..................................Cambiando Paradigmas .... Psicóloga. Verónica D. Montes ................
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miércoles, 30 de octubre de 2013

La Pedagogía Waldorf . Metodología, Fundamentos

La base de la Pedagogía Waldorf es concebir al hombre en armonía físico-mental-espiritual en la práctica educativa, partiendo de la visión antroposofica, la educación responde a las necesidades actuales y futuras del hombre.
Sus principios son pautas en la Trilogía del Organismo Social, que partió de la revalorización de los impulsos de la Revolución Francesa: Libertad, Igualdad y Fraternidad.
En el inicio del siglo pasado, Rudolf Steiner retomó la idea de la Grecia antigua, que dividía la vida humana en diez periodos de siete años, o septenios y las fundamentó para la enseñanza aplicada a la Pedagogía Waldorf.

Del periodo entre la infancia y adolescencia se da importancia a los tres primeros , en las franjas de 0 a 7 años, de 07 a 14 años y de 14 a 21 años (las edades son aproximadas debido a factores que anticipan algunos acontecimientos), periodo en que el niño y el joven reciben educación en la escuela.

Los Setênios:
De 0 a 07 años (madurez escolar)
- El niño está abierta al mundo;
- Tiene confianza ilimitada;
- Recibe impresiones sensoriales;
- No elabora juicio o análisis;
- Está en la fase del desarrollo motor;
- Las percepciones inadecuadas son almacenadas en el inconsciente (no comprende el pensamiento de los adultos);
- Aprendizaje por imitación;
- El educador Waldorf debe ser digno de ser imitado, pues en esa imitación inconsciente estará fundamentando su moralidad futura. 

- Característica: El bueno.
De 07 a 14 años (madurez sexual)
- Desarrollo anímico;
- Emancipación de la vida corporal;
- Interacciona y reacciona a los estímulos que recibe;
- Necesita de explicaciones conceptuales;
- Interés por la admiración que las cosas causan;
- Vivencia en el área de los sentimientos (sale sentido entra sentimiento);
- Pubertad (12/14 años) perturba la armonía anímica;
- El profesor Waldorf debe saber el que es bueno o no para su alumno y entusiasmarlo, debe tener "autoridad amorosa"; 

- Característica: El bello.
De 14 a 21 años (madurez social)
- Libertad de las fuerzas anímicas;
- Desarrollo del lógico, analítico y sintético;
- Se separa del mundo (ve el mundo de fuera);
- Quiere explicaciones conceptuales e intelectuales;
- Quiere ser comprendido;
- El profesor Waldorf debe ser digno de respeto.
- Característica: El verdadero.
Las características del proceso evolutivo del aprendizaje y transmisión del conocimiento requieren un gran conocimiento por parte del profesor Waldorf, y la acción pedagógica debe ser el agente facilitador de este proceso, pues cuando las respuestas a las expectativas de los estudiantes son atendidas el aprendizaje tiene carácter significativo.
El estudiante debe tener un acompañamiento de su desarrollo íntegramente, pues pasa de la infancia a la adolescencia en la escuela.
Es la educación trascendiendo la transmisión de conocimiento y cultivando despacio y con cariño el intelecto y la sensibilidad humana.
La Pedagogía Waldorf nos enseña a trabajar la formación del individuo, que es: el llegar, hacer y ser. Tener más sabiduría que conocimiento

La Escuela Waldorf
El currículo de la Pedagogía Waldorf, de acuerdo con La Antroposofía, tiene como base las fases del desarrollo del niño, y cabe a la escuela proveer estas necesidades independientemente de la imposición de gobiernos o fuerzas económicas, también debe incentivar la creatividad para tener un niño con pensamiento libre que se tornará un joven con madurez social.
Jardín de la Infancia :
Siguiendo los principios de los Setênios, el foco está en el juguetear imitativo y en la imaginación para que se desarrolle el pensamiento crítico, preparándolas para el segmento escolar.
El niño es tratado con individualidad siendo respetado el desarrollo de su talento y capacidad. Los profesores trabajan con el objetivo de crear en la escuela un ambiente armónico incentivando la creatividad, y para que eso ocurra, las actividades propuestas son: cuidar del jardín, crear juguetes, hacer pan para la merienda, formas libres con materiales naturales. 

Enseñanza Fundamental :
Además de poseer el mismo currículo de otras escuelas, pero vuelto para los objetivos de la educación Waldorf, el joven es preparado para el ejercicio de la ciudadanía plena y cultivando en el niño él el espíritu científico investigativo, dando significado al aprendizaje.
Las actividades que complementan el currículo son: música, trabajos manuales, actividades artísticas, euritmia, astronomía, filosofía, geometría, jardinería, inglés y alemán.
Las materias son revistas varias veces, dando una nueva y más profunda visión del contenido para que se respete el desarrollo del niño.

Bachillerato :
La preocupación es con una formación amplia e integrada las solicitudes del mundo actual con un pensamiento objetivo y crítico.
Los alumnos del Bachillerato de las Escuelas Waldorf han conseguido éxito en selectividades, probando que el contenido curricular atiende las necesidades de los alumnos en la búsqueda de la graduación.
En las Escuelas Waldorf no hay repeticiones de año y ni atribución de notas, la evaluación es hecha en una especie de informe con observaciones del desarrollo del alumno.
En los ocho primeros años, cada clase tiene un profesor responsable para acompañar el desarrollo del niño, y del noveno al décimo-segundo año, el acompañamiento de los jóvenes es hecho por tutores y los profesores de las demás disciplinas.
En el décimo segundo año, cuando finalizan sus estudios en las Escuelas Waldorf, los jóvenes presentan un trabajo de búsqueda con un tema de su preferencia, como en una monografía.

La primera escuela Waldorf nació en un momento histórico muy importante, al finalizar la Primera Guerra Mundial. Respondía al impulso, sentido también en los años 20 por otros muchos pedagogos, por modernizar la enseñanza base de cualquier desarrollo social cuando muchas viejas formas y estructuras exigían un cambio profundo. Rudolf Steiner , creó la pedagogía Waldorf basándola en un conocimiento profundo del hombre y del mundo. Partiendo del pensamiento de Goethe, desarrolló un método de observación e investigación científica que hace posible conocer al hombre total y al hombre que va creciendo, por etapas, en cada niño. Rudolf Steiner, que conocía bien los problemas sociales y la vida cultural de principios de siglo, no solamente quería mejorar las escuelas existentes, sino que se propuso dar una nueva fundamentación a la escuela sobre la base de una concepción antropológica y cultural que denominó Antroposofía.
La Escuela Waldorf de Stuttgart, creada en Septiembre de 1919 para los hijos de los obreros de la fábrica de cigarrillos Waldorf Astoria, tenía unos claros fines sociales. Rudolf Steiner daba también clases nocturnas a los obreros de la fábrica y se encargó asimismo de preparar y formar a los maestros fundadores de la Escuela.

