..................................Cambiando Paradigmas .... Psicóloga. Verónica D. Montes ................
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domingo, 19 de mayo de 2013

Las enfermedades en la infancia.. medicina antroposófica

Todavía hoy recuerdo con claridad el paño rojo sobre la lámpara. A pesar de haber transcurrido más de 40 años desde mi sarampión, aún persisten imágenes nítidas de aquellos momentos. Estar transitando una enfermedad eruptiva en aquella época era todo un acontecimiento en el que se mezclaban momentos de fastidio por la enfermedad y otros esperados como la visita de las tías que siempre traían revistas nuevas o algún juguete.
Por aquellos años no teníamos televisor, y cuando me sentía mejor y ya había leído todas las revistas, ejercitaba mi imaginación con las manchas de humedad de la pared.
Todas estas vivencias formaron parte de mi infancia, siempre bajo la figura tranquilizadora de mamá, quien pacientemente alargaba los pantalones después de cada fiebre, porque en aquella época la fiebre y las enfermedades eruptivas eran parte de la infancia de todos los niños.
Hoy, en el siglo XXI, parecería que los progresos científicos de las ultimas décadas, que permitieron evitar el padecimiento de ciertas enfermedades a través de las vacunas, han producido una nueva clasificación de las mismas y, con una visión estrecha, se podría concluir que si es posible evitarlas es porque son malas y sus complicaciones más graves de lo que parecen. En esta línea de pensamiento se tiende a combatir los síntomas naturales de defensa del organismo como si fueran la verdadera enfermedad, por ejemplo la fiebre.
Como padres, nada nos genera más angustia que ver a un hijo enfermo. Ver a nuestro pequeño en aparente estado de indefensión debiendo soportar el trance de la infección hace que nos invada un sentimiento de impotencia y, si pudiéramos, seriamos capaces de tomar su lugar para evitarle el sufrimiento.
Ante este cuadro muchos padres, presionados por el miedo e influenciados por la costumbre de eliminar los síntomas, tratan desesperadamente de bajarle la fiebre al niño a cualquier precio y le practican baños de agua fría, compresas heladas y utilizan medicamentos antitérmicos, a veces más de uno y en altas dosis, para asegurarse que la temperatura se normalice lo mas rápido posible.
Así, en la desesperación, eliminan la primera respuesta efectiva del organismo ante la infección, como si a ese pequeño que está intentando balbucear sus primeras palabras lo hicieran callar violentamente.
Debemos comprender que la fiebre es un mecanismo inicial de respuesta, común a todas las infecciones, que permite defenderse al organismo mientras comienza a organizarse la respuesta específica de los anticuerpos que a veces puede tardar varios días en ser efectiva. La ciencia ha comprobado en trabajos de investigación que por cada grado de elevación de la temperatura corporal la replicación viral disminuye exponencialmente.
Para la medicina de concepción antroposófica las enfermedades infantiles acompañadas de fiebre cumplen un rol fundamental en el desarrollo del niño. El desafío de tener que enfrentarse a organismos ajenos a su individualidad obligan al niño a ejercer acciones de defensa en las que interviene su Yo a través de una voluntad orgánica que no es consciente pero que fortalece y afianza la Voluntad (consciente) en cada triunfo sobre la enfermedad, preparándolo para los desafíos y dificultades que se le presentarán en la vida futura.
En la lucha contra las enfermedades infecciosas, se activan procesos en el cuerpo, como la fiebre y la inflamación, que producen destrucción y eliminación de proteínas. Este hecho representa para el niño la oportunidad de renovar su constitución corporal formada a partir de las proteínas que aportaron sus padres en la concepción, y así construir su cuerpo con nuevas proteínas que posean un exclusivo sello propio. Por lo tanto, un niño con sus procesos febriles cambia sus proteínas y llega a los 7 años con un cuerpo renovado, totalmente adecuado a esa personalidad única e irrepetible.
Si miramos al Ser Humano desde la visión antroposófica, en su estructuración cuaternaria, con un Cuerpo Físico o térreo, con un Cuerpo Vital o acuoso, con un Cuerpo Astral o cuerpo de sensaciones sustentando en el organismo aéreo y un Espíritu u Organización para el Yo manifestado en el organismo calórico, comprenderemos mejor la acción del Yo en la fiebre, como también la participación de éste en el sistema inmunológico que representa lo más elevado de nuestra individualidad corporal, capaz de discernir eficientemente lo que es propio de lo que es ajeno. Si consideramos los procesos febriles en toda su magnitud y actuáramos respetándolos como hechos naturales con consecuencias trascendentes estaríamos contribuyendo al desarrollo adecuado de nuestros hijos.
La práctica médica diaria nos muestra que los niños de los últimos años poseen menos defensas naturales; bastaría comparar el recuento de glóbulos blancos de niños sanos actuales con registros de hace 20 años y veremos una marcada disminución en los primeros.
Vivir en la sociedad del siglo XXI implica gozar de grandes beneficios pero también resignar ciertas libertades. Por un lado, el desarrollo tecnológico nos permitió mejorar cada vez más la calidad de vida y extender las expectativas de vida. Por otro lado, estamos obligados a vivir en un ambiente cada vez más artificial y contaminado, además debemos cumplir con programas de vacunación obligatorios para nuestros hijos que los privan de la posibilidad de contraer las enfermedades infantiles habituales que representaban un antes y un después en su desarrollo.
Debemos considerar también el tipo de alimentación que podemos ofrecer, con frutas y hortalizas, carnes y cereales tratados para su conservación, con lo que se pierde muchas veces la condición de producto fresco. Hasta la leche, el clásico alimento de los niños, se comercializa esterilizada (libre de bacterias); y si pretendemos aportarles lactobacilos debemos comprarlos por separado en yogures y alimentos probióticos que están adicionados con edulcorantes y conservantes químicos. De esta manera, reducimos drásticamente el ingreso al organismo de pequeñas cantidades de bacterias contenidas en los alimentos naturales que son útiles para estimular las defensas a través del intestino.
Si a ese panorama sumamos el abandono precoz de la lactancia materna y el ingreso temprano de bebes muy pequeños a los jardines maternales, exponiéndolos así a infecciones virales frecuentes antes de que estén capacitados para defenderse, obtendremos como resultado a niños inmunológicamente débiles con una muy aumentada probabilidad de padecer enfermedades alérgicas, asma y enfermedades autoinmunes, siendo también más propensos al cáncer durante la vida adulta.
Para quienes vivimos en la ciudad resulta casi imposible escapar de esta realidad, entonces debemos tratar de reducir los impactos negativos sobre la inmunidad de nuestros hijos con acciones simples pero concretas. Por ejemplo:
  • Ofrecer una alimentación lo más natural posible, eligiendo alimentos frescos y si es posible orgánicos; con un mínimo contenido de aditivos. Recomendamos leer la composición de los alimentos envasados.
  • Prolongar la lactancia materna hasta mas allá del año de vida.
  • Desalentar el consumo de golosinas, jugos artificiales y comida chatarra.
  • Retrasar el ingreso de niños muy pequeños a jardines maternales.
  • Respetar la evolución natural de las enfermedades febriles evitando el uso de antitérmicos, dando así al organismo la posibilidad de crear defensas adecuadas.
  • Evitar el uso indiscriminado de antibióticos; recordemos que más del 90 % de las enfermedades infantiles son virales y no son necesarios.
  • Evitar la aplicación de vacunas fuera de las estrictamente obligatorias. Reclamar al medico la aplicación de toda nueva vacuna que aparece es distraer la inmunidad del niño, y en algunos casos, quitarle la oportunidad de padecer enfermedades benignas en la infancia que pueden ser graves en el adulto. Ninguna nueva vacuna garantiza inmunidad de por vida; por lo tanto, si evitamos un padecimiento para el cual está preparado en la infancia lo desprotegeremos en la vida adulta. La única inmunidad duradera es la que se adquiere con la enfermedad.
  • Estimular las actividades que impliquen contacto con la naturaleza, evitar la vida sedentaria moderando el tiempo de exposición ante computadoras y televisores.
  • No fomentar las actividades intelectuales en niños pequeños, ya que desgastan la vitalidad que necesitan para sus defensas y su crecimiento.
Sabemos que podemos considerar muchas medidas más, pero si comenzamos a poner en practica las que están a nuestro alcance, estaremos orientando ya a nuestros hijos hacia un futuro más saludable.
Miguel Ángel Fernández (médico pediatra de orientación antroposófica)

