..................................Cambiando Paradigmas .... Psicóloga. Verónica D. Montes ................

viernes, 8 de febrero de 2013

El arte del corazón



"Nos hemos obsesionado demasiado con la cabeza.   
Toda nuestra educación y nuestra civilización, están obsesionadas con la cabeza porque con ella hemos hecho una gran cantidad de avances tecnológicos.  Creemos en que lo es todo.
¿Qué puede darnos el corazón?   
En efecto, no puede darte tecnología avanzada, una gran industria, ni dinero.
Puede darte alegría, celebración, una sensibilidad intensa por la belleza, la música, la poesía.  
Puede guiarte por el mundo del amor y finalmente por el mundo de la oración, pero estas cosas no están sujetas al comercio.  No puedes hacer crecer tu cuenta bancaria a través del corazón; no puedes pelear guerras terribles, ni hacer bombas atómicas o de hidrógeno, ni puedes destruir gente a través del corazón.   
El corazón sólo sabe cómo crear y la cabeza sólo sabe como destruir.   
La cabeza es destructiva y toda nuestra educación ha sido confinada a la cabeza.
Nuestras universidades y escuelas están destruyendo a la humanidad.   
Creen que están haciendo un servicio pero sólo se están engañando.   
A menos que el ser humano se equilibre, a menos que el corazón y la cabeza crezcan juntos, permaneceremos en la desolación y ésta seguirá creciendo.  Conforme más nos atengamos a la cabeza, y nos olvidemos de la existencia del corazón, tendremos cada vez una mayor desolación.  
Estamos creando el infierno en la tierra y lo seguiremos haciendo.
El paraíso pertenece al corazón.  Sin embargo, el corazón ha sido olvidado completamente; ya nadie entiende su lenguaje.   
Entendemos la lógica, pero no entendemos el amor.   
Entendemos las matemáticas, pero no la música.   
Nos acostumbramos más a las maneras del mundo y nadie parece tener las agallas para hollar los senderos desconocidos, los laberintos desconocidos del amor, del corazón.  Nos hemos puesto en sincronía con el mundo de la prosa, y la poesía simplemente ha dejado de existir.
El poeta ha muerto, y el poeta es el puente entre el científico y el místico.  El puente ha desaparecido.   
Por un lado, está el científico: tremendamente poderoso, listo para destruir la tierra, toda la vida, y por otro lado, hay unos pocos místicos: un Buda, un Jesús, un Zarathustra, un Kabir.  No tienen absolutamente nada de poder en el sentido en que lo entendemos y son inmensamente poderosos en un sentido totalmente diferente, pero no conocemos ese lenguaje para nada.   
Además el poeta ha muerto; esa ha sido la mayor calamidad.  El poeta está desapareciendo.
Con poeta quiero decir también el pintor, el escultor.  Todo lo creativo del hombre se está reduciendo para producir cada vez más bienes mercantiles.   
Lo creativo está perdiendo su fuerza y lo productivo se está convirtiendo en la meta de la vida.
En vez de valorar la creatividad, valoramos la productividad: hablamos sobre cómo producir más.  
La producción puede darte cosas, pero no puede darte valores.   
Puede hacerte rico por fuera pero te empobrecerá por dentro.  La producción no es creación.  La producción es muy mediocre: cualquier estúpido puede producir, sólo hay que aprender cómo.
El poeta ha muerto, ya no existe.  Y lo que existe en nombre de la poesía es casi prosa.  Lo que existe en nombre de la pintura es más o menos demente.  Puedes ver a Picasso, a Dalí y a otros ¡es patológico!  Picasso es un genio pero enfermo, patológico.  Su pintura no es más que catarsis, lo ayuda, es como si vomitara.  Cuando tienes algo en el estómago, el vómito te alivia.  Ayudó a Picasso; si no hubiera podido pintar se habría vuelto loco.  Pintar le hacía bien, lo salvó de volverse demente, liberó su demencia hacia el lienzo.  Pero, ¿qué pasa con los que compran esas pinturas, con los que las cuelgan en sus recámaras y las miran?  Empezarán a enfermarse con facilidad.
La creatividad de la que yo hablo es totalmente diferente.   
El Taj Mahal… con tan sólo verlo en una noche de luna llena surgirá una gran meditación en ti.  O los templos de Khajuraho, Konarak, Puri; sólo medita en ellos y te sorprenderás de que toda tu sexualidad se transforma en amor.  Son milagros de creatividad.
Las grandes catedrales de Europa: son el anhelo de la tierra por alcanzar el cielo.  Con sólo ver esas grandes creaciones surgirá una gran canción en tu corazón o descenderá un gran silencio sobre ti.   
El hombre ha perdido la pulsión poética, creativa, o bien esta ha sido asesinada.  Estamos demasiado interesados en los bienes mercantiles, en las baratijas, en hacer más objetos.  La producción tiene que ver con la cantidad y la creación tiene que ver con la calidad.
Tendrás que hacer que el corazón regrese.   
Tendrás que estar consciente de la naturaleza otra vez.   
Tendrás que aprender a observar otra vez las rosas, las flores de loto.   
Tendrás que establecer relación con los árboles y las rocas y los ríos.   
Tendrás que empezar otra vez un diálogo con las estrellas.