La Vida En La Escuela Waldorf:
La Comunidad Escolar
Una Escuela Waldorf necesita para existir una relación fructífera con la sociedad. Para ello, la característica fundamental, que debe vivirse es la Libertad.
Los intereses de partido, los grupos de poder y presión, las leyes económicas basadas en el beneficio y las directrices confesionales de los Estados no deben limitar la libertad del quehacer pedagógico.
Las escuelas Waldorf son escuelas libres, formadas exclusivamente «por el trabajo conjunto y colegiado de los profesores y por el estrecho contacto y participación de los padres que forman parte de la Asociación de padres y maestros, que colaboran en la administración de la escuela y participan en el proceso educativo y formativo de los escolares».
Un vínculo de confianza recíproco entre padres y maestros se cultiva intensamente en reuniones periódicas, visitas a las casas de los niños y en el trabajo común por la escuela. 
Esta particularidad no lleva a la formación de «ghettos», sino más bien al contrario, ya que además de los lazos que se establecen con instituciones públicas o privadas, la relación padres-maestros y el conocimiento, por parte de éstos últimos, de los factores sociológicos del entorno hacen posible el «puente» entre escuela y sociedad.
Bajo el principio de que la vida cultural debe vivir la libertad, el profesor es libre ante su clase porque conoce a cada niño y sabe cómo propiciar su desarrollo. 

En el «organismo escolar» también está presente la vida económica, en una Asociación sin ánimo de lucro, autogestionada por padres y maestros y con una intención común en lograr lo «mejor» en la educación de sus hijos, sería difícil no encontrar la «ley» que debe manifestarse en esta parcela: 
La vida económica debe vivir en la solidaridad o fraternidad. ¿Cómo lograr esta solidaridad?
Cada escuela busca la fórmula más adecuada, pues en algunos países estos centros están subvencionados por el Estado. Sin embargo, un principio fundamental es que cada familia participe y fije su «cuota» según sus posibilidades económicas.
Ningún niño tiene vedada su entrada en estas escuelas por motivos económicos (y en algunos casos, en los folletos de información se indica este detalle). 
También los profesores reciben un sueldo de acuerdo con sus necesidades o en proporción a ellas, sin tener en cuenta si posee títulos, si es profesor de jardín de infancia o docente comun. Esta manera de tratar lo económico exige naturalmente una mayor conciencia y responsabilidad. La vida de las relaciones humanas también se intercala entre la cultural y la económica.
Estas relaciones están basadas en el respeto a la dignidad humana.
Todos los hombres tenemos los mismos derechos y distintas obligaciones en base a nuestra responsabilidad.
La vida de las relaciones humanas debe vivir en la igualdad. En una escuela Waldorf confluyen personas de medios sociales muy distintos, pero que en la comunidad escolar se encuentran para trabajar por un objetivo común. 
Toda escuela Waldorf, aunque se organiza de acuerdo con las características sociológicas y culturales del país o ciudad donde se sitúe, tiene una particularidad notable: es un organismo vivo con tres «escuelas», la de niños y chicos, la de padres y la de maestros.
Las tres «escuelas» realizan un proceso continuo de aprendizaje, teniendo en cuenta, naturalmente, las diferentes áreas de desarrollo y conciencia en el organismo escolar.
La Escuela De Maestros:
El Reciclaje Continuo
En todas las escuelas Waldorf, el «Claustro» reúne una vez por semana a todas las personas que trabajan en el colegio: Profesores de los distintos niveles, secretaría y administración, jardineros, etc, etc. Durante cuatro o cinco horas se tratan temas pedagógicos, aportaciones especiales de alguna persona, problemas de organización, planificación, problemas especiales de algún niño (todo ello indica la calidad de esta asamblea), etc. 
También los profesores de los diferentes ciclos y áreas tienen otras reuniones de programación, etc.
En el seno de este «Claustro» se nombra, previo ofrecimiento, de forma rotativa, a un equipo directivo que tiene la máxima responsabilidad en los aspectos educativos para la vida de la escuela. El Consejo de administración delega en esta Junta de Profesores toda la gestión cotidiana, aunque los padres sean los encargados de «ejecutar» las decisiones necesarias para el sostenimiento del centro. Del trabajo del «Claustro» y de la «Junta de Profesores» verdadero corazón de toda la escuela Waldorf— surge la actitud de libertad y respeto con la que el profesor se enfrenta en su trabajo cotidiano de clase. Por otro lado, los profesores participan una o dos veces al año en cursillos internacionales con otros colegas y en grupos de trabajo con profesores de escuelas públicas o privadas. 

La Escuela De Padres:
Una Participación Viva
Una escuela Waldorf, como ya se ha dicho más arriba, la forma una «Asociación conjunta de padres y maestros». El «Consejo de Administración», elegido rotativamente, administra y gestiona el colegio. Diferentes comisiones de padres asesoran y colaboran con este Consejo, asumiendo funciones y responsabilidades dentro del colegio: representación ante entidades públicas, mantenimiento, obras, asuntos sociales, talleres de artesanía, organización de fiestas, etc. Por otro lado, los padres participan también en la elaboración del programa escolar: hay reuniones mensuales con los padres de cada clase. Las explicaciones de los maestros ayudan a los padres a comprender los porques de la metodología Waldorf y, del mismo modo, las sugerencias de los padres son atendidas por los maestros.

La Escuela Waldorf.
Un Centro Cultural
En una institución Waldorf, las actividades culturales se unen a las pedagógicas: conferencias sobre temas muy diversos, cursillos de arte (pintura, modelado, euritmia) y talleres (metales, carpintería, tejido, juguetería y artesanía), etc, están abiertos a padres, amigos y vecinos del colegio. Otros actos culturales, como conciertos de la orquesta del colegio o recitales de solistas, representaciones de teatro y euritmia atraen por su calidad, la atención de muchas personas que viven en la zona.

Hay tres actividades particulares de los Colegios Waldorf: 
  1. • Las representaciones mensuales de teatro, en las que los chicos del colegio muestran a los padres alguna experiencia pedagógica realizada durante el mes en la clase.
  2. • La puesta en escena de un clásico por la clase de 8º de EGB con varias funciones públicas para padres y amigos.
  3. • Los mercadillos de Navidad, donde participan intensamente los padres en la preparación, venta y organización. 
El fruto de los diversos talleres de trabajo se ofrece a la venta junto con productos naturales, y teatrillos, conciertos y charlas se suceden en un día o dos de «puertas abiertas». Con todo ello queremos dar una idea de la vida que late en estas escuelas que, al mismo tiempo, se insertan en el medio geográfico y humano. 
Hay escuelas Waldorf en áreas rurales, en núcleos urbanos, en ciudades pequeñas y en zonas industriales, en países ricos y en países pobres. Un ejemplo de esta adaptación al medio lo muestra claramente la Escuela Waldorf de Hibernia situada en la cuenca del Ruhr, en Herne. Cuenta con más de 1.000 alumnos y cerca de 80 docentes. 

Es una escuela integral que reúne distintos tipos de escuelas: Jardín de Infancia, enseñanzas primaria y secundaria, formación preparatoria profesional, formación profesional técnica, de ciencias sociales, escuelas técnicas de metalurgia, electricidad, madera, textil, asistencia social y bachillerato. 
Esta escuela, que tuvo sus orígenes en los talleres de la Sociedad Minera Hibernia, es autogestionada por padres y maestros, está reconocida oficialmente y representa una alternativa de planificación escolar y educativa con respecto a las reformas escolares impuestas «desde arriba». Según un estudio realizado recientemente, el 70% de los padres son obreros con diversas cualificaciones, el 18,5%, empleados y funcionarios y el 9% de ellos ejercen profesiones liberales. Un principio de esta escuela consiste en concebir el trabajo práctico como medio de formación general, encaminado a conseguir una nueva calidad de aprendizaje.
Todo movimiento social es un «proceso de aprendizaje», por lo cual el potencial innovador de una sociedad reside en su capacidad de aprender. 
Esta capacidad de aprender autónomamente sólo puede desarrollarse mediante una pedagogía que conciba la educación como ayuda a la autorrealización del individuo. Así, en las escuelas Waldorf, mediante la cooperación de padres, docentes y demás personas o instituciones implicadas en los procesos educativos, se intenta que las experiencias pedagógicas y culturales generen nuevas formas de participación en concepciones, decisiones y responsabilidades tanto individuales como sociales.