jueves, 23 de febrero de 2012

Como aprenden los niños y niñas de hoy?

Vemos varios ejes de denominadores comunes en cuanto a los niños, especialmente los nacidos después del año 2005:

- A nivel físico, su metabolismo está cambiando, como si su ATP procesara más energía con menos comida y horas de sueño. Su hiperestesia (sobre atención de sus cinco sentidos) es más alta también.
 
- Su Inteligencia Emocional (IE) es más desarrollada, así como de la activación del lóbulo frontal. Llama la atención su nivel de empatía, su capacidad de supra-observación y su capacidad de asociatividad.
 
- Algunos poseen un nivel intuitivo fuera de lo común, lo que llamamos la Inteligencia Energética o Intuitiva (IEI) debido a la facultad de estar más a menudo que los adultos en ondas cerebrales alfa y theta.
 
-Algunos presentan la capacidad interdimensional o multidimensional o pluridimensional, relativa a una inteligencia capaz de conectarse con los campos mórficos (morfic fields) y a una inteligencia trascendente descrita por los doctores Gardner y Armstrong (también llamada Inteligencia Existencialista por algunos psicólogos).
 
-Presentan en general las facultades de auto-desarrollo descrita por el Dr. Abraham Maslow. Es decir son autodidactas y autónomos desde temprana edad.
 
-Aprenden con las diferentes inteligencias múltiples; la menos favorita la lingüística-verbal justamente es la más empleada a menudo en el contexto escolar.
 
-Presentan en general una gran precocidad cognitiva y madurez psico-emocional.

- poseen un pensamiento global y no lineal


Una de las principales caracteristicas de los niños y niñas, y jovenes de hoy es la capacidad de "captacion holistica", su modo de percibir y atender es de manera global, asi como pueden atender varias cosas al mismo tiempo tambien pueden leer de la misma manera.. Prueba leer el siguiente cartel de manera lineal y de manera global :)
 
 

miércoles, 18 de enero de 2012

Sonido - Luz - Forma, la triada de la educación del Tercer Milenio

 “Es la triada de la educación del Tercer Milenio”, repite y repite otra vez Ivette Carrión, directora de ASIRI Sac de Lima, Perú. En Geometría Sagrada, es representada por la triada de Amor, Sabiduría y Voluntad”.
  
Es la Triada Armónica Universal que necesitamos no sólo los niños de hoy, sino todos los seres humanos, más aun en esta época de cambios tan rápidos


Luz
tetraedro
fuego
amor
rojo

Sonido
octaedro
aire
sabiduría
amarillo

Forma
cubo
tierra
voluntad
verde


Aplicaciones Educativas:
Luz, en la educación vendrá a ser toda actividad y visualización relacionada a la luz, arte, color, cromoterapia, gemoterapìa, mandalas, etc.
Sonido, en la educación vendrá a ser toda actividad y visualización relacionada a la música, escucha conciente de los sonidos, respiración y voz, sonidos de la naturaleza, círculos de sonidos, cuencos tibetanos y de cristal, digeridoo, sonoterapía, etc.…
Forma, en la educación vendrá a ser toda actividad y visualización relacionada a las estructuras, la Geometría Sagrada, los movimientos, los bailes, el espacio, etc.


Los sonidos armónicos, los ritmos, la melodía y la utilización diaria de la voz permiten:
  1. estimular la conexión entre los hemisferios del cerebro
  2. despertar, activar y armonizar la secreción hormonal de las glándulas
  3. proveer bienestar y relajación.
Los ritmos ayudan a “enraizar” y conectar con la Tierra; la melodía desarrolla el cuerpo emocional; y la armonía musical en general eleva el espíritu.

