuelve tosco el paladar por lo que deberemos aumentar la dosis. Esa es la causa por la que muchas personas pierden el gusto por los alimentos naturales, simplemente no les sienten sabor. Así comenzamos a degenerar nuestra alimentación consumiendo todo tipo de productos llenos de aditivos químicos.
Podés empezar sustituyéndola por hojas de Estevia (Hierba dulce) que además de endulzar es una planta medicinal y ayuda a regular la glucosa en sangre. Es además no-calórico, sin las desventajas de los edulcorantes artificiales (aspartamo, acesulfame k, etc) que son cancerígenos, Frutas pasas, con las que podés elaborar una miel hidratándolas en y procesándolas con agua o Miel de ágave. 
Otros endulzantes naturales pero que han pasado por procesos calientes que han destruido sus enzimas son: Estevia en polvo o extracto, azúcar integral, chancaca (panela, rapadura, azúcar mascabo), melazas, arropes, siropes, miel de cereales... es interesante el hecho que los cosechadores de caña de azúcar, a pesar de pasarse la jornada masticándola, presentan un índice normal de glucemia en los análisis de sangre.

Lo ideal es plantear una estrategia para salir de la adicción y poder volver a disfrutar del exquisito sabor de las frutas y alimentos vegetales al natural. A tal fin, un proceso efectivo es pasar una onda encantada (13 días) sin féculas ni frutas. Pudiendo consumir verduras, proteínas vegetales y grasas vegetales (Ver clasificación en el apartado Trofología. Más sobre el azúcar: Ver libro Sugar Blues.)

¿La sal de la vida o sal asesina? 

La sal marina, flor de sal y sal del Himalaya, son algunas sales naturales, todas tienen la misma exacta proporción de minerales que nuestro plasma sanguíneo (84 minerales esenciales en contraposición con sólo dos elementos en la sal refinada) esto es simplemente porque la vida se originó en el mar. Otra opción es la “sal vegetal” obtenida de tostar y moler algas de mar. Todas estas sales naturales son alcalinizantes. 
El consumo de sal refinada es causa de diversas enfermedades tal cómo hipertensión, gota, esclerosis, celulitis, aumento del ácido úrico, cálculos en hígado y riñones, osteoporosis, artritis; es acidificante. Se utilizan químicos para blanquearla, y antiaglutinantes cómo el silicoaluminato de sodio que es causante de Alzheimer.
Es importante no cocinar la sal ni el aceite, sino agregarlos al final de la preparación y disolver la sal marina antes de agregarla, ya que si la añadimos en forma sólida gran parte no se llega a ionizar y eso nos da sed que es un síntoma de envenenamiento. La sal marina puede ser evaporada al sol o por hervor, lo ideal sería averiguar cual es la procedencia y método de evaporación y elegir la que no ha pasado por calor y constatar que no tenga proceso de refinamiento.
Otra opción es salar con agua de mar, incluso se pueden cocer alimentos en agua de mar. Hay que tener en cuenta la dosis. En un litro hay 35 gramos de sal marina. La dosis recomendada por la OMS es de 2,5 a 6 gramos por día, eso lo encontramos en 70 y 170 gr o ml de agua de mar respectivamente. Una cucharadita de sal representa 5 gr que los encontramos en 140 gr o ml de agua de mar. (También hay variación de concentración de sales entre diferentes mares y conviene averiguarlo antes. Averiguar también si la presencia de contaminantes en el lugar de donde se extraerá supera los máximos saludables).
Todas las células de todos los organismos regulan la presión osmótica con sodio, es decir que los alimentos naturalmente tienen sal y no es necesario añadirla. Sin embargo dado que la sal marina ayuda a la desintoxicación del organismo y a contrarrestar los efectos de la dieta equivocada y el medioambiente contaminado, sobre todo por su contenido en magnesio y oligoelementos, considero que podemos beneficiarnos con un uso comedido de sal natural.
Salar y condimentar los alimentos, tanto cómo las transformaciones culinarias y combinación de sabores inhibe   el centro de saciedad llevándonos a comer de más. Los alimentos deshidratados nos permiten comer sin hambre. El “hambre selectivo” no es verdadero hambre sino ansiedad o glotonería, si no tenemos hambre para una manzana significa que aunque nos apetezca y “nos entre” una galletita, no tenemos en ese momento disposición ni capacidad digestiva para beneficiarnos con ese alimento.