La meta primera de un maestro Waldorf es la de «despertar las facultades individuales del niño».
Obviamente, el criterio del rendimiento del alumno se acepta sólo parcialmente. «El éxito del alumno como única medida de su rendimiento y como criterio de selección, conduce, más que a un fomento auténtico de sus dotes intelectuales, a una explotación de las mismas».
El pedagogo Waldorf sabe que, a cada proceso de aprendizaje y en cada «rendimiento», actúan conjuntamente un número grande de fuerzas psíquicas y espirituales. 
No se da sólo importancia a una asignatura concreta sino a la acción conjunta de las aptitudes que se desarrollan en los diversos campos de la enseñanza.
La ínterinfluencia de las distintas disciplinas hace posible un crecimiento armónico de las facultades psíquicas y su adecuada metamorfosis en las diferentes etapas evolutivas.
En este sentido, con el programa Waldorf se pretende equilibrar la adquisición de conocimientos intelectuales con la constante práctica de actividades artísticas y artesanales.
Las diferentes asignaturas y actividades se integran en un conjunto coherente y orgánico. De esta manera, el profesor, que conoce las facultades psíquicas potenciales del niño, trabajará diariamente para la coordinación entre la esfera consciente de las percepciones sensoriales y representativas, en la esfera semiconsciente de la sensibilidad, la emotividad y la memoria, y la inconsciente de la voluntad, con el objetivo de equilibrar esas tres fuerzas interiores del hombre:
las del pensamiento, las del sentimiento y las de la voluntad.

La programación escolar Waldorf se hace en función del desarrollo fisiológico y psíquico del niño.
Es decir, el plan de estudios tiene en cuenta las diferentes etapas evolutivas del niño (las aceleraciones provocan a la larga daños irreversibles) y la realidad social del entorno.
El plan escolar no puede ser fijo sino que debe recrearse en cada momento y adaptarse a cada niño, lo que exige la continua preparación del profesor.
De aquí que el mismo profesor acompañe a la misma clase desde 1º a 8º de Básica, lo cual ayuda a conocer profundamente a los alumnos. 
Este profesor de las materias intelectivas es acompañado a su vez por un equipo de profesores que dan asignaturas artísticas o artesanales (euritmia, pintura, educación física, carpintería, forja, etc.).
El profesor-tutor trabaja sus asignaturas intelectivas por el «método de períodos» en la llamada «clase principal». Durante 3-4 semanas se trabaja en una asignatura cada mañana por espacio de 2 horas; después vienen las asignaturas artísticas, rítmicas y artesanales, que se dan en días fijos en forma continuada. Se pueden enumerar otras características de las escuelas Waldorf: por ejemplo, el hecho de que no existan notas. El trauma del «fracaso escolar» y del cultivo de la competitividad no se produce aquí.
El profesor de «clase principal», que conoce bien a sus alumnos, elabora a final de curso un boletín que caracteriza las facultades de cada chico y su situación real, en qué debe mejorar, etc.
Los chicos de un grupo continúan juntos los 13 años de formación de EGB y BUP y, al final, unos van a la Universidad y otros a la Formación Profesional o artística. 
Lo decisivo es que el joven, ya sea como enfermera, intelectual o artesano, puede situarse en la vida con una amplia formación cultural. (A este respecto existe un estudio elaborado por el Ministerio de Educación alemán donde se detallan porcentajes sobre profesiones de diversas promociones de alumnos Waldorf: Der Spiegel nº 51/81).
En todos los cursos, los alumnos elaboran los libros de texto de todas las asignaturas. La Biblioteca de clase es un elemento principal para fomentar la consulta y la lectura.
Desde 1º de Básica se estudian de manera viva dos lenguas extranjeras y los chicos y chicas participan en todos los trabajos artesanales. Las materias se enseñan de forma que los chicos vivan los procesos, descubran las leyes de la naturaleza y se despierte su interés por el mundo, los seres y las cosas. 

Todas las asignaturas tienen la misión de despertar facultades y la presentación que de la materia hace el profesor y su actitud depende de la etapa evolutiva en que se encuentren los alumnos. Podríamos añadir otras características, pero la descripción total del programa o plan de estudios no tiene cabida en este corto artículo. Para concluir, reseño lo que un profesor ha dicho de la Escuela Waldorf: 

«Nosotros vemos en la enseñanza misma y en la educación un proceso artístico. De ese modo, la actividad pedagógica se entiende como una promoción de las facultades de comprensión, de la creatividad y de la responsabilidad social que se despliegan en el individuo. Así la pedagogía se convierte en una participación creadora en el proceso de cada hombre y de la sociedad». 

El perfil de un Maestro de Unidad Educativa posee un perfil de características comunes ya que su amor incondicional al trabajo, no se limita a "trabajar de maestro" sino que viven su profesión con total entrega, entusiasmo e ilusión.
Estas características deberían ser comunes en todos los profesionales de la enseñanza a niños, pero gran parte de ellos sólo son funcionarios con un título que les acredita para trabajar y recibir una remuneración por su trabajo, el cual cumplen impecablemente rigiéndose a un plan o método que establece metas globales a conseguir por sus alumnos en una etapa periódica, que incluye exámenes y pruebas evaluatorias para todos los alumnos por igual, mismas que determinan el hecho de que el alumno sea quien se adapte al método y no al contrario. Afortunadamente esto esta cambiando.

En Bolivia, en la ciudad de El Alto, tenemos como un inicio de una pedagogía Sociocrítica en la Unidad Educativa “Mariscal Sucre” iniciada en 1998 - 2002 por un personal dirigido por el Mtro. Eddy Justo Cusicanqui Flores Su certeza total de que su trabajo no implica "saberlo todo" y así erigirse en la fuente de respuestas inagotable para las expectativas de unas mentes ávidas de aprender cosas nuevas.
Son conscientes de que, si bien son necesarias unas metas globales a conseguir por el colectivo de niños de la misma edad, también lo son que hay niños que necesitan una especial atención para que su interés por el aprendizaje no le resulte ni monótono ni competitivo.

Holistica:
Es un proceso evolutivo para descubrir y comprender los puntos esenciales del Ser Humano de manera global, a fin de facilitar su crecimiento y su desarrollo integral en armonía con cada una de sus dimensiones y manifestaciones.
Holística, es una palabra que procede de la voz griega “holos” que se expresa como un prefijo hol u holo y significa “todo o totalidad”. Indica también “integro y organizado”.
El término íntegro procede del latín “integer”, significa totalidad, entereza o unidad intacta. La holística es un adjetivo que se refiere a la manera de ver las cosas enteras, la “integridad del todo en su relación armónica con sus partes” 