 Platón consideraba a la música como materia de primer orden en la educación, a causa de que el ritmo y los sonidos son especialmente apropiados para adentrarse en el alma y conmoverla. De aquí yacía la importancia de que los sonidos fueran armónicos y saludables, ya que así también inspiraría en quien lo escuchase cualidades buenas, virtuosas y el gusto por todo lo bello


Hay una estrecha relación entre la música, la voz, los mantras y las glándulas endocrinas.
Los sonidos armónicos y todo trabajo con la voz ayudan a regular la secreción hormonal y favorecen a un buen funcionamiento de las glándulas en general, en especial de la tiroides.
Ciertos sonidos estimulan la segregación natural de serotonina la cual es un afrodisíaco y antidepresivo; la dosis periódica de algunos sonidos provoca estados de felicidad y muchos otros efectos positivos, afirma Maria del Arco. (http://mariadelarco.multiply.com/journal/item/15 y http://es.wikipedia.org/wiki/Serotoni)

 La glándula timo regula el vitalismo del niño. Cuando esta glándula está activa, el organismo no envejece. La hormona tímica tiene una importancia extraordinaria en el funcionamiento del sistema inmunológico. Se sabe que es capaz de modificar a los linfocitos procedentes de la médula ósea en linfocitos madurados T que son los agentes de una variedad de respuestas inmunológicas extraordinariamente eficaces.
Los sabios médicos de la antigüedad decían que la vocal “Aaaa” cuando es pronunciada
sabiamente tiene el poder de hacer vibrar la glándula timo. Los viejos médicos de la antigüedad utilizaban aquel sabio mantra tan vulgarizado por la gente, llamado ABRACADABRA para conservar activa la glándula timo durante toda la vida. Decían que prolongaban el sonido de la vocal “Aaaa”.



La importancia del Sonido en la Educación
¿Por que los niños y niñas necesitan sonidos musicales?
El sonido a través de la música es muy importante porque genera orden y ritmo. Los fluidos que tenemos dentro del cuerpo crean un sonido y establece el ritmo y orden que cada célula de nuestro cuerpo debe expresar. Los seres humanos somos musicales en toda muestra conformación, es por ello que para recordar el orden que tenemos dentro, debemos igualmente  manifestarlo afuera. Existen diferentes tipos de sonido y éstos se encuentran hasta en el silencio.
Cuando un niño no es armonioso en su sentir, pensar y actuar es por que ha olvidado su ritmo, es necesario devolvérselo a través del sonido musical.


Despertar la armonía en los niños y niñas
A través del sonido, despertamos en los niños la armonía de sus campos físico, mental y espiritual. En el sonido encontramos herramientas para laborar con:

 1. La música y los instrumentos musicales que nos armonizan y crean la melodía necesaria para encontrarnos frente a frente con  nosotros mismos. Tocando un instrumento musical nos disponemos al encuentro con esa parte divina que tenemos todos y que nos hace parte del cosmos; a través de su melodía, nos transportamos a un mundo de creación donde se hace participe la naturaleza para recrear nuestra mente, nuestras emociones y sentirnos en armonía con nosotros mismos.

2. El baile que nos da coordinación, ritmo, ubicación dentro de un espacio y nos refresca la memoria. Dentro del baile encontramos el silencio y un punto de encuentro con nosotros mismos, porque sólo a través del silencio podemos recrear nuestra verdadera luminosidad. Con el baile también estamos más cerca al reconocimiento con nuestro ser interno, ya que lo hacemos en silencio, además de colaborar con nuestra atención y concentración para estar en paz con nosotros mismos.

3. El canto es un ejercicio que alimenta nuestra alma y predispone al orden. El canto le da fuerza al niño, agudiza el sentido auditivo,  crea la melodía y marca también un ritmo. Cuando el ser humano canta, esta creando una vibración y esperando una respuesta del Universo. El ser humano canta para expresar su sentir. Dentro del canto encontramos como nos menciona la Dra. Ángela Torres de Fernández Dávila con su método musical, el mundo de la sonoridad, desarrollando la pronunciación, la articulación, la entonación y  la modulación. 
Además a nivel físico la música influye sobre nuestro ritmo respiratorio, la presión arterial, las contracciones estomacales, niveles hormonales y ritmos eléctricos de nuestro cerebro.

EURITMIA

 el Arte de la ARMONIA y la BELLEZA en los Movimientos

 "La euritmia, como arte del movimiento, fue creada en 1912 por el antropólogo y filósofo austriaco Rudolf Steiner quien la introduce en la primera escuela Waldorf que funda en 1919 en Stuttgart, Alemania. 

la euritmia curativa:  trabaja en el fortalecimiento y la recuperación de la salud del individuo;la euritmia artística: que tiene como principal objetivo la expresión artística y la euritmia pedagógica: que se centra en educar la organización corporal, establecer el dominio sobre la lateralidad, la coordinación motora gruesa y fina, ritmo y posturas. 

También incluye música, historias, poesías, cuentos de hadas, leyendas y literatura en general.
 La euritmia propone un movimiento lleno de sentido que hace visible la belleza y la armonía que hay tanto en el  macro como en el microcosmos. Al practicar la euritmia, todo el cuerpo humano se convierte en un instrumento fluido que habla, canta y hace visible lo que a veces solo se intuye. 

En la EURITMIA PEDAGOGICA , el movimiento corporal toma raíz en la experiencia interior, a la vez que busca leyes objetivas de expresión a través del cuerpo, que es el instrumento principal con el que se trabaja en euritmia.
 la euritmia se utiliza como instrumento artístico para expresar lo que vive en una poesía, un texto o una obra musical.  En este sentido, la euritmia está hermanada con la danza y el teatro.
Dentro de los objetivos pedagógicos eurítmicos se encuentra, por ejemplo, un trabajo con el espacio y el propio cuerpo que incluye la comprensión dinámica de la geometría y en este contexto, la música instrumental acompaña los diversos ejercicios eurítmicos.

La educación actual tiende a dar gran peso a “qué” aprenden los niños y a buscar una forma de evaluación objetiva y deja en un segundo plano la pregunta de “cómo” aprenden los niños realmente. 

La pedagogía Waldorf busca acompañar al niño en su desarrollo preguntándose siempre cuál es el momento idóneo para acercar de una forma concreta un contenido específico a un ser, que viene, sin duda, con un impulso propio pero que tiene que encontrar su lugar dentro de la sociedad y la época cultural que le ha tocado vivir.

"Los movimientos eurítmicos son tan naturales para los niños pequeños, disfrutan tanto expresando los elementos básicos de los cuentos y las historias que trabajamos, que para mí es un regalo estar con ellos. Parece que en cada clase me dicen: “Bienvenida a nuestro mundo. Qué bien que la euritmia existe”. En primaria, me atrevería a decir que este arte tiene una función ennoblecedora y de equilibrio en el plano social. En la euritmia, el trabajo grupal tiene un significado especial, posibilitando que el ser pueda estar presente como individuo a la vez que posibilita un trabajo comunitario. Es un arte que puede ser aplicada en el ámbito artístico, pedagógico, terapéutico y como arte social también dentro de las diversas organizaciones.  Los adultos pueden practicar la euritmia en una gran variedad de contextos, incluso, hay ejercicios individuales para las personas que trabajan durante todo el día sentadas delante de una pantalla de ordenador" dice  Natividad Moreno.