 Viabilidad Nutricional de la Dieta Vegana
  Sobre la dieta vegana (La cual excluye todo tipo de carnes, lácteos, huevos y miel) dice la Asociación Americana de Nutrición que, bien llevada, “Es saludable para todas las etapas de la vida”.
Debemos comprender que lo caprichoso, extremista e incluso peligroso es aferrarse al paradigma imperante y no conseguir asomarse siquiera por encima de los muros de las costumbres y puntos de vista.
Vivimos en el extremo de la artificialidad y la inconciencia...


En el Reino del Revés:
El paladar comanda la dieta.

Despilfarramos los tesoros de la Naturaleza para satisfacer el deseo y escapar del miedo.
En la carrera de producción y consumo consumimos también nuestra propia vida.
En EEUU el tratamiento médico es la 3ª causa de muerte evitable.

En Argentina, primer consumidor de carne del mundo (72 kg/hab/año) las muertes por enfermedades relacionadas directamente con la dieta a base de carne, tal cómo cáncer y enfermedades cardiovasculares son, por supuesto, también las que encabezan las estadísticas y  tenemos una ley nacional que obliga a suplementar el harina con hierro, porque adiviná qué:  la carne causa anemia.
 
Suiza primer consumidor mundial de lácteos es también Nº 1 en enfermedades directamente relacionadas con la ingesta de los mismos, tal cómo cáncer de mama, diabetes y osteoporosis, porque, entre otros efectos, adiviná qué: la leche descalcifica.
 
Nos acostumbramos a padecer numerosas enfermedades a lo largo de la vida, a tomar fármacos de la cuna a la tumba y que nos llegue la muerte a los 70.

Nos acostumbramos también a la infelicidad y la injusticia, la destrucción ambiental y a que mueran de hambre dos personas por segundo.

No es sorprendente, entonces, que nos resulte extremista e incomprensible la elección de la dieta vegana, estilo de vida frecuentemente motivado por sentimientos altruistas, ecologistas y de compasión. 
Pero veamos cómo es viable al tiempo que altamente deseable desde el punto de vista de la salud.
Si miramos con atención, las contradicciones y fisuras del sistema se ven por todos lados.

Empecemos con el mito de las proteínas;
 éstas tienen sobretodo carácter estructural, formando los tejidos del cuerpo. El momento de mayor requerimiento proteico de nuestra vida es, por lo tanto, cuando somos bebés, ya que estamos formando nuestro cuerpo. El alimento exclusivo diseñado por la naturaleza para esa etapa es la leche materna. Resulta impactante y esclarecedor ver que el contenido de proteínas de la leche materna es 0,9% ¡Menos del uno por ciento!
Somos primates, frugívor@s, tenemos el pulgar oponible justamente para trepar a los árboles, tomar y pelar la fruta, la cual contiene las exactas proporciones de nutrientes que necesitamos. Es un 80% agua al igual que nosotr@s y contiene alta proporción de fructosa, combustible de fácil absorción, (que no necesita de insulina para atravesar la membrana celular). Alta concentración de vitaminas, enzimas y minerales y una pequeña y adecuada cantidad de proteínas y grasas esenciales.
También demuestra nuestra condición dietaria el largo de nuestros intestinos; l@s carnívor@s lo tienen de una y media a tres veces el largo del cuerpo, lo que le permite obtener beneficio y echar fuera rápidamente las toxinas de la putrefacción, en cambio nosotr@s lo tenemos 8 veces más largo!

El exceso de proteínas es altamente acidificante y tóxico abriendo el terreno para toda clase de enfermedades cómo artrosis, gota y agota... la energía del organismo! 
Por eso incluso l@s animales carnívor@s, quienes tienen el ácido clorhídrico estomacal 2000% más concentrado que el nuestro, viven considerablemente menos que l@s no-carnívoros.
Además las proteínas no usadas para construir células deben ser quemadas cómo combustible, lo cual es altamente ineficiente ya que, deben ser convertidas a glucosa primero o bien antes de eso en grasa para ser almacenada y, en el momento de necesidad fisiológica de energía, ser entonces sí convertida en glucosa para ser metabolizada.