El propósito del enfoque Holístico es aplicar con eficiencia la sabiduría práctica, de manera que el Ser Humano aplique de inmediato el conocimiento para el persistente fomento de su bienestar y se permita ser cada día más útil, saludable y feliz.
Es de resaltar que la Holística no pertenece a ninguna corriente filosófica, científica o religiosa.
Es un proceso libre y universal como lo es el aire que respiramos, la energía solar o el método científico. Es un proceso sistemático para la comprensión o creación integral de cada una de las dimensiones y manifestaciones del Ser humano de manera global en su proceso evolutivo. Cualquier concepto, principio filosófico, principio científico o procedimiento tecnológico donde se aplique la Holística, se caracteriza por cumplir el criterio principal de la eficiencia. Este consiste en que sea simple, sencillo y práctico de comprender, aplicar y evaluar. Por ello este proceso es considerado la fuente de la sabiduría práctica. Se basa en el principio: “el conocimiento es la fuente de la sabiduría, el no aplicar el conocimiento para el fomento de nuestro bienestar, es no conocer todavía”.
En la visión holística de la interacción del ser humano consigo mismo y con el entorno se tiene presente que el propósito fundamental de la filosofía, la ciencia y la tecnología, en conjunto con los avances científicos y culturales, es el de fomentar el pleno desarrollo integral de cada una de las dimensiones del Ser humano para que consolide el máximo potencial de bienestar o salud holística.
Para consolidar y mejorar continuamente este propósito se tiene presente la integración complementaria y simbiótica de los más eficientes y versátiles principios o fundamentos de la ciencia y de la tecnología. Entendiéndose como complementario una asociación de dos o más eventos para mejorarse o perfeccionarse y como simbiótica, a la relación reciproca ganar – ganar, donde todos salgan bien satisfechos.

Educación Holística es un proceso evolutivo global que se aplica al proceso enseñanza-aprendizaje, integrándose de manera complementaría y simbiótica los más eficientes y versátiles avances de la ciencia, el arte y la didáctica.
Integrándose de manera complementaria para mejorarse o perfeccionarse y con seguridad, consolidar el desarrollo del máximo potencial del Ser humano o su Salud Holística.

Educar para la vida es facilitar con amor, paciencia y persistencia la sabia aplicación de las herramientas en el proceso evolutivo del Ser humano para que desarrolle todas sus potencialidades, cultive su sabiduría y deje fluir con seguridad el crecimiento y desarrollo del máximo potencial de todas sus dimensiones manifestándose con sabiduría y amor.

Eddy C Flores . Psicólogo

domingo, 19 de mayo de 2013

El proceso febril en la infancia desde la medicina antroposofica

Lo que durante generaciones fue natural para toda madre, hoy es inaudito
 
Uno de los síntomas más alarmantes, que delatan el distanciamiento de la naturaleza por el que atraviesa el hombre de nuestra época es el que, de día en día, va perdiendo más el sentido necesario para interpretar los hechos fundamentales de la vida, o sea, para comprender la relación que existe entre la salud y la enfermedad. Se encuentra desamparado ante los procesos de su propio organismo, al haber disminuido su instinto de discriminación entre lo saludable y lo nocivo. 
Tanto es así que, hoy en día la mayoría de la gente sólo ve en la enfermedad un suceso molesto, y con frecuencia hasta peligroso, que debe eliminarse cuanto antes, preferentemente empleando vacunas preventivas, o bien con medicamentos de efectos radicales, aún cuando sólo se trate de una inofensiva fiebre catarral. Aquello que durante generaciones ha sido evidente y natural para toda madre, al hombre de nuestro tiempo le parece un concepto totalmente nuevo e inaudito. 
Nos referimos al hecho de que toda enfermedad propiamente dicha, o bien sus síntomas de carácter secundario, como la fiebre, puede tener como motivo un fin oculto de vital trascendencia para el desarrollo físico y anímico del individuo.
 
El miedo a la fiebre
Especialmente en el caso de las enfermedades infantiles los padres, conscientes de su responsabilidad y en su afán de velar por un ser indefenso y dependiente de la ayuda de sus semejantes, ven con angustia y espanto los aspectos, al parecer sólo negativos y peligrosos, de las enfermedades. 
Muchos padres, ignorando la relación de los hechos fundamentales entre sí, exigen del médico que elimine la fiebre con la mayor rapidez posible y algunos, neciamente, incluso juzgan la aptitud de aquel en función de la velocidad con que logre reducirla o extinguirla. 
Esta actitud tiene su origen en la falsa suposición de que la fiebre es una enfermedad en sí misma.
En efecto, hoy en día el mercado ofrece numerosos medicamentos por medio de los cuales el médico está en condiciones de disminuir, e incluso eliminar la fiebre en el término de pocas horas. Pero, lamentablemente, se le presta muy poca atención al hecho de que se hace cada día más necesario poner en el mercado nuevas "drogas prodigiosas" más potentes, debido a que las anteriores dejan de surtir efecto. 
Sin embargo parece ser que la relación "drogas peligrosas-eliminación de la fiebre-curación" carece de fundamento. A qué se debe, si no, el que a pesar de todo los médicos cada día tengan más trabajo y los hospitales no den abasto? Sin duda alguna, gran número de enfermedades en estado agudo pierden rápidamente su carácter violento gracias a esa clase de medicamentos, pero después de estos tratamientos se ve con frecuencia que el paciente no ha sanado en la verdadera acepción de la palabra -no se restablece del todo- aquejándole, a veces muy pronto, otro tipo de trastornos, pues los anteriores no han sido curados realmente, sino sólo tratados sintomáticamente, es decir, reprimidos.
El motivo de que se presenten más y más enfermedades sin estados febriles, tal como se observa hoy en día, no residirá quizás en que el hombre ha perdido el hábito de generar la "fiebre curativa" a raíz del empleo de medicamentos violentos? 
Sea como fuere, es un hecho indiscutible que el hombre civilizado apenas conoce en la actualidad la sensación de disfrutar de plena salud, se encuentra en un continuo estado de "suspenso" entre una especie de "semienfermedad" y "semisalud".
Hasta hace poco esta evolución se había limitado a los adultos. 
Sin embargo, es de lamentar que los "éxitos" médicos descritos se vayan extendiendo paulatinamente a grupos de individuos de edades cada vez menores, es decir, a escolares e incluso a párvulos y lactantes. 
Hay actualmente niños de dos o tres años que no responden a estos tratamientos, debido a que han tenido ya amplio contacto con los antibióticos existentes, y como los diversos gérmenes se han ido haciendo resistentes a tales medicamentos, la fiebre no se deja reprimir. 
Cada dos o tres semanas vuelven a presentar alguna enfermedad febril aguda. En ese momento se puede percibir la desesperada vehemencia con la que el niño que ha nacido sano desea experimentar y hacerle frente a una enfermedad, aunque sólo sea por una vez. 
Ese niño está vacunado contra todo, pero a pesar de ello, quiere ponerse a prueba a sí mismo en una enfermedad, quiere que le dejen hacer uso de sus propias capacidades curativas para fortalecer con ello su constitución.
Es obvio que en los casos de abuso de medicamentos nos encontramos ante manifestaciones degenerativas de nuestra civilización, degeneraciones que, por el momento, aún no constituyen normas. Pero tampoco cabe duda de que estas tendencias van en ascenso, de que el número de esos desdichados niños es ya enorme y de que seguirá en aumento. 

Del sentido de la fiebre
 
En la historia de la Medicina probablemente no haya habido ningún gran médico que no haya instruido a sus discípulos con gran énfasis en el hecho de que la fiebre no es una enfermedad sino algo semejante a un arma, de la que dispone y que produce el enfermo en su lucha contra la enfermedad. 
Para el médico que trata a sus pacientes aplicando principios biológicos, este concepto es obvio y en los últimos tiempos ha sido totalmente confirmado por la Medicina Académica. El profesor O. Westphal de Friburgo, quien ha vuelto a investigar los procesos febriles, dice al respecto: 
"La fiebre es sólo uno de los síntomas de una enfermedad. Hoy sabemos con toda certeza que la fiebre en sí es todo lo contrario de una enfermedad, es decir, que la fiebre es parte de los mecanismos de defensa del organismo contra las enfermedades infecciosas."