Euritmia..un dìa en la escuela Waldorf
En un día de actividades en una escuela Waldorf pasan (entre las visibles) estas cosas:
-Los maestros llegan a la escuela un tiempo antes que los alumnos y hacen una preparación meditativa para estar presentes en cuerpo y alma entregados a la tarea.

-En primaria se inicia con una ronda que incluye a todos los niños, maestros y padres que quieran participar, en la cual se celebra la llegada del nuevo día y el encuentro para el trabajo diario.

-Los niños ingresan a 1º grado el año en el que cumplen 7 años.
Esta pedagogía divide la evolución del ser humano en períodos de 7 años. El 1º septenio corresponde al jardín de infantes, el 2º a la escuela primaria. Recién en el 2º septenio el niño está maduro para comenzar con el trabajo intelectual, cuando ya ha completado la formación del cuerpo en general y de sus órganos en particular para lo cual empleaba toda su energía y fuerza vital. El cambio de dientes es uno de los parámetros más importantes que nos muestran cuando este trabajo de construcción esta finalizado.

-Las materias (matemáticas, historia, geografía, lengua, etc.) se dan por épocas (unas 4 semanas cada una), como forma de evitar la dispersión intelectual, concentrando toda la energía y voluntad del pensar en una sola dirección.
Cada grado de la escuela primaria, o sea cada año de la edad evolutiva del niño, es acompañado por una motivación que tiene que ver con un período de evolución de la humanidad que acompaña y tiñe toda la tarea (con canciones, relatos e imágenes) que coinciden con lo que vibra en el alma de los niños de esa edad. Por ejemplo: en 4º grado, mitología normanda y vikinga, cosecha, trillado y molienda de trigo; en 7º, caballeros de la mesa redonda, medieval, rey Arturo, etc.

-El trabajo intelectual es acompañado por trabajo manual (para la Pedagogía Waldorf la cabeza y las manos tienen la misma importancia y dan el equilibrio necesario para crecer sana y armónicamente).

-Los niños de todos los grados tejen: en telar, con 2 o 4 agujas y con los dedos. Fabrican sus propios gorros, medias y bufandas para el invierno.
-Desde primer grado tocan la flauta y desde 3º el violín, forman orquestas y coros.

-Hacen salidas al campo en época de siembra donde pasan 2 o 3 días realizando esta tarea, otro tanto sucede en época de cosecha.

-Realizan actividades de escultura, pintura, tallado de madera y carpintería.

-Los logros (personales o grupales) se celebran sin gritos ni estruendos. Si con abrazos y apretones de manos

-Tienen como idiomas Inglés y Alemán desde 1º grado.

-Como actividad física, además de la Educación Física curricular (aunque bañada por esta filosofía), tienen Euritmia que comprende desplazamientos corporales tendientes a expresar la palabra hablada con movimientos y desplazamientos que nada tienen que ver con la mímica, ni aun con la danza, que podría ser su expresión artística más parecida.

-No se fomenta la competencia con el otro como estímulo, sino la superación de cada uno frente a sí mismo en beneficio de todos.

-Se respetan realmente los rasgos y diferencias individuales acompañando amorosamente las que incomodan y fortaleciendo las que corresponda

-Las aulas están pintadas de colores suaves y los tonos corresponden a las edades de los niños.

-No se ven en las paredes láminas con personajes televisivos. El decorado es de cuadros, plantas o artesanías.

-Pisos y muebles son de madera.

-Puertas y ventanas son de madera y no siempre de formas tradicionales.

-En los primeros grados el calzado de calle se cambia por escarpines de hilo o lana al entrar en la sala.

-La escuela está dirigida y organizada institucionalmente por los maestros, no hay categorías entre los docentes, todos tienen las mismas responsabilidades y todo se decide en la Junta de Maestros (reunión pedagógica semanal de una duración no menor a 4 horas en la cual se tratan temas tan diversos como: estudio de la Antroposofía, la observación de niños, distribución de salarios, cuestiones edilicias o de mantenimiento, etc.)

-Los padres tienen un papel preponderante en el sostén de la escuela. Su trabajo está dividido en comisiones: arquitectura, finanzas, eventos, difusión, etc. En todas las comisiones está presente un maestro, allí se resuelven las dificultades o necesidades de cada sector. (eventualmente de alguna persona o familia en particular).

-El jardín de infantes merece un capítulo aparte, escribe Jorge Flecher.

viernes, 13 de enero de 2012

Ayudar a los niños a resolver conflictos emocionales



Dahlia corría alrededor de la casa, gritando y llorando. “¡La odio! ¡La odio! ¡No voy a jugar con ella nunca más!” Al final, sus pasos se fueron haciendo más lentos, y le contó a su padre lo que había pasado. Él escuchó con atención. Cuando Dahlia terminó de hablar, su padre le preguntó: “¿Quieres contarme algo más?” La niña añadió algunos detalles y acabó llorando amargamente. El padre la escuchó. Cuando Dahlia acabó, él reconoció: “Lo comprendo, y te quiero mucho”. Dahlia aceptó el abrazo y el apoyo de su padre, mientras sollozaba en sus brazos. Luego, la tormenta de lágrimas terminó tan repentinamente como había comenzado. Dahlia se levantó y anunció con alegría: “Papá, ¿sabías que mañana Tina y yo iremos juntas a la playa? Estamos construyendo una casita de madera, con Adam y Tom. Antes de ir, le diré a Tina que no voy a volver a estropear su trabajo, y seguro que ella será amable conmigo”.

¿Qué hizo que este conflicto tuviera un final feliz? ¿Cómo consiguió Dahlia salir de su enfado por completo y ser consciente de su parte de responsabilidad en el asunto?