La grasa saturada y cocida es un cancerígeno perfecto.

Somos la humanidad lactante ¿Será por eso tanta inmadurez? 

Nunca en la naturaleza tomamos lácteos toda la vida y mucho menos de otra especie. 

A los tres años de edad dejamos de producir lactasa, la enzima que digiere el azúcar mayoritario de la leche. Tomar leche careciendo de lactasa es sinónimo de que ese azúcar será fermentado por microorganismo de la flora de nuestros intestinos, desequilibrando su balance y volviéndose patógenos. Tal es el caso de la Cándida Albicans. 
Todo muerto por cáncer presenta, al momento de su autopsia, una colonización masiva por Cándida; ésta es la enfermedad, el cáncer la estrategia del cuerpo para intentar aislarla. 
Tod@s somos intolerantes a la lactosa, sólo que unos organismos felizmente son más sensibles que otros.
La Caseína, la proteína mayoritaria de la leche, es usada en la industria cómo pegamento, por ejemplo para las etiquetas de las botellas. Ese pegamento es uno de los causantes del cáncer de colon. 
La leche de vaca tiene 1000% más caseína que la leche humana (además forma coágulos mucho más duros y difíciles de digerir.) y la vitamina B12 es sólo la quincuagésima parte (cincuenta veces menos) de la cantidad encontrada en la leche humana. La leche humana tiene dos parte de calcio por cada parte de fósforo (esta es la proporción necesaria para la absorción del calcio en human@s); en la leche de vaca encontramos una proporción de 1,3 partes de calcio por cada parte de fósforo, el cuerpo debe completar la proporción descalcificando huesos y dientes. 
En China donde tradicionalmente nunca se consumieron lácteos, la osteoporosis, padecimiento muy raro, es llamada la enfermedad de la mujer rica (la única que podía consumir lácteos importados).

Deberíamos comprender que no sólo es ciencia la investigación, lo activo, racional, yang, el método hipotético-deductivo que conduce muchas veces a resultados falsos, sesgados por los puntos de vista (ad-hoc), sino también la observación pasiva de lo que empíricamente (en la práctica) funciona. 
Y lo que funciona desde siempre, aún antes que la mente humana estuviera ahí para intentar explicarlo, es la Naturaleza.

Veamos por un momento un archivo olvidado de la historia médica. En 1952, durante la presidencia de Perón, Ramón Carrillo, primer ministro de salud de Argentina, con el asesoramiento de la Asociación Naturista de Buenos Aires (Naturismo es sinónimo de vegetarianismo) implementó  un plan de salud que constaba, entre otras cosas, de divulgar en radio y diarios los beneficios de comer sin carne (De esa época data el libro “1000 recetas sin carne” de Blanca Cotta, famosa cocinera argentina) y la necesidad de que en cada comida hubiera algo crudo. 
Esto último debido al conocimiento de los trabajos de Dr. Kouchakoff quien descubrió que todo alimento cocido causa un aumento repentino de los glóbulos blancos en sangre que es una respuesta común al ingreso de cualquier patógeno o agente extraño al organismo, lo que demuestra que este nunca se adaptó a la alimentación caprichosa. 
La carne cocida genera la respuesta más violenta evidenciando el estado de envenenamiento. 
Los alimentos que naturalmente nos apetecen crudos, debido a nuestra constitución biofísico-espiritual son las frutas y las verduras. 
El Plan Carrillo consistía también en dar dieta vegetariana en los hospitales. 
El resultado fue que en pocos meses cerraron clínicas y hospitales, entre ellos el Hospital Santojani, por falta de enfermos. 
A causa (más que a pesar) del abrumador éxito, el Dr. Carrillo fue defenestrado y perseguido debiendo exiliarse en el extranjero, el Plan fue erradicado y pronto olvidado y borrado de la historia. 
Con lo cual a pocos meses las cosas volvieron a la normalidad, es decir, los hospitales volvieron a verse colapsados, abarrotados de enfermos.

Animate a asomarte por encima de tus paradigmas y a experimentar! 
Viví más, viví mejor, comiendo frutas y vegetales! 
Sanar la contradicción espiritual que conlleva contradecir nuestra empatía natural por el viejo mito del “mal necesario” te devolverá mucha energía y felicidad!