Ya hemos destacado que se pueden presentar complicaciones y recaídas y, ante todo, una convalescencia prolongada, a raíz de hacer desaparecer la fiebre prematuramente, sin combatir la enfermedad en sí en forma curativa. 
Además, extinguiendo la fiebre antes de tiempo, el organismo, con frecuencia, no genera inmunidad alguna contra esa determinada afección, de modo que, por ejemplo, una escarlatina cortada con antibióticos puede reincidir varias veces. Y es que el cometido real del médico no debe consistir en mitigar la fiebre, sino que sus esfuerzos deben dirigirse a la vigilancia de su evolución biológica, permitiéndole ejercer su función de factor beneficioso. 
Se sobrentiende que toda enfermedad puede presentar una evolución grave. En esos casos la naturaleza del tipo de fiebre pone en manos del médico importantes indicios para diagnosticar precozmente tales situaciones. Por lo tanto, es necesario consultar al médico cuando se presenten temperaturas altas, con el fin de que vigile el curso de la fiebre.
Sin embargo, es imprescindible que la persona que está al cuidado del enfermo esté persuadida de la acción benéfica de la fiebre y sepa que una potente reacción febril ayuda al paciente a restablecer la armonía perdida entre los procesos que tienen lugar en su organismo.
La inquietud interior inherente al temor a la fiebre y sus complicaciones, de las que quizás se haya oído hablar en alguna oportunidad, se transmite lamentablemente con demasiada rapidez al paciente, dificultando con ello los procesos de curación.
Estas consideraciones son aplicables muy en especial a los estados febriles de los niños. Hay niños vigorosos que presentan temperaturas hasta de 41 grados y a los dos o tres días están completamente sanos. Los padres que tienen experiencia ya han aprendido a recibir con agrado los estados de alta fiebre que acompañan a las afecciones agudas, como la gripe, anginas, o las enfermedades infecciosas infantiles ?principalmente el sarampión y la escarlatina. Reconocen en ellos el gran vigor con el que sus hijos se defienden de la enfermedad.
Igual que todas las crisis por las que se atraviesa en la vida, también la fiebre viene frecuentemente acompañada de manifestaciones desagradables. Puede causar una considerable afluencia sanguínea al cerebro con dolores de cabeza bastante fuertes. 
Se sobrentiende que, o bien el médico o bien la madre, intentarán detraer la sangre de la cabeza, ya sea con compresas frías en las pantorrillas, o poniéndole al niño medias mojadas, o haciéndole lavados de agua tibia con vinagre.
También hay que tener en cuenta el hecho de que algunas enfermedades se tornan sólo peligrosas cuando presentan alguna inflamación sin la alta fiebre correspondiente. 
La fiebre es, por consiguiente, una exteriorización plena de sentido de la vitalidad del enfermo. 

El sarampión
Los padres que observan con atención el desarrollo de sus hijos tienen experiencia de que toda enfermedad infantil, siempre que se sobrelleve de modo adecuado, redunda en beneficio del niño. En el sarampión es donde se observa con mayor claridad. Un sarampión fuerte se presenta con una especie de esponjamiento de la piel y las mucosas, lo que produce constipado o catarro, conjuntivitis, tos con secreción de flemas y, sobre todo, un ablandamiento de las facciones. Los rasgos se tornan borrosos, de modo que a menudo se observa una transformación hacia una fisonomía casi grotesca. Pero, una vez transcurridos dos o tres días, la hinchazón desaparece y, tanto la fiebre como las manifestaciones catarrales de ojos, nariz y bronquios, disminuyen. Paulatinamente, pero siempre con mayor claridad, aparece una expresión hasta entonces desconocida en el rostro del niño y, transcurrido un tiempo, a los padres alertas les llama la atención que hasta el parecido al padre o a la madre, que había tenido hasta entonces el niño, ha disminuido también y que ha surgido un rostro nuevo de expresión más individual. Se observan también otros cambios en el niño y desaparecen particularidades y dificultades que se habían observado hasta entonces en su carácter. 
Evidentemente el niño ha entrado en una nueva fase de su desarrollo. 
Para expresarse con toda exactitud podría decirse: ?El niño ahora está mejor encarnado: su cuerpo y su alma han llegado a una mejor compenetración?. 
Sólo es posible hallar una explicación más precisa para estos sucesos si se profundiza en el estudio de la más íntima relación entre los procesos que ocurren en el ser humano. Con ayuda del proceso febril, el niño ha conseguido vencer ciertas características adoptadas por transmisión hereditaria, logrando así encontrarse a sí mismo. 
Su propio ser, aquello que representa su propia personalidad, se ha impuesto. -con la ayuda del sarampión y la cooperación de la fiebre-.
Con esto nos hemos acercado a la comprensión del verdadero sentido de este tipo de enfermedades: el Yo del niño, es decir, su propio ser, que actúa dentro de él mismo, hace uso del aumento de temperatura al que nosotros llamamos fiebre para lograr su realización. 
Es a través de esa experiencia como consigue hacerse dueño y señor dentro de su propio reino. 

La fiebre escarlatina
Todavía no se reconoce suficientemente que en el organismo humano toda manifestación fisiológica no es tan solo un fenómeno químico, sino que simultáneamente, es también un instrumento de los procesos anímico ? espirituales. 
Esto queda demostrado brevemente en el ejemplo de la fiebre escarlatina.
Cuando en su senda hacia una alta meta, que considera digna de esfuerzo, al hombre se le presentan obstáculos difíciles de superar, a veces exclama montando en cólera: "Estoy que exploto!" 
Es decir, está que "se sale de sus casillas", de su envoltura, en la que se siente aprisionado. Su rostro enrojecido, la vena frontal hinchada, demuestran que su conmoción se extiende también a todo su cuerpo físico. 
Su energía volitiva acumulada quizás se descargue dando un puñetazo en la mesa, y así como en una exteriorización volitiva de esta especie los músculos del brazo son los instrumentos de un alma con voluntad propia que se levanta en cólera, así reside también, por ejemplo en la cavidad muscular del corazón, o sea, en cada uno de sus latidos, la voluntad espontánea de vivir que se genera en nuestra alma. 
Sí, efectivamente todo proceso térmico fisiológico generado en nuestro cuerpo es un transmitir de las fuerzas ocultas espontáneas de nuestro ser espiritual y anímico, siempre y cuando disponga de carácter volitivo. 
El calor es el portal a través del cual nuestra voluntad de vivir, que tiene su origen en el núcleo de nuestro ser, invade nuestro cuerpo, anidando en nuestro mundo emocional.
Por eso no establecemos simplemente una comparación al darle a la fiebre la denominación de cólera o ira orgánica, instintiva o espontánea. 
En realidad, cada uno de los procesos febriles es motivado por un incremento de nuestra voluntad de vivir. 
El enfermo de escarlatina se libera literalmente de su "envoltura", de su piel enrojecida que frecuentemente cae a jirones en un justificado ataque de ira y toma posesión de su cuerpo, de esa corporeidad que puede oponerle más de un obstáculo y más de una traba oculta a la ocupación del alma y del espíritu. 
Ese enfermo está tratando con vehemencia de poner en consonancia con sus necesidades el "modelo" que le ha impuesto su corriente hereditaria, ya que no siempre le viene bien. Precisamente una enfermedad dramática como ésta nos ilustra sobre el motivo oculto anímico-espiritual de la fiebre. 
Por lo tanto, toda ingerencia violenta en los procesos febriles representa al mismo tiempo un choque para el ser espiritual del hombre, significa debilitar su voluntad de vivir.
La reincidencia de los perjuicios provocados al eliminar la fiebre de manera inadecuada, en lugar de guiarla con inteligencia, ejerce, especialmente en los organismos en desarrollo, una acción perniciosa sobre la evolución de la personalidad, creando disposiciones a la abulia, o sea, a debilitar la voluntad y a cohibir la iniciativa vital, pudiendo llegar incluso a conducir a estados de melancolía y depresiones en la edad madura. 
Ocurre exactamente lo contrario con aquellos seres humanos que, en su infancia, han logrado poner en consonancia su individualidad con el "instrumento cuerpo" en formación, valiéndose de los procesos patológicos que haya exigido el giro de su destino. Estos seres seguirán siendo más sanos físicamente y más elásticos anímicamente. 