viernes, 25 de enero de 2013

Educación Biocéntrica

¿Qué es la Educación Biocéntrica?
La Educación Biocéntrica es un nuevo paradigma de aprendizaje que busca un cambio de la rigidez a la afectividad y la confianza. Esta tendencia nace del Principio Biocéntrico, que habla de un universo organizado en función de la vida, razón por la cual la educación biocéntrica utiliza como metodología central la vivencia.

El objetivo de la Vivencia Pedagógica Biocéntrica es, además del desarrollo intelectual y técnico, encontrar el desarrollo de pautas internas para vivir, así como la construcción de Inteligencia afectiva y el afianzamiento del reconocimiento mutuo. El resultado de la aplicación de esta metodología se da a través de actividades escolares saboreadas de forma alegre y ética, con satisfacción, respeto y amor.

El principio de Rolando es vamos a hablar en positivo para que los aspectos negativos se vuelvan menores, colocar los sentimientos en positivo, aprender a amar, a solidarizar, a comunicarnos mejor, cosas que no se aprenden en la escuela, allí estamos aprendiendo matemática, español, historia, todo es importante, pero necesitamos también aprender a ser solidarios, no aprendemos eso leyendo libros, aprendemos eso vivenciando, amar se aprende amando, ser solidario se aprende siendo solidarios, la metodología de la vivencia a merita un cambio muy grande de la escuela; necesitamos formar personas, ciudadanos críticos, felices, que saben vivir bien.

Esa es la propuesta central de la Educación Biocéntrica, organizar la educación centrada en la vida, el cuidado y el afecto". 



 Enseñar es hacer bailar las letras, los números, las ideas y las palabras en el ♥ de un niño
es preciso recuperar la danza como ritual cotidiano... en las casas y en las escuelas se baila poco.. se han convertido en espacios faltos de vida y alegría... 

 educar es trazar coreografias de luz y energía en el sagrado escenario del humano... hacer latir los valores humanos que nos hacen divinos


jueves, 17 de enero de 2013

Equivocaciones

  No se equivoca el río cuando, al encontrar una montaña en su camino, retrocede para seguir avanzando hacia el mar.

Se equivoca el agua, que por temor a equivocarse,
se estanca y se pudre en la laguna.

No se equivoca la semilla cuando muere en el surco para hacerse planta; se equivoca la que, por no morir bajo la tierra, renuncia a la vida.

No se equivoca el pájaro que ensayando el primer vuelo cae al suelo; se equivoca aquél que por temor a caerse renuncia a volar por la seguridad del nido.

No se equivoca el hombre que ensaya distintos caminos para alcanzar sus metas; se equivoca aquél que por temor a equivocarse nunca acciona.