En la reacción del padre, hubo tres ingredientes principales que ayudaron mucho: 1) Atención, 2) Respeto y 3) Confianza.
Él le ofreció a su hija atención total, y la tomó en serio mientras ella descargaba sus sentimientos. Él la respetó y confió en ella, sin intervenir ni darle consejos. Expresó amor incondicional y permitió que Dahlia se sintiera poderosa y dueña de sí misma. En otras palabras, el padre se limitó a seguirla y apoyarla, mientras que ella resolvía su propio conflicto. Al final, cuando la copa de su enfado quedó “vacía”, ella estaba preparada para asumir su responsabilidad y actuar.
A algunos padres les sorprenderá no solo que Dahlia recuperase el ánimo, sino también que pudiera admitir su propia responsabilidad en el asunto y tuviera el propósito de comportarse mejor. Habría sido tan tentador para su padre acusar: “¿Y tú qué has hecho para que ocurra esto?” o aconsejar: “Podríais juntaros las dos y hablar de ello”. En cambio, gracias a la confianza y el apoyo de su padre, Dahlia tuvo el poder de generar su propia comprensión del asunto.

A menudo nos sentimos tentados de compartir nuestra sabiduría y dar consejos a los niños en lugar de escucharlos.
No obstante, cuando les damos un consejo o una interpretación de los hechos como: “¿Y tú? Seguro que también le has hecho daño”, o “Me tendrías que haber llamado”, o cualquier otro comentario que represente nuestra propia percepción de la situación, el resultado es casi siempre una escalada en el estado de alteración del niño hasta derivar en una rabieta mayor. ¿Por qué?
Porque ahora, además de la pena con la que ya está lidiando, estará furioso con nosotros por no escuchar, por juzgarlo y subestimarlo.
Nunca es útil dar consejos al sabio. Y los niños son muy sabios, hasta verdaderos maestros, en el arte de sanar por sí mismos de la tensión de una tormenta emocional, cuando se les presta atención y se les apoya sin juzgarlos.


El poder del silencio
Aunque sabemos que en nuestra sociedad, por lo general, el silencio resulta incómodo, no decir nada puede ser lo mejor que podemos hacer para el bienestar emocional del niño.
Escuchar atentamente y en silencio es un voto de confianza, respeto y amor. La escucha le da al niño un claro mensaje de que nos interesa, le aceptamos –sea cual sea su estado de ánimo–, confiamos en él o ella y respetamos su forma de descargar el dolor. Aun sabiéndolo, a veces me sorprendo a mí misma dándoles consejos a mis hijos, a pesar de mis buenas intenciones. Cuando me ocurre esto, me disculpo y sigo escuchando.

Si percibes que decir palabras de validación no hace más que aumentar el enfado de tu hijo o hija, acuérdate del silencio.

El niño necesita ser escuchado, y ofrecerle el regalo del silencio es a menudo el mejor camino hacia el amor. La validación auténtica, sin interpretar los sentimientos del niño y sin juicios ocultos ni consejos, ayudan al niño a expresar sus sentimientos sin llorar, lo que lleva a su recuperación emocional. Aunque puede que nos sintamos incómodos ante la expresión dramática de sus emociones, para el niño es una forma saludable de dejarlas salir.

Más de una vez he escuchado juramentos de odio entre hermanos que gritaban: “¡No voy a volver a jugar nunca más con él!”, y yo no dije nada más que: “Oh” al final del todo, y siempre recibí al cabo de unos minutos el premio de una risa procedente de la sala de juegos. Cuando los sentimientos de odio se expresan libremente ante alguien que escucha con amor, el niño puede superar esa emoción y volver a experimentar amor y felicidad.

¿Y si un niño es “destructivo”?
Los padres formulan a menudo esta pregunta sobre la forma de expresión que elige su hijo o hija. “Sí –dicen–, todo eso está muy bien, pero ¿qué pasa si, para expresar su ira y ansiedad, el niño es destructivo o le hace daño a alguien?”
Empecemos por pensar qué significa “ser destructivo”. Si la acción es segura para todos, ¡dejemos que el niño lo haga! De hecho, padres y madres pueden alentar formas de agresividad no peligrosa, de manera que el niño sienta que tiene poder. Muchas agonías infantiles se deben a que se sienten impotentes, controlados e indefensos.

Un día, cuando uno de mis hijos tenía cuatro años, vació toda la ropa de su armario alegremente. Yo respondí con un dramático “¡Oh, no!” que le proporcionó el sentido del poder que estaba buscando. Yo volví a colocarlo todo en su sitio, solo para que él pudiera repetir la “terapia”. Confié en su necesidad de hacerlo y en la utilidad del proceso. Pasados dos meses jugando a esto y a otros “juegos de poder” que no comportaban riesgo alguno, este comportamiento desapareció, y con él un montón de estrés relacionado con los celos hacia su hermano que entonces era un bebé. (En mi libro Raising Our Children, Raising Ourselves –en español, Aprender a educar sin gritos, amenazas ni castigos– hay todo un capítulo sobre las posibilidades casi milagrosas de los “juegos de poder” y cómo jugar a ellos).

Lo mismo puede aplicarse a los juegos agresivos entre niños. A menudo, jugar a luchar es una terapia muy eficaz para todos los que participan en ella, o simplemente pura diversión. Cuando nadie está sufriendo ningún daño de verdad, lo mejor es que los adultos nos apartemos a un lado. Una vez más, la norma es confiar. Si alguien se hace daño, vendrán a buscar ayuda. Cuando participa un bebé en el juego o nos preocupa algo en especial, podemos seguir nuestro instinto, observar y comprobar que todo está bien, pero deberíamos tratar de permanecer tan invisibles como podamos.

Hay muchos ejemplos de agresividad no dañina, así como actividades que pueden redirigirse muy fácilmente hacia otras más seguras. Si a un niño le gusta rasgar libros, esa actividad puede redirigirse hacia una pila de revistas viejas; pintar las paredes puede convertirse en arte sobre papel. Una simple necesidad de romper cosas se puede redirigir para encender una hoguera con una pila de madera al aire libre, o romper algún material inútil que tenemos intención de desechar. Cuando algo es seguro no es destructivo.

Al contrario de lo que preocupa a tantos padres, los niños distinguen bien entre el apoyo a una necesidad emocional y el cheque en blanco a la destrucción. No van a volverse destructivos ni a despreciar las propiedades de valor. Todo lo contrario. Si pueden expresar sus necesidades con libertad y de forma segura, les permitiremos ser pacíficos y respetuosos con las posesiones que nos importan, y tendrán clara la distinción entre lo que se puede romper y lo que no. Nuestros miedos no solo son infundados, sino que además entorpecen nuestra capacidad de dar apoyo a los niños.