Con respecto al problema de las vacunaciones
 
Partiendo de lo expuesto, nos encontramos ante un nuevo aspecto de la gran responsabilidad que debemos asumir al vacunar, sin reflexionar, a nuestros niños contra todas clase de enfermedades infantiles. 
Nuestro concepto de que cada una de las enfermedades infantiles desempeña una profunda misión en el destino evolutivo de la personalidad, demuestra que el eliminar artificialmente las posibles enfermedades no es tan beneficioso, y de ningún modo tiene aspectos tan positivos, como se desea ver hoy en día. 
Sin embargo, si con continuas vacunaciones evitamos al organismo del niño la típica controversia con las enfermedades infantiles, tan beneficiosa en la mayoría de los casos, asumimos en pago -según Rudolf Steiner-, en nuestra función de médicos y de educadores, la obligación de activar y armonizar las fuerzas anímicas de nuestros niños con medidas pedagógicas adicionales, tal como se hace por ejemplo en la pedagogía de las Escuelas Waldorf.
Por otra parte, el educador deberá tener conciencia de que toda medida pedagógica provoca reacciones. 
Así como, por ejemplo, los accesos de cólera de un padre, o la educación exclusivamente intelectual del colegio, debilitan y perjudican el organismo infantil, la formación del individuo dirigida a cultivar y desarrollar su intelecto en equilibrio armonioso con su centro emocional y su voluntad, actúa fortaleciendo la relación entre el cuerpo y el alma y acrecienta con ello la resistencia del organismo contra las tendencias patológicas. 
No se ha reconocido aún lo suficiente la benéfica influencia que desempeña a este respecto, por ejemplo, la euritmia, adaptada al organismo en desarrollo y cuya aplicación es ya posible en la edad preescolar.
Nos limitamos aquí al ejemplo del sarampión y la escarlatina para exponer el sentido oculto de las enfermedades infantiles. 
Aquél que comprenda el encadenamiento fundamental aprenderá a ver los maravillosos procesos de la fiebre con otros ojos. 
Los observará con esmero y atención, pero ya no tratará de intervenir prematuramente y de manera abrupta en el curso de la curación partiendo de estrechos temores. 
El lugar del temor lo ocupará la admiración hacia estos sabios procesos de la naturaleza, así como la confianza en las fuerzas vivas de cada ser humano en desarrollo, que está tratando de abrirse paso hacia su corporeidad de las más variadas e individuales maneras. 

Artículo publicado en Perceval - Revista Espiritual de Occidente Nº 4  - Editorial Antroposófica

martes, 2 de abril de 2013

la ConVivencia Escolar

Convivencia... Viviendo Con

Cómo se logra una buena convivencia escolar?

  •   implementando acciones donde los códigos transmitidos por:
- familias
- grupo docente
- alumnado
y
- comunidad social 


  se encuentren en armonía. 


Todos los actores de la escena educativa tienen vital importancia.
Los niñ@s aprenden viviendo , haciendo , con otros.
Y la manera mas creativa de hacer es la de base lúdica. Tanto para niños como para los adultos 


Awka


miércoles, 27 de marzo de 2013

La inteligencia y la Creatividad.. el hemisferio derecho


La Resonancia con la Conciencia Cósmica.


La conciencia humana está dividida en cuatro niveles de capas. Normalmente nosotros usamos la conciencia revelada. No obstante, hay conciencias ocultas tales como las subconciencias o  inconsciencias individuales, subconciencias colectivas, y la conciencia cósmica, bajo la conciencia revelada.

Se dice que la subconciencia o lo  inconsciente fue descubierta por Freud. Lo que él definió como el subconsciente representa un deseo o emoción reprimida del individuo. Jung discutió la existencia de las imágenes que son compartidas por todos los seres humanos y que no se originan de la acumulación de historias de los individuos. Formuló la idea de la subconciencia colectiva, la cual existe en dominio de la inconciencia compartida universalmente por todos.

A través de muchos años de estudios de psicoanálisis, Jung se convenció de que la subconciencia no significa un dominio en donde las emociones o deseos reprimidos descansan, sino una fuente de ideas que brotan sin fin. Este es el inicio de la nueva psicología de la conciencia. 
Jung afirmaba que las personas todas están enlazadas unas con otras a través de una red de inconciencia. 
Afirmaba que las memorias antiguas brotan en la subconciencia de todos, sin tener en cuenta si la persona es educada o no. 
Tales memorias surgen abruptamente a través de las imágenes las cuales nunca hemos percibido por medio de nuestros sentidos ordinarios. 
Decía que las personas mantienen sabiduría antigua en sus mentes, mientras se enlazan con el cosmos completo a través del dominio de la inconciencia.
 
Y, por supuesto, es la facultad del cerebro derecho que permite surgir a la subconciencia y nuestra sabiduría oculta.

No obstante, la doctrina de Jung también tenía un límite. Jung decía que toda la subconciencia colectiva que existe más allá de la conciencia de uno estaba almacenada en el cerebro de los recuerdos, mientras que Peter Lorie discutía que uno puede resonar con la conciencia cósmica más allá del cerebro de uno y puede obtener la información sin fin desde el cosmos. Esta doctrina de Lorie llegó a ser más influyente hace poco.

 El cuerpo humano, como íntegro o entero, trabaja como un computador. El cerebro funciona como un microprocesador. Las células y los órganos trabajan como terminales e impresoras. La estructura nerviosa que se conecta a cada uno de aquellos, funciona como los circuitos electrónicos que transmiten la información. 
Los estímulos del exterior, como la luz, sonido, y calor, así como también la información, son entregados al cerebro a través de los ojos, la nariz, y la piel. 

A través de este proceso, la información tri-dimensional es entregada al cerebro izquierdo, mientras que la información de la cuarta dimensión que no es percibida por los cinco sentidos del cerebro izquierdo, es entregada al cerebro derecho.
 
Ya que el cerebro izquierdo es el cerebro conciente, nosotros estamos concientes de la información que entra en éste. 
Sin embargo, por lo general no podemos estar concientes de la información de la cuarta dimensión. 
El cerebro derecho inconscientemente recibe la información entregada a través de las ondas. Pero esta información por ondas no puede ser entregada concientemente al cerebro izquierdo. 
No obstante, una vez que entra al Estado Alterado de la Conciencia, la información por ondas es traducida a imágenes y pasa sobre el dominio conciente.
 
De esta manera, la gente puede desarrollar el subconsciente, la habilidad potencial oculta en el cerebro derecho, entrando en el Estado Alterado de la Conciencia. 