Pienso que se equivocan aquellos que no aceptan que ser hombre es buscarse a sí mismo cada día, sin encontrarse nunca plenamente.

Creo que al final del camino no te premiarán por lo que encuentres, sino por aquello que hayas buscado honestamente.

El error más grande lo cometes cuando, por temor a equivocarte,
te equivocas dejando de arriesgar en el viaje hacia tus objetivos.


 Rabindranath Tagore

Sanando en el presente

Imagina una mujer que cree que es correcto y bueno que ella sea mujer. 
Una mujer que honra su experiencia y cuenta sus historias. 
Que no acepta cargar con los pecados de otros en su cuerpo y su vida.

Imagina una mujer que cree que ella es buena.

Una mujer que confía en sí misma y se respeta. 
Que escucha sus necesidades y deseos y los abraza con ternura y gracia.

Imagina una mujer que ha reconocido la influencia del pasado en el presente. 

Una mujer que ha recorrido su pasado. 
Que ha sanado en el presente.

Imagina una mujer autora de su propia vida. 

Una mujer que inicia, se esfuerza y se mueve en su propio nombre. 
Que no acepta rendirse, excepto a su Ser más verdadero y a su voz más sabia.

Imagina una mujer que nombra a sus propios dioses. 

Una mujer que imagina la divinidad a su imagen y semejanza. 
Que diseña su propia espiritualidad y permite que ella le informe su vida diaria.

Imagina una mujer enamorada de su propio cuerpo. 

Una mujer que cree que su cuerpo es suficiente, tal como es. 
Que celebra su cuerpo y sus ritmos y ciclos como un recurso exquisito.

Imagina una mujer que honra el rostro de la Diosa en su propio rostro cambiante. 

Una mujer que celebra la acumulación de sus años y su sabiduría. 
Que se niega a usar una preciosa energía ocultando los cambios en su cuerpo y en su vida.

Imagina una mujer que valora a las mujeres en su vida. 

Una mujer que se sienta en círculos de mujeres. 
Que le recuerdan la verdad sobre sí misma cuando ella olvida.

Imagínate a ti misma como esa mujer.




EL PROPÓSITO ESPIRITUAL DE LA MENOPAUSIA


Durante las primeras etapas de la menopausia, algunas mujeres experimentan un período de duelo que parece interminable. Este duelo es una faceta de un poderoso proceso emocional de muerte y renacimiento. ¿Y por qué la mujer debe pasar por un duelo durante esta fase de su vida?
Experimenta un duelo porque muere psicológicamente y llora una pérdida porque suelta el dolor del mundo a través de su útero.
Si renuncia a identificarse con su fertilidad, con ser madre, amante, esposa, secretaria, artista, recepcionista, mujer menstruante, conectará cada vez más profundamente con el misterio intemporal de su propia fuente interna.


La mujer es un insondable océano de amor, un eterno manantial de devoción hacia la fuente de su Diosa interior. En el fondo de su corazón desea de forma natural vivir en consonancia con este lugar de amor devoto. Pero demasiado a menudo se ve obligada a abandonar su santuario infinito de oscuridad lunar femenina para entrar en la deslumbradora claridad solar del externo sueño mundano masculino.
Su realidad reside en la receptividad interna esencialmente yin. No es la de la existencia, de los relojes, del tiempo y de las estructuras lineales; sino que su realidad es innatamente cíclica, ovular, circular, espiral. Cuando la mujer está demasiado ligada al mundo exterior de las creencias irreales en torno a la menopausia, no puede abrazar conscientemente el gozo y la libertad que hallaría si, en aquel momento, entrase profundamente en su cuerpo.

Aunque el período menopáusico significa un final, también ofrece la expansiva libertad de los nuevos comienzos. Si la mujer se cree la tergiversación de la sociedad moderna según la cual la menopausia es el fin de su vida como mujer real, sufrirá.
Por eso pasa por un proceso de duelo. Sufre porque el mundo moderno no honra su poder gentil y misterioso, sufre porque sabe, desde el fondo de su corazón, que ser mujer es mucho más que la superficialidad de la sociedad contemporánea.
Durante la transición menopáusica, su universo interno de oscuridad la atrae suavemente, gentilmente, profundamente y a menudo tumultuosamente hacia si.