Abra-zoos y salud!
Inti Ari Sol Lunar
(Escrito para Revista Liberación Animal)
Ariel Rodriguez Bosio
Arcoiris Universal

viernes, 15 de marzo de 2013

DESVINCÚLATE DE LAS HERIDAS DE TU PASADO

La inclinación a vincularnos con nuestras heridas, en lugar de dejarlas atrás, hace que experimentemos constantemente la sensación de no ser dignos. 
Una persona que haya experimentado acontecimientos traumáticos en la vida, como una violación sexual, la muerte de seres queridos, enfermedades traumáticas, accidentes, rupturas familiares, drogadicciones y otras cosas similares, puede llegar a vincularse con los dolorosos acontecimientos del pasado y rememorarlos para llamar la atención o despertar lástima en los demás. 
Esas heridas de nuestras vidas parecen darnos una gran cantidad de poder sobre los demás.Cuanto más les hablamos a otros sobre nuestras heridas y sufrimientos, tanto más creamos un entorno de compasión por nosotros mismos. 
Nuestro espíritu creativo permanece tan conectado con los recuerdos de nuestras heridas que no puede dedicarse a transformar y manifestar. 
El resultado de ello es la sensación de desmerecimiento, de no ser digno de recibir todo aquello que se desea. 
 
La tendencia a vincularnos con las heridas de nuestras vidas nos recuerda lo poco merecedores que somos de recibir nada de lo que realmente nos gustaría tener, debido a que permanecemos sumidos en un estado de sufrimiento. 
Cuanto más se recuerdan y se repiten estas historias dolorosas, tanto más tiene garantizado esa persona que no atraerá la materialización de sus deseos. 
 
Quizá la frase más poderosa que puedas llegar a memorizar en este sentido sea: «Tu biografía se convierte en tu biología». A la que yo añadiría: «Tu biología se convierte en tu ausencia de realización espiritual». 
Al aferrarte a los traumas anteriores de tu vida, impactas literalmente sobre las células de tu cuerpo. 
Al examinar la biología de un individuo, es fácil descubrir en ella su biografía. 

Los pensamientos angustiosos, de autocompasión, temor, odio y otros similares, cobran un peaje sobre el cuerpo y el espíritu. 
Al cabo de un tiempo, el cuerpo es incapaz de curarse, debido en buena medida a la presencia de esos pensamientos. 
 
El apego al dolor sufrido en los primeros años de la vida procede de una percepción mitológica según la cual «tengo derecho a una infancia perfecta, libre de dolor. Utilizaré durante el resto de mi vida cualquier cosa que interfiera con esta percepción. Contar mi historia será mi poder». Lo que hace esta percepción es darle permiso al niño herido que llevas dentro para controlarte durante el resto de tu vida. Además, te proporciona una fuerte sensación de poder ilusorio. 
 
Tenemos que ser muy cuidadosos para evitar explicar nuestra vida actual en términos de una historia traumática anterior. 
Los acontecimientos dolorosos de nuestras vidas son como una balsa que se utiliza para cruzar el río. Debes recordar bajarte una vez que hayas llegado a la otra orilla. 
 
Observa tu cuerpo cuando has sufrido una herida. Una herida abierta se cierra en realidad con bastante rapidez. Imagina cómo serían las cosas si esa herida permaneciera abierta durante mucho tiempo. Se infectaría y, en último término, acabaría por matar a todo el organismo. El cerrar una herida y permitir que cure puede actuar del mismo modo en los pensamientos de tu mundo interior.
Así pues, no lleves contigo tus heridas. 
Afróntalas y pide a la familia y a los amigos que sean compasivos mientras te recuperas. Luego, pídeles que te lo recuerden amablemente cuando se convierta en una respuesta predecible. 
Quizá en cuatro o cinco ocasiones tus amigos y personas queridas te dirán: «Sufriste una experiencia trágica y comprendo perfectamente tu necesidad de hablar de ello. Me importa, te escucho y te ofrezco mi ayuda si eso es lo que deseas». 
Después de varias situaciones de este tipo, pídeles que te recuerden amablemente que no debes repetir la historia con el propósito de obtener poder a través de la compasión de los demás. 
 