Nosotros podemos ser un medio para obtener la información del cosmos. 
La información que es obtenida en esta forma luego es presentada como intuición e inspiración.

 La Era del Cerebro de Imaginación Ha Llegado



 Los Niveles de la Conciencia
 

Conciencia
Revelada
Subconciencia
Individual
Subconciencia colectiva
Conciencia Cósmica


(de la Ciencia de la Inteligencia y la Creatividad.. dr Shichida  )






martes, 28 de agosto de 2012

el método Montessori

“Los niños y niñas aprenden por sí solos” 
es el principio que rige este mètodo en palabras de  la Doctora Montessori , quien desarrolló el concepto de:  

“Ambientes preparados, donde los alumnos eligen libremente dentro de un número de actividades apropiadas para su desarrollo"

 "La palabra Educación no debe ser entendida como enseñar, 
sino cómo ayudar al desarrollo psicológico del niño.  
Ya no se debe pensar en impartir conocimientos  
sino que se debe tomar un nuevo camino que busque 
 liberar el potencial humano que todos tenemos" 
María Montessori


Un futuro de éxitos se proyecta siempre y cuando uno tiene autoestima desde temprana edad.  
El programa Montessori  está basado en actividades no competitivas que ayudan al niño en el desarrollo de su propia imagen y al afianzamiento de su confianza para enfrentar retos y cambios con optimismo.
 Los maestros imparten las lecciones individualmente o en pequeños grupos
abordando una amplia variedad de temas de acuerdo con los intereses del alumno
 Existen reglas y límites que no pueden ser traspasados de ninguna manera y son explicados clara y lógicamente a los pequeños. La guía permanece en el fondo observando, ayudando, presentando al niño los nuevos materiales que a él le han interesado o que piensa le puedan interesar, interfiriendo en las relaciones entre los niños solamente cuando es absolutamente necesario. Existen "círculos" en donde todos los niños juntos observan temas de interés general. El respeto es mutuo en todo momento y no se aplican castigos sino consecuencias lógicas.

 El método nació de la idea de ayudar al niño a obtener un desarrollo integral, para lograr un máximo grado en sus capacidades intelectuales, físicas y espirituales, trabajando sobre bases científicas en relación con el desarrollo físico y psíquico del niño.
María Montessori basó su método en el trabajo del niño y en la colaboración adulto
- niño. Así, la escuela no es un lugar donde el maestro transmite conocimientos, sino un lugar donde la inteligencia y la parte psíquica del niño se desarrollará a través de un trabajo libre con material didáctico especializado.
 
Todo el material utilizado en Montessori, proporciona conocimiento al niño de una manera sistemática, en forma que el orden se hace evidente y se ayuda al niño a analizar el mecanismo y funcionamiento de su trabajo.

 Los principios de la filosofía Montessori se fundan directamente en las leyes de la vida. El niño posee dentro de sí, desde antes de nacer, directrices para desarrollarse psíquicamente. Los adultos somos simples colaboradores en esta construcción que hace de sí mismo. El niño necesita del amor y cuidado de sus padres, pero necesita también que el adulto le proporcione un medio ambiente preparado en donde sea posible la acción y la selección. 

"Nadie puede ser libre a menos que sea independiente" 


 La Dra. Montessori sostenía que cada individuo tiene que hacer las cosas por si mismo porque de otra forma nunca llegará a aprenderlas. 
Un individuo bien educado continúa aprendiendo después de las horas y los años que pasa dentro de un salón de clase, porque esta motivado interiormente por una curiosidad natural, además del amor al aprendizaje.

Ella pensaba, por lo tanto, que la meta de la educación infantil no debe ser llenar al niño con datos académicos previamente seleccionados, sino cultivar su deseo natural de aprender.
“A los niños se les enseña”. Esta verdad simple pero profunda, inspiró a Montessori para buscar la reforma educativa (metodología, psicología, enseñanza, y entrenamiento del profesor) basado todo, en su esmero por fomentar que es uno mismo quien construye su propio aprendizaje, por lo que cada pedazo de equipo, cada ejercicio, cada método desarrollado, fue basado en lo que ella observó, en lo que los niños hacían "naturalmente", es decir, relacionados con la capacidad (casi sin esfuerzo) de los niños, para absorber conocimiento de sus alrededores, así como el interés que estos tenían por materiales que pudieran manipular por sí mismos, sin ayuda de los adultos.


 Según María Montessori, los niños absorben como “esponjas” todas las
informaciones que requieren y necesitan para su actuación en la vida diaria. El niño aprende a hablar, escribir y leer de la misma manera que lo hace al gatear, caminar, correr, etc, es decir, de forma espontánea.
La Dra. Montessori no estaba de acuerdo con las técnicas rígidas y, frecuentemente, crueles que se utilizaban en Europa. 
Basó sus ideas en el respeto hacia el niño y en su capacidad de aprender, partía por no moldear a los niños como reproducciones de los padres y profesores

 En las escuelas tradicionales los niños reciben la educación de manera frontal. Hay un maestro frente al grupo (cuyos integrantes son de la misma edad) y éste se dirige a ellos de manera grupal, por lo que el avance en el programa de estudios es colectivo. Al ser de esta manera, algunos niños se quedan con lagunas en su educación a pesar de la buena voluntad del maestro. En las escuelas Montessori, en cambio, "La meta de la educación debe ser cultivar el deseo natural por aprender”, por lo que se manejan varios grados en cada grupo y existe diversidad de edades.
Los niños más grandes ayudan a los pequeños, los cuales a su vez retroalimentan a los mayores con conceptos ya olvidados.
Cada parte del equipo, cada ejercicio, cada método desarrollado, se basó en sus observaciones de lo que los niños hacían "naturalmente", por sí mismos, sin ayuda de los adultos. 
Por lo tanto, este método de educación es mucho más que el uso de
materiales especializados, es la capacidad del educador de amar y respetar al niño como persona y ser sensible a sus necesidades.

 El educador ejerce una figura de guía, que potencia o propone desafíos, cambios y/ o novedades.

El ambiente Montessori no incita a la competencia entre compañeros, en cambio, se respeta y valora el logro de cada alumno en su momento y ritmo oportuno.

El silencio y la movilidad son elementos indispensables en esta metodología. 

Los niños pueden mover sus mesas, agruparlas o separarlas según la actividad, todo el mobiliario es adecuado al tamaño del niño, siendo las manos las mejores herramientas de exploración, descubrimiento y construcción de dichos aprendizajes.

El error, equivocación o falta, es considerado como parte del aprendizaje, por ello, no es castigado, resaltado o señalado, sino, valorado e integrado como una etapa del proceso. 
Se suele estimular a que el niño haga siempre una auto-evaluación


 Los principios básicos fundamentales de la Pedagogía Montessori son:la libertad, la actividad y la individualidad.


 Otros aspectos abordados en ésta metodología son:

el orden, la concentración, el respeto por los otros y por sí mismo, la autonomía, la independencia, la iniciativa, la capacidad de elegir, el desarrollo de la voluntad y la autodisciplina.

El método Montessori esta inspirado en el humanismo integral, que postula la formación de los seres humanos como personas únicas y plenamente capacitadas para actuar con libertad, inteligencia y dignidad.

Es considerado como una educación para la vida y se sirve de los siguientes aspectos para lograrlo:

- Ayuda al desarrollo natural del Ser Humano.

- Estimula al niño a formar su carácter y manifestar su personalidad, brindándole seguridad y respeto.