En la mitología antigua, la mujer era la seductora sirena del mar que cantaba dulcemente a los náufragos para seducirlos y llevárselos hacia las oscuras cavernas de sus profundidades oceánicas. Nuestra civilización actual, la civilización que ignora el poder emergente de las mujeres menopáusicas, no puede captar su profundidad, porque prospera en las aguas superficiales de la irrealidad.
Cuando el dolor del amor insatisfecho entra en su útero, sucede a menudo que la mujer suprime el dulce perfume de su esencia, para poder enfrentarse al mundo exterior. Puesto que eso requiere una fuerza ajena a su ritmo cíclico femenino, crea un caparazón duro y, al mismo tiempo frágil, que esconde su vulnerabilidad y gentil fuerza.
Durante el viaje de la menopausia, la mujer se desprende de muchos dolores reprimidos, de forma que su sabiduría amorosa puede resplandecer a lo largo de esta fase de la vida que le concede la capacidad de realizar tantas cosas.

Mientras, durante esta purificación única, la sabia y amorosa conciencia interna de su útero busca la liberación, la mujer a menudo derramará lágrimas de dolor y pena por la pérdida de todo lo que nunca más podrá ser.

Desde que empezó a menstruar, su profunda relación con el cuerpo ha cabalgado de forma innata y fluida con el ritmo cíclico de las fases de las mareas, las estaciones y la luna.
Como su amada madre tierra, la mujer experimenta eternamente un ciclo infinito de nacimiento, muerte y renovación. Cada mes es nutrida y colmada por la sabiduría de su ciclo menstrual, y cada mes potencialmente profundiza más en el misterio de su ser.
Lágrimas de amor, de nostalgia y de remordimiento a menudo afloran desde una pena profunda que ha formado parte del espíritu femenino durante siglos. Si se trata de una madre que ha puesto todo el amor en sus hijos, puede que ahora deba enfrentarse a la realidad de un nido y un corazón vacíos, ahora que sus niños han crecido de golpe, han desplegado sus alas y han volado.


Ahora bien, en el interior de su vacuidad tiene, esperándola, el tesoro. En el silencio y la calma tiene, esperándola, el poder. En el desahogo de su duelo tiene, esperándola, el gozo y la luz radiante.
¿Por qué se lamenta, pues, la mujer? Se lamenta porque esta pérdida inexplicable parece casi insoportable. Aún no sabe que las bendiciones que recibirá serán abundantísimas, porque antes debe experimentar el vacío. Se lamenta porque no ha sido reconocida, comprendida ni amada. Y cuando la preciosa copa, el cáliz sagrado de su útero, se haya vaciado del duelo, empezará a prepararse para una vida de sabiduría y de paz llena de gracia. Empezará a llenar su copa con la riqueza abundante de nuevas bendiciones.

El proceso de duelo de la mujer durante la menopausia es una purificación que limpia el lastre del pasado que hay en su corazón, cuerpo, espíritu y mente.
Las aguas purificadoras de sus lágrimas la obsequian con un sentido profundo de gozo, fuerza y libertad. Su nueva vida no puede emerger plenamente hasta que suelte conscientemente todo aquello que no pueda acarrear en su viaje de poder y sabiduría.
La mujer sufre un duelo porque ha acumulado capas de pensamientos, emociones y creencias que no corresponden a lo que ella es verdaderamente.
El duelo consiste en desprenderse de aquello que no es real en su cuerpo, en su corazón y en su psique. El duelo es la puerta de entrada de la sabiduría, el poder y la libertad.