Responder a las causas
Cuando los niños se comportan peor es cuando más necesitan nuestro amor. El verdadero impulso destructivo es aquel que es peligroso o demasiado difícil de reparar. En estos casos, habría que ofrecer una guía y una atención especial al verdadero origen del problema. La verdadera agresión significa un gran dolor y una necesidad. Un niño necesita saber que expresar rabia con palabras, lágrimas, gritos o formas no dañinas de agresividad está bien, pero hacer daño a los demás o destruir cosas es absolutamente inaceptable y es preciso detenerlo clara y rápidamente. El niño que está fuera de control, con rabia, necesita nuestra ayuda para tratar la fuente de su dolor. Interrumpir su acción no hace desaparecer los sentimientos que la provocaron. Necesita nuestra compasión, amor, comprensión y tiempo de dedicación exclusiva. Pero lo primero es detener inmediatamente el comportamiento agresivo peligroso, sin hacer daño ni ofender al niño.
Puede ser muy difícil a veces, cuando nuestro propio dolor nos lleva a enfurecernos a pesar de nosotros mismos. Necesitamos tratarnos a nosotros con la misma compasión con que tratamos al niño. Igual que él o ella, no podemos permitir que nuestra ira nos dañe a nosotros mismos o los demás, y al mismo tiempo necesitamos poder expresarnos y dejar salir nuestras emociones. En mi trabajo con padres y madres, he visto que gritar no nos ayuda a manejar nuestro propio dolor, sino que más bien lo refuerza.
Si observas a tu hijo o hija, es obvio que su dolor viene de sus propios pensamientos: “No me quieren, no soy buena, mamá no me quiere, necesito que jueguen conmigo, necesito ese juguete…” etc. En el caso de los adultos, nuestra propia rabia se ve alimentada por el mismo tipo de pensamientos confusos: “Mi hija debería hacer lo que yo le digo, tendría que vestirse sola, estar tranquila, darse prisa, respetarme…” etc.

Cuando te encuentras lleno o llena de rabia, tómate tiempo para respirar hondo y pregúntate si tus pensamientos son verdad, si son válidos en el presente, si son útiles y si te ayudan a ser el padre o la madre que tú deseas ser. Así calmarás la causa de tu enfado y podrás tranquilizarte lo suficiente como para atender a tu hijo o hija.
Los niños pierden el control igual que los adultos, pero más fácilmente; tienen menos experiencia en el manejo de las tormentas emocionales. Si nos tomamos tiempo para reflexionar sobre nuestros propios sentimientos, ellos aprenderán a hacer lo mismo.
Los niños nos observan para estar seguros de que cuando crezcan serán más capaces de controlar sus propios impulsos. Vernos fuera de control hacia ellos es muy desalentador e incapacitante, y les causa un gran daño personal.

¿Si no podemos controlar nuestros impulsos basados en el dolor, cómo lo van a conseguir ellos?
Incluso podemos enseñarles que se pueden cuestionar sus pensamientos dolorosos, mostrando cómo nos cuestionamos los nuestros.
Cuando detenemos de una forma amable una acción peligrosa fuera de control, le damos al niño un triple mensaje: 1) “Puedo contar con mis padres para que me ayuden cuando pierdo el control”, 2) “Cuando crezca seré capaz de controlarme y actuar con compasión como lo hacen mis padres”, 3) “Mis padres ven mi necesidad. No soy malo, es mi acción la que es peligrosa. Me aman y soy digno de ser amado, y, como ellos, aprenderé a expresarme con libertad pero de una forma segura”.

Cuando un niño resulta dañado, deberíamos atenderle primero, sin regañar al agresor. Al ver nuestra compasión hacia el niño que se ha hecho daño, es probable que el agresor sienta remordimiento, aunque haga todo lo posible por fingir que no es así.
Si nos centramos en regañar o castigar al agresor, por otro lado, perdemos la oportunidad de mostrarle un ejemplo de cómo cuidar a los demás. Por el contrario, puede que sienta rabia hacia ti y hacia el otro niño, además de odio hacia sí mismo.
Es mejor detener una acción peligrosa con amabilidad y claridad. Un niño necesita recordar que los sentimientos se pueden “expresar”, pero no “llevar a cabo”. Después de atender al niño que ha salido malparado, podemos decirle al agresor: “Veo que estás muy enfadado (triste, atemorizado…). Te ayudaré a descargar tus sentimientos sin peligro y a resolver tus necesidades”.

Responder con amor a una agresión entre hermanos
Cuando mi hijo Lennon tenía cuatro años, empezó a molestar, a veces de forma agresiva, a su hermano de un año de edad, Oliver. Como este comportamiento era nuevo en nuestro hogar, al principio no pensamos mucho en ello, simplemente le decíamos que parase de hacerlo y no le hacíamos mucho caso. Dos semanas más tarde, cuando estaba sola con Lennon, le expresé mi amor por él y le dije que era una persona maravillosa. Su respuesta fue como una sacudida: “Tú no me quieres. Soy terrible”.
“¿Por qué?”, pregunté con ansiedad, y él me respondió: “Porque le hago daño a Oliver”. Un niño que nunca había recibido un castigo y que siempre había sido alegre y encantador estaba allí sentado ante mí sufriendo celos, y estaba desarrollando una pobre imagen de sí mismo.

Aquel día empecé a abrazar a Lennon cada vez que molestaba a Oliver. Sé que esto puede sonar como un premio, y no solo para nosotros los adultos. Un niño que se siente mal por dentro no ve que se esté portando mal. Ve que siente un dolor muy profundo, soledad, falta de amor y pérdida de control. Yo respondí a su petición de ayuda y amor, dándole lo que necesitaba.
Me di cuenta de que mi reacción inicial estaba basada en el miedo, y por eso mismo era contraproducente. Cuando le expliqué a Lennon que le estaba haciendo daño a su hermano y le pedí que dejara de molestar, fue entonces y solo entonces cuando reforcé sus sentimientos de “ser malo” y él los internalizó. Si yo hubiera seguido enseñándole que estaba haciendo algo malo, puede que hubiese acabado por convertirse en un abusón resentido. En lugar de eso, cambié mi comportamiento y respondí a su necesidad de amor.

Descubrir la fuente del problema –los celos– me llevó a dedicarle a Lennon un montón de tiempo en exclusiva y a levantar la imagen que él tenía de sí mismo. “Tengo tanta suerte de vivir contigo”, “Eres tan importante para mí”, “Te quiero”, son palabras que compartimos en el tiempo que pasamos juntos. Si le hacía daño a su hermano, yo le detenía con amabilidad (retirando al bebé, en lugar de apartarlo a él, si era posible), le daba mi amor, y le decía “Veo que quieres hacerle daño a tu hermano. Es normal que te sientas así. Te quiero lo mismo cuando quieres hacerle daño. Cuando crezcas serás capaz de controlarte a ti mismo, pero por ahora yo te voy a ayudar”. Y le ayudé hasta que recuperó su energía y su amor por la vida, por sí mismo y por su hermano pequeño.