Al retroceder en tu camino y reavivar continuamente tu dolor, incluyendo la descripción de ese dolor y la calificación de ti mismo (superviviente de un incesto, alcohólico, huérfano, abandonado), no lo haces para sentirte más fuerte. Lo haces debido a la amargura que estás experimentando. Esa amargura se pone de manifiesto en forma de odio y cólera al hablar de esos acontecimientos, con lo que no haces sino alimentar literalmente el tejido celular de tu vida a partir de tu cosecha de acontecimientos del pasado.Eso hace que se extienda la infección e impide la curación. Y lo mismo sucede con el espíritu. Esta cosecha de amargura te impide sentirte merecedor. Empiezas a cultivar entonces una imagen sucia, de criatura desafortunada, desmerecedora y difamada, y eso es lo que envías al universo, lo que inhibirá cualquier posibilidad de atraer el amor y la bendición a tu vida. 
 
Aquello que te permitirá desvincularte de tus heridas es el perdón. El perdón es lo más poderoso que puedes hacer por tu fisiología y por tu espiritualidad, a pesar de lo cual sigue siendo una de las cosas menos atractivas para nosotros, debido en buena medida a que nuestros egos nos gobiernan de un modo inequívoco. 
Perdonar se asocia de algún modo con decir que está bien, que aceptamos el hecho perverso. Pero eso no es perdón. 
Perdón significa llenarse de amor e irradiar ese amor hacia el exterior, negándose a transmitir el veneno o el odio engendrado por los comportamientos que causaron las heridas. 
El perdón es un acto espiritual de amor por uno mismo, y envía a todo el mundo , incluido tú mismo, el mensaje de que eres un objeto de amor y que eso es lo que vas a impartir. En eso consiste el verdadero proceso de desvinculación de las heridas, de no seguir aferrándose a ellas como preciadas posesiones. 

Significa renunciar al lenguaje de la culpa y la autocompasión, y a no seguir adelante con las heridas del pasado. 
Significa perdonar íntimamente, sin esperar que nadie lo comprenda. 
Significa dejar atrás la actitud del ojo por ojo, que sólo causa más dolor y la necesidad de más venganza, sustituyéndola por una actitud de amor y perdón. 
Esta forma de actuar es alabada en la literatura espiritual de todas las religiones. 
 
Sentirse digno es esencial para poder atraer aquello que se desea. 
Es, simplemente, una cuestión de sentido común. 
Si no tienes la sensación de merecer algo, ¿por qué te lo va a enviar la energía divina que está en todas las cosas? Así pues, tienes que cambiar y saber que tú y la energía divina sois una sola cosa, y que es tu ego el que se confabula para impedirte utilizar este poder en tu propia vida.

A continuación se indican algunas de las grandes actitudes y comportamientos que puedes incorporar a tu conciencia para facilitar el crecimiento de tus sentimientos de merecimiento. 
 
UN PLAN QUE TE AYUDARÁ A VER QUE ERES DIGNO DE RECIBIR Y ATRAER
 
Las siguientes sugerencias representan un plan paso a paso para intensificar tu receptividad al poder de la manifestación en tu vida. Si lo pones en práctica, no cabe la menor duda de que te sentirás digno de la bendición del espíritu divino que lo abarca todo.
 
* La palabra «inspiración» significa literalmente «estar infundido de espíritu», o en el espíritu, si se quiere.
 
* Practica hacer aquello que te guste, y procura que te guste lo que haces cada día. Si vas a hacer algo, concédete el beneficio de no quejarte y, en lugar de eso, muestra cariño por esa actividad. Tu lema aquí ha de ser: «Me gusta lo que hago, y hago lo que me gusta». Eso te sitúa «en el espíritu» y te proporciona literalmente el entusiasmo para ser un receptor digno de la gracia de Dios. La palabra entusiasmo procede de la raíz griega entheos, que significa, literalmente, «estar lleno de Dios».
 
* Haz todos los esfuerzos posibles por eliminar de tu vocabulario y de tu diálogo interior los hábitos internos de pesimismo, negatividad, juicio, quejas, murmuraciones, cinismo, resentimiento y crítica destructiva. Sustitúyelos con optimismo, amor, aceptación, amabilidad y paz como forma de procesar tu mundo y a las personas que hay en él. 
 