- Favorece en el niño la responsabilidad y el desarrollo de la autodisciplina,
ayudándolo a que conquiste su independencia y libertad, esta última como
sinónimo de actividad, libertad para ser y pertenecer, para escoger, para instruir, para desarrollarse, para responder a las necesidades de su desarrollo. 

-Libertad para desarrollar el propio control.

- Desarrolla en el niño la capacidad de participación para que sea aceptado.

- Guía al niño en su formación espiritual e intelectual.

- Reconoce que el niño se construye a sí mismo.

 Elementos que se utilizan para llevar a cabo la metodología Montessori:

 -El ambiente preparado
 Se refiere a un ambiente que se ha organizado cuidadosamente para el niño, para ayudarle a aprender y a crecer. Este ambiente esta formado por dos factores: 
(a) el entorno  y (b) el material, preparado de una manera tal que desenvuelvan en él las partes social, emocional, intelectual, la comprobación y necesidades morales de un niño, pero también que satisfaga las necesidades de orden y seguridad, ya que todo tiene su lugar apropiado.
 
La Dra. Montessori comprobó que preparando el medio ambiente del niño con los materiales necesarios para su periodo de desarrollo en todas las áreas posibles y dejándole escoger su material de trabajo, abriría el camino para un desarrollo completo de su ser, 
"Libertad de elección en un medio ambiente preparado"

 El Papel del docente:

La Dra. Montessori siempre se refirió a las maestras como "Guías" y su papel se diferencia considerablemente del de la maestra tradicional.
Ella ante todo tiene que ser una gran observadora de los intereses y necesidades individuales de cada niño.
La interacción de la guía, los niños y el ambiente da como resultado que no existan dos salones Montessori idénticos en su rutina. 
Cada uno refleja las características individuales de cada guía y de cada grupo de niños.
Algunas guías usan únicamente los materiales diseñados por la Dra. Montessori, otras, en cambio, desarrollan ellas mismas materiales nuevos o adaptan materiales educativos al salón de clases Montessori

Características de la guía
- Conocer a fondo cada una de las necesidades intelectuales, físicas y psicológicas en cada periodo de desarrollo del niño.

- Debe ser capaz de guiar al niño dentro del salón de clases hacia el material o actividad que se requiera para lograr un desarrollo armónico y adecuado a su edad.

- Debe conocer y manejar correctamente el uso y los objetivos de cada material que se encuentre en el espacio.

- Indicar de modo claro y exacto el uso de los objetos y materiales.

- Ser activa cuando se pone al niño en contacto con el material por primera vez y pasiva cuando este contacto ya se ha dado.

- Debe mantener el ambiente siempre limpio y ordenado.

- Atender y escuchar en donde se le llama y respetar el trabajo y los errores de quienes trabajan.

- Deben despertar en el niño, su independencia e imaginación durante su
desarrollo.

- Generar en él autodisciplina, bondad y cortesía.

- Guiar al niño para que éste aprenda a observar, a cuestionarse y a explorar sus ideas de forma independiente, motivando su interés por la cultura y las ciencias 

 Las cuatro áreas del método Montessori

 Vida práctica
Está considerada la parte más importante del salón, ayuda al niño a desarrollar coordinación, concentración, independencia, orden y disciplina. Abarca los ejercicios para la relación social, la tolerancia y la cortesía, el control perfecto y refinamiento del movimiento.

Educación sensorial
Se refiere al desarrollo y al refinamiento de los cinco sentidos: vista, sonido, tacto, olor y gusto. El propósito de los ejercicios es educar los sentidos, así el niño puede aprender sobre el ambiente, y ser capaz de discriminar sus aspectos más sutiles.

        Habilidades de la lengua, lectura y escritura
        El primer paso hacia la lectura y la escritura es sensorial.
Los niños utilizan su dedo índice para conocer sensorialmente cada letra a través del uso de letras contorneadas con papel de lija. 
Esto les ayuda a reconocer las formas geométricas, al mismo tiempo que desarrolla su destreza y aprende las letras fonéticamente. 
Luego se sustituye el dedo por un lápiz para más adelante, escribir.
El aprendizaje de la lectura y la escritura se logra en el niño de forma natural. Al convivir e intercambiar experiencias con compañeros mayores que ya leen y escriben, propicia en el niño su deseo de hacerlo. Según las habilidades e intereses propios de su edad, se creará una atmósfera que favorece su desarrollo.


Matemáticas, introducción a los números
Una vez más la introducción a los números y a las matemáticas es sensorial.
El niño aprende a asociar los números a las cantidades, trasladándose gradualmente a formas más abstractas de representación. 
La educación temprana de este sentido, ayuda al niño a poner la base para la lectura y el aprendizaje de las matemáticas. 
Las actividades desarrolladas con los materiales sensoriales hacen que el niño pase “de lo concreto a lo abstracto” y le ayude a discriminar tamaños, colores, formas, peso, etc 

 

 
Montessori
Tradicional

Énfasis en: estructuras cognoscitivas y desarrollo social.

Énfasis en: conocimiento memorizado y desarrollo individual.

La maestra desempeña un papel facilitador en la actividad del salón. El alumno es un parti- cipante activo en el proceso enseñanza / apren- dizaje.

La maestra desempeña un papel dominante y activo en la actividad del salón. El alumno es un participante pasivo en el proceso enseñanza / aprendizaje.
El ambiente y el método Montessori alientan la autodisciplina interna.
La maestra actúa como la fuerza principal de la disciplina externa.
La enseñanza individualizada y en grupo se adapta a cada estilo de aprendizaje, según el alumno.
La enseñanza siempre es grupal. Está hecha de acuerdo a la necesidad de los profesores.
Grupos con distintas edades.
Grupos de la misma edad.
Los niños son motivados a enseñar, colaborar y ayudarse mutuamente.
La enseñanza es labor de la maestra y la colaboración no se motiva.
El niño escoge su propio trabajo de acuerdo a su interés y habilidad.
La estructura curricular para el niño está hecha con poco enfoque hacia el interés del niño.

El niño formula sus propios conceptos del material autodidacta.
El niño es guiado hacia los conceptos por la maestra.
El niño trabaja durante el tiempo que quiera en los   proyectos   o   materiales   escogidos.
Al niño se le da un tiempo específico, limitando su trabajo.
El niño marca su propio paso o velocidad para aprender.  Establece su propia norma con la información adquirida.
El paso de la instrucción es usualmente fijado por la norma del grupo o por la profesora.
El niño descubre sus propios errores a través de la retroalimentación del material.
Si el trabajo es corregido, los errores son usualmente señalados por la profesora.
El aprendizaje es reforzado a través de la repetición de una actividad e internamente el niño recibe el sentimiento del éxito.
El aprendizaje se refuerza externamente mediante la memoria, repetición y recompensa o desaliento.
Material multisensorial para la exploración física.
Pocos materiales para el desarrollo sensorial y la manipulación concreta.

Programa organizado para aprendizaje del cuidado propio y del ambiente (limpiar zapatos, fregar, etc.).

Menos énfasis sobre las instrucciones del cuidado propio y el mantenimiento del aula.
El niño puede trabajar donde se sienta confortable, donde se mueva libremente y hable en voz baja, sin molestar a los compañeros. El trabajo en grupos es voluntario.
A los niños usualmente se les asignan sus propias sillas estimulando el que se sienten quietos y escuchen durante las sesiones en grupos.
Organizar el programa para los padres, entender la filosofía Montessori y participar en el proceso de aprendizaje.
Los padres voluntarios se involucran solamente para recaudar dinero o fondos. No participan en el entendimiento del proceso de aprendizaje.