Hay muchas historias como esta en mi familia y en las familias con las que trabajo. El denominador común en todas ellas es la confianza en el niño. Si el niño “se porta mal”, es que está sufriendo y tiene una razón válida para hacer lo que hace. Si nuestra respuesta compasiva no ayuda, eso no significa que tengamos que abandonar la confianza y la aceptación. Más bien, significa que tenemos más que aprender, que la causa es más profunda de lo que podemos ver, y que todavía no hemos resuelto el enigma. Tenemos que seguir buscando o buscar a alguien que nos pueda ayudar.
Puede que nos resulte difícil dejar nuestras reacciones emocionales a un lado. Nuestra rabia, preocupación y problemas no resueltos de nuestra propia niñez pueden ser obstáculos que nos hagan más difícil el prestar ayuda al niño. Cuando me parece que no puedo evitar esa reacción emocional, me aparto de la escena (no tiene por qué ser físicamente), me tomo un respiro y me doy un “tiempo aparte” a mí misma. Trato de conectar con el centro de mis emociones, y me cuestiono la validez de mis pensamientos, expectativas y creencias. Y siempre encuentro que no son verdad, y que sin esos pensamientos negativos yo consigo ser la madre amorosa que deseo ser.

Cuando se les valida y se les escucha, los niños descargan sus trastornos emocionales por sí mismos de forma creativa.
Es importante permitir que el llanto siga su curso, mientras le damos al niño nuestra atención total, y desarrollar la capacidad de atender las rabietas y las expresiones de ira. Jugar haciendo ruido, dejarse llevar por la risa tonta o chillar puede ser beneficioso emocionalmente. Aparte de irnos a otra habitación, o pedirle al niño que juegue en otra habitación, o incluso afuera, todo eso no tiene “cura”. Más bien, esos comportamientos son la propia cura, la forma en que el niño se cura a sí mismo de muchos de los trastornos que sufre en su vida diaria. Los niños tienen una capacidad mágica para dirigir sus propias escenas dramáticas. Podemos confiar y aprender de ellos.
Cuando hacemos frente a un comportamiento de nuestro hijo o hija que nos altera, tenemos dos opciones. Podemos responder desde nuestro miedo, o podemos dudar de nuestros pensamientos y descubrir por qué el niño está actuando así. Una vez hayamos comprendido eso, podremos responder con amabilidad, y no con juicios o de forma controladora.

Aunque a veces los padres pueden necesitar la ayuda de un consejero o consejera, desarrollar la confianza y la capacidad de escuchar y conectar siempre es un buen camino hacia una vida familiar armoniosa y unos hijos saludables emocionalmente y con confianza en sí mismos.

Por Naomi Aldort
(Autora de Aprender a educar sin gritos, amenazas ni castigos)
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© Copyright Naomi Aldort 1997, revisado ligeramente en 2007. Reimpreso y revisado con permiso de The Nurturing Parent.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Crear hoy las Escuelas del mañana

Richard Gerver, uno de los líderes educativos actuales más inspiradores cree en devolver la pasión por la enseñanza a los profesores y el placer del aprendizaje a los alumnos. Aunque esto no será posible hasta que los jóvenes expresen lo que esperan del mundo y la educación les ayude a encontrar su lugar en la sociedad. 

http://blip.tv/redes/redes-77-crear-hoy-las-escuelas-de-mañana-4541864 



“Nunca había sido tan marcado el abismo entre dos generaciones. Mientras los niños de hoy hacen sus deberes con ayuda de Internet y crecen sumergidos en las redes sociales, los adultos y profesores siguen aplicando una educación anquilosada, basada en formas de vida de hace dos siglos, sometida a la presión de los resultados académicos y a las agendas políticas..."
 

miércoles, 12 de octubre de 2011

El poder de la Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional es la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos. Llegar a una armonía entre nuestra inteligencia mental e inteligencia emocional, nos ayudará y nos guiará hacia metas positivas en todos los aspectos de nuestra vida, desde la salud, hasta el modo de sociabilizarnos, ver y entender las cosas y de  enseñar o de aprender.   
El  cuerpo físico responde a la manera como usted piensa, siente y actúa. 
La salud es un proceso complejo sustentado sobre la base de un equilibrio entre factores biopsicosociales. 
Las emociones negativas y el estrés afectan al sistema inmunológico, haciéndolo más vulnerable; y las emociones positivas, el buen humor, el optimismo y la esperanza, junto al apoyo de otros, ayudan a soportar una enfermedad y facilitar su recuperación.

Tener un buen desarrollo del nivel emocional nos permite:
- Conocer nuestras emociones y necesidades personales internas.
- Lograr buenas relaciones con los demás.
- Provee independencia y autosuficiencia. 
- Tener una buena capacidad de auto-aceptación y auto-estima,
   lo cual nos da una identidad propia frente a los demàs.
-  Encontrar nuestros propios talentos y vocación.
-  Tomar las decisiones correctas a nivel profesional y personal. 
   Por eso que está también relacionado con la prosperidad y la abundancia.
-  Tener alegría, optimismo y vitalidad, también valentía y perseverancia. 
Desarrollar al Inteligencia Emocional dentro del ámbito escolar, nos permite:
-    Abrirnos sin problemas al área cognitiva. 
-    Tener mejor chance de éxito que cuando se utiliza solamente el coeficiente intelectual. 
-    Poder trabajar en equipo.
-    Tener buenas relaciones, pero sin depender de ellas.
-    Superar más fácilmente los problemas de Déficit de Atención y de Hiperactividad.

Actividades recomendadas

  1. Actividades para reconocer nuestras propias emociones
– Escribirlas, dibujarlas, o hablarlas. 
- Escribir nuestra biografía.
- Hacer el ejercicio “cómo me siento”. Se pregunta a los niños cómo se sienten. 
  Lo pueden decir o dibujar. Si el grupo es grande hacerlo en grupos de dos. 
  Siempre acabar con un ejercicio de armonización 
- Poder ubicar nuestras emociones en nuestro cuerpo.