* Al margen de lo mucho que te sientas tentado de retroceder hacia hábitos cínicos, recuerda que ésa es la energía que estás enviando al mundo, y que con ello transmites un mensaje que bloquea la energía que te devolverá lo que deseas. Si estás lleno de negatividad, te encuentras desequilibrado y tus resentimientos indican que no te sientes digno o preparado para aceptar la energía amorosa que deseas.
 
* Procura encontrar cada día un momento de tranquilidad para erradicar los sentimientos de indignidad. Ese tiempo de oración o meditación, o de experimentar simplemente el silencio, alimentará tu alma y eliminará finalmente todas las dudas que puedas abrigar acerca de no merecer el ser beneficiario de la abundancia del universo.
 
* Lee literatura espiritual y poesía, y escucha música clásica suave siempre que te sea posible. He descubierto que el simple hecho de leer la poesía de Walt Whitman, de Rabindranath Tagore o de Rumi, hace que todo se sitúe en una perspectiva más sagrada para mí.
 
* Leer las grandes enseñanzas de los maestros es como realizar una tarea espiritual en casa. Entre ellas se incluyen el Nuevo Testamento, Curso de milagros, la Torah, el Corán y el Bhagavad Gita. Estas grandes obras son una forma de estar en el espíritu (inspirado) y de disolver las dudas sobre si mereces o no materializar en tu vida aquello que deseas. 
 
* Procura rodearte, en la medida de lo posible, de cosas bellas. 
 
* Practica la amabilidad para contigo mismo y para con los demás, con toda la frecuencia que te sea posible.
 
* Abandona tu necesidad de tener razón y de ganar; en vez de eso, sé amable, y pronto conocerás la bendición de la paz interior. Recuerda que tu yo superior sólo desea paz. Al practicar la amabilidad, la paz aparece inmediatamente. Al estar en paz contigo mismo y con tu mundo, sabes que eres un digno receptor de todo lo que se cruza en tu camino. Empiezas a confiar entonces en la energía que aporta la realización de tus deseos.
 
* Sí te encuentras en un estado de confusión y, en consecuencia, te preocupa ganar o perder, te hallas a merced de tu propio ego, al que le encanta la confusión. Toda esa confusión interna hace que te cuestiones a ti mismo y tu valía en comparación con otros. Y eso trae consigo la duda acerca de si eres o no digno de recibir y manifestar.
 
* Ponte la meta de ser cada día amable con los demás, al menos una vez, y extiende ese mismo privilegio hacia ti mismo, tanto como te sea posible. Siempre tienes una alternativa acerca de cómo va a reaccionar tu espíritu. La alternativa de la culpabilidad, la preocupación, el temor o el juicio no es más que un pensamiento que se transfiere a tu fisiología. Cuando tu yo físico se ve desequilibrado por estas emociones, te sientes demasiado enfermo e infeliz como para pensar siquiera en participar en el acto de la co-creación de una vida bienaventurada. Te saboteas a ti mismo, y todo por la falta de voluntad para ser amable contigo mismo y con los demás.
 
* Empieza a considerar el universo como un lugar amistoso, antes que enemistoso. Sitúa en la categoría de «lecciones» todas las heridas de las fases anteriores de tu vida. Deja de verte condicionado por esas heridas y de convertirlas en un brazalete identificativo. 
 
* Desvincúlate de la actitud de que este mundo es maligno, está lleno de gente mala, y empieza, hoy mismo, a buscar el bien en la gente con la que te encuentres. Recuerda que, por cada acto de maldad, hay millones de actos de amabilidad. Este universo funciona con la energía de la armonía y el equilibrio. Inspira para absorber esa energía y elimina de tu mente y tu corazón la idea de que eres una víctima. Toda vinculación con tus traumas crea una toxicidad celular en tu cuerpo y un envenenamiento espiritual de tu alma. Repítelo una y otra vez, hasta que quede bien grabado: 
 
«Soy lo que soy, y soy digno de la abundancia que hay en el universo, y de todo lo que hay en él, incluido yo mismo».Te encuentras ahora en el camino de saber que eres merecedor de atraer y manifestar en tu mundo.Eres consciente de tu yo superior. Confías en ti mismo y en la sabiduría divina que te ha creado.Sabes que no estás separado de tu entorno, y que dentro de ti existe el poder para atraer. 

 por Waine Dyer