La mujer al cruzar la menopausia, se abre la oportunidad de experimentarse a sí misma de una manera renovada y profundamente poderosa. Al dejar atrás el desconcierto y el temor generados por la presión cultural y al abrirse a la verdad que mora en su interior, la mujer encuentra un desafío increíble para el que está mucho mejor equipada que cualquier otro bípedo. Le es posible sentarse en consejo y usar el poder de la sangre ahora retenida para crear un mundo armonioso a su alrededor.

Roslyne Sophia Breillart

lunes, 14 de enero de 2013

La alimentación del niño en la edad escolar, mirada antroposófica

 

La alimentación del niño en la edad escolar, mirada antroposófica 

( de Escuela Waldorf Cuarto Creciente.. cuartocreciente.edu.ar )

El niño que llega a la edad de aprendizaje escolar está más solicitado por sus órganos nerviosos y sentidos. Debe recibir una alimentación rica en raíces como zanahoria, remolacha, nabo, rabanito y ciertas nueces (especialmente avellanas). 

En la edad escolar podemos diferenciar a los niños, de acuerdo con su temperamento, en cuatro tipos fundamentales: 

1- El niño colérico – fogoso, fuerte y dominador, osado y hasta agresivo, de andar fuerte y acompasado, que reacciona a las oposiciones y es autosuficiente. Para esos niños la alimentación rica en hojas y tallos es importante; no se le debe dar avena y sí centeno y frutas. También raíces y de preferencia crudas: zanahoria, apio y nabo. Deberán recibir carne y legumbres (arvejas, porotos, lentejas) en poca cantidad. 

2- El niño sanguíneo – leve, aéreo, “burbujeante”, distraído, despierto y activo, en general sin paciencia para comer. Esos niños deberán recibir trigo, centeno, harinas, nueces y así mismo carne para que se vuelvan más ligados a la tierra. Los dulces deben ser evitados. Las sustancias amargas son adecuadas. 
 
3- El niño flemático – El niño es indolente, lento, pausado, muchas veces linfático, alegre y satisfecho de sí y de la vida, y tienen mucho interés por la comida. Para esos niños reducimos los hidratos de carbono y las grasas. Los condimentos para ellos deben ser estimulantes. La leche no es muy recomendada pero cuando se le da, debe ser acidificada. Las frutas ácidas y el limón son muy indicados; vegetales principalmente raíces y frutas (menos banana y palta). De los cereales podemos dar avena y arroz sazonado con curry principalmente. 

4- El niño melancólico – Terrestre, muy vuelto para sí, de aspecto precoz, pálido y triste, con dificultad de comunicación “sufridor” y soñador. La alimentación de ese niño deberá constar de frutos dulces, miel, cereales (usar bastante avena y cebada), vegetales de hojas, frutos y flores, condimentos, un poco de carne blanca, dieta mixta y estimulante. Una alimentación pesada no le hará bien. 

Si el temperamento es muy unilateral, podemos ayudar a equilibrarlo a través de la alimentación. 
En la edad escolar debemos principalmente tener en cuenta el ritmo de la alimentación, pues en el segundo septenio (de los 7 a los 14 años) todo se arraiga profundamente en el ser, tanto las buenas como las malas costumbres alimentarias.

Medicina Antroposofica

La antroposofía, sabiduría del hombre, es una filosofía de vida, una manera de ver e interpretar el mundo. 
Es una cosmovisión que permite profundizar en las relaciones entre la naturaleza, el hombre y el cosmos, para encontrar las respuestas que surgen sobre los misterios de la vida. "La antroposofía es un sendero del conocimiento que pretende conducir lo espiritual en el ser humano a lo espiritual en el universo". 
Así lo entiende Rudolf Steiner, un filósofo y polifacético personaje que a principios de 1900 creó esta ciencia espiritual.

Las variantes de las disciplinas que Steiner fundó son: la triformación social; la medicina antroposófica; la pedagogía Waldorf; la agricultura biodinámica; el arte de la palabra, la música y el movimiento; y la terapia biográfica de los septenios, que describe los procesos de maduración del ser en ciclos de 7 años, repartidos en tres etapas de la vida. 
Los tres septenios del cuerpo, que van de 0 años a 21 años; 
los tres septenios del alma, que van desde los 21 años hasta los 42; 
y los tres septenios del espíritu: desde los 42 hasta los 63 años.