  1. Poder procesar correctamente nuestras emociones
-  Artes, danzas, música, trabajar los colores, toda forma creativa libera las emociones. 
-    Artes marciales, yoga.
-    Alineamiento energético, en forma de juego u otro. 
-    Teatro.
-   Cuentos donde el héroe sabe manejar sus emociones e ideales.  Para los jóvenes, novelas y películas con el mismo propósito.
-    Trabajar la autoestima constantemente..
-    Ejercicios de liberación de la voz, gritar, cantar.
-    Valorizar nuestro nombre: repetirlo, dibujarlo, adornarlo, cantarlo, etc.
-    Ejercicios de  respiración consciente.- Movimientos oculares, malabarismo.
-    Contacto con la naturaleza. 
-   Físicamente llevar a los niños a cuerpos de agua:  ríos, cascada, mar, lago, todo cuerpo de agua limpia. Baño de tina con agua y pétalos de rosa… esencias, etc.
-    Masajes.
-    La risa (risoterapia).
-    Afirmaciones positivas
-    Procurar que profesores y padres  ya hayan solucionado sus propios problemas emocionales. Deben ser emocionalmente estables, sino esto desestabiliza aun más a los niños/a y jóvenes. 

  1. Relación interpersonal
-   Organizar círculos de las emociones donde los niños, jóvenes pueden expresarse libremente. 
-   Asegurase de que los niños/as y jóvenes tengan actividades en equipo regularmente.
-   Trabajar el saludo, la despedida (individual y colectiva).
-   El abrazo (abrazoterapia).
-   Enseñar la diplomacia, la cortesía, el optimismo.
-   Saber reconocer las emociones de los otros y lidiar con ellas (por ejemplo juego de ¿Cómo te sientes? Se hace de dos en dos. Sentir cómo se siente el otro y luego preguntarle para saber si hemos acertado. Siempre acabar con una armonización.
-   Reforzar la cultura de Paz en general, para todo el establecimiento escolar y fomentar la Comunicación No Violenta (CNV).   

 Todo lo anterior. Y también:
-   Colgar en la pared los logros, obras de artes, diplomas de nuestros hijos… todo lo que ayuda a valorizarse.
-   Hacer reuniones de familia y ESCUCHAR de verdad a los chicos.- Saber pedir perdón (dando el ejemplo, nosotros los adultos).- Hacer actividades, todos juntos, solidariamente .
-   Cuidar el momento del despertar y de irse a dormir, abrazar, quedarse en la cama de sus hijos un rato, contarse mutuamente historias, escuchar, acariciar (el sentido del tacto es importante para afianzar la parte emocional), reírnos juntos, hacer chistes, bromas… vivir alegremente.
-  Cuidar el momento que ellos llegan a la casa (preguntarles cómo se sienten, un abrazo, una sonrisa, una alabanza…) o cuando uno mismo llega a casa (es decir, el adulto, no llegar de mal genio, estresado y listo para gritar…). Lo mismo cuando uno sale de la casa, nos avisamos con cariño, donde vamos, cuando regresamos, nos despedimos con un beso, un cariño, …
-   Reiterar a nuestros hijos/as lo más a menudo posible que les queremos, tal como son: Con la voz, el abrazo, la mirada, la acaricia, el tono de voz, una llamadita, una notita,…
-    En vez de enfatizar cuando algo está mal, alabamos cuando algo está bien.




¿Cómo hacer un círculo de las emociones en la clase?

-          Inicialmente este ejercicio proviene del método Montessori. Ellos lo llamaban la “línea” porque físicamente traza un círculo al piso y los niños se sentaban alrededor de éste.

-          Descripción

-          - Primero, convenir la hora y el lugar del círculo. Es mejor que sea siempre el mismo lugar y hora, aunque no es imprescindible. Es mejor si puede ser diario, como 10 minutos. Si no, mínimo una vez a la semana con una sesión de 30 minutos más o menos.
-          - Todos los niños/as se sientan en círculo, incluido el profesor y el asistente o algún papá que desee ayudar. El círculo es lo más perfecto posible, nadie se queda en segunda fila.
-          - Regla de oro: el adulto habla lo menos posible (a veces cuesta, haga la técnica de las Artes Marciales de pegar la lengua al paladar si le es difícil callarse).
-          - Se espera que los mismos niños dirijan el círculo. Establecer la regla de no cortar la palabra al compañero. Cuando acaban de hablar, puede tocar la tierra con sus dos manos para indicar que ha acabado o inventarse cualquier otra convención. Los mismos niños pueden inventar una. Funciona bien también tener un bastón para hablar, el que tiene el bastón habla, o una pelota o algo. Ir probando…
-          - El adulto se encarga de que todos hablen. Puede delegar esta función a un niño voluntario. También tomar el tiempo, porque los niños se quedarían todo el día con esta actividad si nadie controlara el tiempo. Cuando falta 3 min. se les avisa.
-          - Empezar tomando tres respiraciones profundas, tomándose de las manos (opcional). Luego soltarse las manos y empezar. Los niños escogen el tema que desean. La idea es que desahoguen sus emociones. Es un lugar libre y seguro donde nadie los va a juzgar, o decir algo. Esa es la parte más importante. El adulto no comenta nada, deja que los niños se aconsejen entre ellos mismo. Toma más tiempo pero es la manera de hacerlo. Tener paciencia. Todo lo que pasa está bien. Es para aprender a escuchar y respetar. Solamente se dice gracias y se pasa a otro niño. Los niños pueden hablar de cualquier tema.
-          - Al final hay que cerrar con un ejercicio. Depende del tiempo. Lo más rápido es pedir a cada niño, uno por uno, decir como se siente en una palabra. O que diga una palabra positiva que quiere brindar al grupo (paz, armonía,…).
-          - Puede dibujar como se siente, o hacer una canción o un pequeño baile.
-          - Luego nos levantamos, nos tomamos de las manos,  nos agradecemos, agradecemos al día, a la tierra, etc.… (ir variando según los días). Si la sesión ha sido fuerte, está bien que nos demos un abrazo. Cada sesión es diferente. Hay que fluir. Un aplauso final para cortar la energía está bien también. Acabar siempre con una corta armonización.

-          Ir aprendiendo, variando, innovando en la marcha. Pero estas líneas generales son más o menos el formato. Por favor hágalo y va a ver una tremenda diferencia en su clase y su establecimiento escolar.

-          Una vez al mes puede ser una buena idea hacer una sesión más larga y acabar con alguna comida y bebida.