..................................Cambiando Paradigmas .... Psicóloga. Verónica D. Montes ................
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lunes, 5 de noviembre de 2012

Alas de Libertad




»¡El águila nace libre y muere libre! ¡Nace para volar, para vivir planeando sobre las montañas!
¡Uniendo sus alas con el viento, el águila está conociendo este poder que le permite planear!
»¡Me gusta el nombre “Águila”! ¡El Guerrero del Espíritu es similar a un águila! ¡Él nace para vivir y morir siendo libre!
Él vive uniendo las Alas del Espíritu con el Poder del Creador y aprende a planear sobre el mundo de la materia, siendo guiado y sostenido por el Poder.

Él planea en la corriente de la Eternidad, y el Poder de Dios se manifiesta a través de su cuerpo.
¡Él se desliza en la Eternidad e Infinidad de la vida, sin ser encadenado por algo, salvo por el Amor que le une con el Poder!
»El Guerrero del Espíritu sabe la hora de su muerte y sale al encuentro de su Libertad dejando la envoltura innecesaria de su cuerpo antes de que éste muera debido a otras razones.
»¡Pero el Guerrero del Espíritu puede lograr aún más: uniendo el Poder con el cuerpo, él puede convertir la materia en el Espíritu, encendiendo el Fuego desde adentro!

Las montañas hablan con su silencio. ¡Y a través de su grandeza manifiestan su esencia!

»¡Y con el vuelo de la libertad, el viento habla con aquellos que han desplegado sus alas!

»Con las almas listas para las Iniciaciones Más Altas, el Primordial puede comunicarse sin palabras.
¡Él habla con Sus Toques!
Entonces el alma concibe el sabor de la Unidad y empieza a aspirar a quedarse en la Unión.
»Las palabras son importantes, pero no más que el murmullo de los arroyos en las cuestas montañosas, no más que el susurro del oleaje o el roce del viento que acaricia el pelo."

Don Juan Mattus.De las Conversaciones con los Nativos Divinos de las Américas


martes, 24 de enero de 2012

El camino Tolteca hacia la Libertad


Ser un tolteca es una forma de vivir en la cual no existen los líderes ni los seguidores,tú tienes y vives tu propia verdad. 
Un tolteca se vuelve sabio, se vuelve salvaje y se vuelve libre de nuevo...
Existen tres maestrías que llevan a la gente a convertirse en toltecas. 
1- Maestría de la Consciencia: ser conscientes de quiénes somos realmente,con todas nuestras posibilidades.
2- Maestría de la Transformación: cómo cambiar, cómo liberarnos de la domesticación. 
3- Maestría del Intento: desde el punto de vista tolteca, el Intento es esa parte de la vida que hace que la transformación de la energía sea posible; es el ser viviente que envuelve toda energía, o lo que llamamos «Dios», es la vida misma; es el amor incondicional. La Maestría del Intento es, por tanto, la Maestría del Amor.

Hablamos del camino tolteca hacia la libertad porque los toltecas tienen un plan completo para liberarse de la domesticación. Comparan al Juez, a la Víctima y el sistema de creencias con un parásito que invade la mente humana. Desde el punto de vista tolteca, todos los seres humanos domesticados están enfermos. Lo están porque un parásito controla su mente y su cerebro, un parásito que se alimenta de las emociones negativas que provoca el miedo.
El Juez, la Víctima y el sistema de creencias constituyen un ser viviente formado de energía psíquica o emocional, y esa energía está viva. No se trata de energía material, por supuesto, pero las emociones tampoco son energía material, ni lo son nuestros sueños, y sin embargo, sabemos que existen. 

Los toltecas creen que el parásito -el Juez, la Víctima y el sistema de creencías-controla nuestra mente y nuestro sueño personal. El parásito sueña en nuestra mente y vive en nuestro cuerpo. Se alimenta de las emociones que surgen del miedo, y le encantan el drama y el sufrimiento.
La libertad que buscamos consiste en utilizar nuestra propia mente y nuestro propio cuerpo, en vivir nuestra propia vida en lugar de la vida de nuestro sistema de creencias. 
Cuando descubrimos que nuestra mente está controlada por el Juez y la Víctima y que nuestro verdadero yo está arrinconado, sólo tenemos dos opciones:

1-Una es continuar viviendo como lo hemos hecho hasta ese momento, rindiéndonos al Juez y la Víctima, seguir viviendo en el sueño del planeta. 

2-La otra opción es actuar como cuando éramos niños y nuestros padres intentaban domesticarnos. Podemos rebelarnos y decir: «¡No!». Podemos declarar una guerra contra el parásito, contra el Juez y la Víctima, una guerra por nuestra independencia, por el derecho de utilizar nuestra propia mente y nuestro propio cerebro.

Por este motivo, quienes siguen las tradiciones chamánicas de América, desde Canadá hasta Argentina, se llaman a sí mismos guerreros, porque están en guerra contra el parásito de la mente. Esto es lo que significa en verdad ser un guerrero. 
El guerrero es el que se rebela contra la invasión del parásito. Se rebela y le declara la guerra. Pero eso no quiere decir que siempre se gane; quizá ganemos o quizá perdamos, pero siempre hacemos lo máximo que podemos, y al menos tenemos la oportunidad de recuperar nuestra libertad. 
Elegir este camino nos da, como mínimo, la dignidad de la rebelión y nos asegura que no seremos la víctima desvalida de nuestras caprichosas emociones o de las emociones venenosas de los demás. Incluso aunque sucumbamos ante el enemigo -el parásito-, no estaremos entre las víctimas que no se defienden.
En el mejor de los casos, ser un guerrero nos da la oportunidad de trascender el sueño del planeta y cambiar nuestro sueño personal por otro al que llamamos Cielo. 
Igual que el Infierno, el Cielo es un lugar que existe en nuestra mente. Es un lugar lleno de júbilo, en el que somos felices, en el que somos libres para amar y para ser nosotros mismos. Podemos alcanzar el Cielo en esta vida."