Los cuatro pilares de la espiritualidad
Abriendo los sentidos, la unicidad aparece como un nuevo orden. Los mundos paralelos, las múltiples personalidades se funden en un nuevo híbrido humano-dios. Es el verdadero comienzo de la senda espiritual, la senda ya no del guerrero, que era la de más aguante, sino la de la aceptación. El aspirante, agobiado por sus crisis y estigmas, mira hacia una nueva tierra de fraternidad, de desapego y de perdón, en medio de una enorme gratitud con la vida. El camino espiritual no es el que lo lleva a uno al cielo, es el que lo devuelve a la tierra con amor, para entonces fundar el cielo en la tierra y a Dios dentro de cada persona.

 1. Desapego
Un verdadero desapego es dejar el egoísmo. Es dejar ir las ideas fijas sobre sí mismo y sobre otros, hasta ver en verdad lo que hay en sí mismo y en cada ser. Desapego es redefinir cada encuentro, sin prejuicios. El desapego es dejar ir las enfermedades con las que nos hemos encariñado o que hemos usado de excusa para no vivir. Es un ¡Ya basta! Desapego es salir desnudos por la vida con el corazón por delante, sin más; es tenerlo todo sin depender de nada, es ser más y tener menos.
Desapegados, podemos transformar los valores materiales que hemos recibido o ganado, en profundos y significativos valores espirituales. Más allá de las posesiones seremos verdaderamente libres. Libres de la dependencia a los bienes, a las ideas, al orgullo, al prestigio, a todo eso que nos ataba. Desapego no significa dejar de tener, es dejar de depender.

2. Amor al prójimo
El amor al prójimo se cultiva y crece. La fraternidad es el amor y la compasión caminando de la mano. Es creer en la bondad fundamental que reside en cada ser humano, en su derecho y anhelo de ser feliz y en su profundo trasegar, desde el primero del los hombres hasta hoy. El amor al otro es el paso del egoísmo del instinto de conservación, al altruismo del alma; es un amor manifiesto que calienta a la gente con la que trabajas, con la que vives, con la que sueñas. El amor al otro es saberse hermanados en la tierra bajo un mismo cielo protector y bajo un mismo deseo de corazón: que el otro encuentre lo que está buscando, que el otro sea feliz, entendiendo que el amor es una fuerza multiplicante y que la felicidad no es excluyente.

 3. Gratitud
Dar gracias es movilizarnos en el mundo ya no desde la carencia sino desde la plenitud. Dar gracias es estar conectados con la vida, con Dios, es entender los sacrificios de muchos que han dado su vida por otros, es inventariar cuántos animales hemos comido, cuántas vidas hemos tomado, cuántas madrugadas de nuestros padres, cuántos profesores y vecinos nos cuidaron. Dar gracias es devolver más tarde con talento, y crear una compensación positiva. Esto es, doy un poco más de lo que recibí, honro a los que me han dado y me comprometo a dar.

4. Perdón
Perdonar es dejar de sangrar en el alma. Perdonar es perder, sí, perder poder sobre el otro; sí, es elegir la salud propia que la condena del otro. Perdonar es trascender y descongelarnos de esas escenas, es por fin volver a casa y dormir tranquilos, en una actitud del alma frente al mundo, libre frente a la ofensa y el ofensor, libre frente a nosotros mismos, libres y desprendidos, aprendiendo a morir, renunciando al placer negativo de seguir atando a otros con nuestra rabia. Es la compasión manifiesta en nuestros actos, es el camino de la madurez de la vida y de la adolescencia espiritual.


Elegir la unicidad a través de estos cuatro pilares, es tener la certeza de que volvemos a casa con lo que tenemos y no tenemos y rendir el corazón al alma y el alma al inmortal espíritu. 

 Asociación Colombiana de Terapia Gestalt